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sábado, 24 de marzo de 2018

Lili bat ikusi dut (Montaña navarra, 1957ca)


Con 14 añicos
María, Mariaza, cara de calabaza...
Yo pensaba que a los 15, pero ya me aclaró Ángel que a los 14. Me mandó don Martín Larráyoz un trabajo sobre el Claustro de la Catedral y me lo tomé tan en serio que durante las vacaciones de Navidad de aquel año 63-64, yendo todos los días, me recorrí completos Claustro y sobre-claustro. Debí de hacer un buen trabajo porque don Martín, además de felicitarme, me hizo un regalo.

Una sola vez
Era un disco de esos flexibles, no rígidos, que se doblan. Tenía una jota y una canción vasca. Le dije a mi hermano mayor (siete años más que yo), el que mandaba en el pick-up (así llamámabos entonces al tocadiscos), que me lo pusiera ("te lo pongo una vez; no lo pongas más porque estropea la aguja"). 

Visitante asidua
Sonó primero "He de plantar una parra" (¡aúpa Pucherico!) y luego la canción vasca cuyo título no recordé, pero sí la melodía, que quedó grabada en mi mente para siempre. Por supuesto, siendo de Pamplona, no entendí nada, pero es muy curioso que esa melodía -inventando palabras parecidas- me persiguiera hasta hoy. 
Alan Lomax, a la derecha
Muchas veces, paseando por el monte en soledad, ha acudido esa vieja melodía y la he tarareado con mis palabras inventadas.
La última vez anteayer.

Lomax y García Matos
Había encontrado las grabaciones de Lomax de los años 50 y, seguramente por esa asociación, a la noche, en la cama, volvió a visitarme y la  canturreé en mi interior.
A la mañana siguiente, volví a buscar cosas de Lomax y aparecieron unas grabaciones de García Matos, quien también se recorrió España cazando canciones, de pueblo en pueblo, algunos años después del norteamericano (ésta, concretamente, hacia el 57). 

Hasta lo más profundo
Al final de una grabación de media hora dedicada a Asturias, Andalucía y Navarra (antepenúltima, minuto 23'), de repente volví a escuchar esa melodía y esas palabras vascas que yo había desfigurado.
Microinfarto es poco. Empecé a gritar, patalear (no sé qué dirán los vecinos...). Y lloré, lloré muchísimo (todavía se me nublan los ojos). Era exactamente la misma canción, cantada por la misma persona. ¡Era exactamente la misma grabación que había escuchado una sola vez en el pick-up de casa a mis 14 años!

Poco antes de que den las diez
En la presentación se dice: "Lili bat es el título de esta bellísima canción de amor a la naturaleza y a las montañas navarras, en las que perduran las tradiciones vascas..."
Ojalá tuviera razón el presentador, pero nada tiene ver con nuestras montañas, sino que es una recomendación dedicada a los jóvenes para que se guarden de los peligros de la noche y no se fijen en las mujeres de los demás. Aunque 'Lili bat ikusi dut' significa "He visto un lirio" (una azucena, una flor...), yo la traduciría por "A las 10 en la cama estés".
A pesar de esta pequeña decepción, la alegría de haber encontrado esta melodía, que me ha perseguido -sin que yo hiciera nada por ella, ya que ni sabía su nombre- durante 55 años, es tan grande... Y sobre todo es tan profunda que me hace temblar como a un catorceañero.
¡No sabéis cuánto me gustaría que Don Martín pudiera leer esta entrada!

El vídeo
La he entendido, la he traducido y, para las dudas, he contado con la ayuda de una persona, Ek, que me ha ayudado siempre y por quien siento una gran admiración.
He ambientado el audio con unas imágenes de la feria de octubre de Elizondo de 1952. Y como allí no he visto lirios, he recurrido a las bellísimas imágenes de Nicolás Ardanaz:


Lili bat ikusi dut (he visto una azucena)

Lili bat ikusi dut baratze batian,
Desiratzen banuke nere sahetsean;
Lore hau ez du galtzen, udan ta ez neguan
Haren parerik ez da bertze bat munduan.

Deliberatu nuen gau baten joaitea
Lili arraro haren esku (b)at hartzera;
Ez baitnuen pentsatzen be(g)iratzen zutela...
Gau hartan uste nuen han galtzen ni(n)tzela!

Etsenpluak nahi ditut eman guzieri,
Eta partikularki jende gazteari:
Gauaz ibiltzen dana ez da xuhur ari
Ni liberatu ni(n)tzen, eskerrak Jaunari!
He visto una flor en un huerto,
Desearía tenerla a mi lado;
No pierde sus pétalos ni verano ni invierno
No hay otra igual en el mundo.

Pensé una noche ir
A coger la mano de aquella extraña flor.
Pero no pensaba que la vigilaran…

¡Aquella noche creí que allí me perdía!


Quiero daros ejemplos a todos,
Y sobre todo a la gente joven:
Quien anda de noche no es prudente
Yo ya me libré, ¡a Dios gracias!

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