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lunes, 20 de febrero de 2017

Un porrón en el retrete (pamplonhelios)


En este fenómeno -que yo llamo "pamplonhelios"- se dan cita varias razones por cada una de las cuales ya merecería una entradica en Desolvidar. En primer lugar su dificultad es tan extrema como tirar una colilla y que se quede en posición vertical. En segundo lugar, pone en valor a una bodega de toda la vida, de las Casas de Eguaras, las más antiguas de San Juan. Tercero: da un respiro a dos palabras -retrete y porrón- que muchos creían desaparecidas. Y cuarto: ayuda a entretener esa segunda mitad del mes de julio, cuando la ciudad se queda como muerta después del fragor de la batalla sanferminera.

La Bodeguica Gala (mediados de julio)
Era a mediados de julio, después de los sanfermines, cuando lo vi. Estábamos haciendo una merienda-cena en la Bodeguica Gala, del barrio San Juan, y me di cuenta de que en el descansillo previo a la puerta del servicio se empezaba a insinuar unas sombras que se me hacían familiares. En pocos segundos el fenómeno se manifestó con nitidez. Era la imagen del letrero de la bodega proyectado sobre la pared de los servicios. La penumbra del descansillo ayudaba a que se percibiera con claridad. Con la misma rapidez con la que apareció, el pamplonhelio se fue diluyendo, en pocos minutos, hasta desaparecer.

Actualización 23.05.17: 20:39 comienzo del fenómeno; Fin, 20:52; puesta de sol, por el Gaztelu: 21:30


Cuando me giré para explicármelo me percaté inmediatamente de la excepcionalidad del fenómeno.
Fijaos en la altura del toldo (eso se puede controlar), en cómo el sol tiene que sortear ramas y hojas de los árboles, en que el reflejo tiene que pasar por un estrecho pasillo entre dos manzanas de las Casas de Eguaras...
La fachada de la Bodeguica Gala (date unas vueltas para comprobar las dificultades) mira al oeste, pero tiene enfrente otro bloque de las Casas de Eguaras que le tapa el Sol, que a esas horas se pone a la altura del Churregui, al noroeste. Sin embargo, unos ventanales (al sudoeste) de un piso alto que da a la Plaza Monasterio de Iranzu proyectan el reflejo del sol sobre la cristalera de la bodeguica, y las letras y un par de porrones se reflejan en la pared. Da la casualidad de que uno de los porrones se mete dentro, en la oscuridad de la antesala del retrete, con lo que, como podéis comprobar, destaca de maravilla.
Aquel 18 de julio, a las 21:40, no fui más lejos, pero ahora he avanzado unos pasos más. El próximo julio espero rematar la faena.

¿En qué ventana se refleja el sol?
En aquel momento, como digo, no me interesó, pero, al menos, saqué la foto que veis arriba y, a partir de ella, he llegado a la conclusión de que las culpables de este pamplonhelio son las del 7ºD de la Calle Monasterio de la Oliva, 60.

Como veis, el conjunto de circunstancias que tienen que coincidir para que se produzca el fenómeno son increíbles. Ya veis que en este caso la realidad supera la ficción.
Veamos cómo he llegado a esa conclusión.
Lo he hecho por dos caminos:
En primer lugar, he comparado la foto 2, de julio 2015 (en la que la sobreexposición no deja ver las ventanas "culpables") con otra imagen de ahora sin la molestia del sol:


El resultado de este primer método coincide con el de este otro camino:
He puesto la cámara justo donde se proyecta el reflejo del porrón en la foto 1. El resultado ha sido éste:


Son, pues, las ventanas de Mº de la Oliva, 60, 7º D:

Ésta sería, aproximadamente, la visión completa de este fenómeno excepcional:
1. Sol hacia el Churregui     2. Mº Oliva 60, 7º D     3. Bodeguica Gala
(Continuará)

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