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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Adiós a José Iranzo, "el pastor de Andorra"

Cien por cien, millones de amigos
Adiós a un jotero de raza, que ha compartido escenario con joteros de leyenda como Oto, Gracia y Galé. A quienes habéis estado cerca de él os acompaño en la pena.
No sé quién habrá escrito esta biografía de José Iranzo, "el pastor de Andorra", en Wikipedia. Un relato salpicado de anécdotas deliciosas. Me parece sencillamente entrañable. Gracias por tan buen trabajo.

Un jotero sencillo y entrañable
Nació en una familia humilde en la que, además de sus padres, había tres hermanos más. Durante la epidemia de gripe española del año 1918 fallecieron su padre y dos hermanos, por lo que la familia tuvo que vender su rebaño de cabras. Debido a ello, José tuvo, desde niño, que dedicarse al pastoreo para otros, teniendo una infancia muy dura.
De formación autodidacta, no recibe ninguna clase de canto hasta que es descubierto en el servicio militar por un sargento que, asombrado ante la voz que tiene, le ofrece dos duros si lo repite delante de otros oficiales. También cantaba por quince pesetas en un bar del zaragozano barrio del Rabal, que se llenaba. El sargento le animó para que recibiera clases de canto, y el sastre del cuartel le recomendó la de Pascuala Perié en el Barrio Verde. Al llegar allí, Iranzo hizo una demostración de su atronadora voz y todos se burlaron de él, pues tenía una voz muy potente pero muy desentonada. Pascuala Perié accedió a darle clases pero cobrándole el doble y le prohibió cantar en el bar.
Cuadro de Jotas de Pepe Esteso. Felisa Galé, 1ª dcha. 
Detrás, apoyando la mano en su hombro, José Oto
Poco después debutó en el Teatro Principal de Zaragoza con dos grandes joteros de esa época: José Oto y Juan Antonio Gracia. La ovación fue atronadora, el empresario le pagó con cien pesetas e Iranzo -haciendo gala de su humildad- le soltó "gracias, yo con el aplauso ya me daba por pagado". Pascuala Perié lo contrató y lo llevó a Madrid con Felisa Galé, Conchita Pueyo y José Oto.
En 1943, ganó el certamen oficial de jota, el premio fue de 100 duros. Después de aquello su fama fue aumentando y le llamaban de los pueblos cercanos para actuar y le pagaban entre 200 y 300 pesetas, en Calanda 500. En Teruel se inventaron un premio extraordinario de 1000 pesetas para reconocer su talento. Hasta que un día, Pilar Primo de Rivera, que había oído hablar de él, lo convenció para que partiera con el grupo de Coros y Danzas para ir a actuar durante cuatro meses por Europa (Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda y Bélgica).
Más tarde estuvo actuando durante tres meses en Cuba, y de allí fue a Estados Unidos y México. En Marruecos actuó ante Hassan II. En 1984 intervino brevemente en la película Réquiem por un campesino español, dirigida por Francesc Betriu. Ha tenido el reconocimiento popular como uno de los mejores joteros de los últimos tiempos e hizo suya una de las jotas más conocidas: "La palomica".
El nombre artístico lo recibe en una actuación ante el ministro Ibáñez Martín, al que le dicen que va a actuar un pastor de cabras junto al jotero Joaquín Peribáñez, de Monreal del Campo. Anteriormente había recibido los apodos de 'Tracaletas' y 'El Militar'. A la edad de 94 años aún realizaba el que es su oficio, pastor de ovejas en su pueblo natal. Posteriormente la explotación ganadera la gestionó su nieto. José Iranzo ha seguido acudiendo todos los días a ver a sus ovejas.

Ha estado casado con Pascuala Balaguer Alfonso (nacida el 30 junio de 1915), desde el 15 de septiembre de 1939 hasta el 22 de noviembre de 2016 (más de 77 años). Ha fallecido a los 101 años de edad.
Su atronadora voz y su carácter afable, tranquilo y sencillo le han granjeado el cariño de muchos. Además, ha hecho algo realmente difícil: ser profeta en su tierra. A pesar de sus éxitos nunca olvidó la tierra que le vio nacer y en la que construyó una vida feliz y en paz junto a su amada Pascuala Balaguer, también de 101 años, y a sus ovejas, la otra gran pasión de su vida.
Como bien decía la esposa de José Iranzo, Pascuala Balaguer, «bendita la casa en la que siempre hay gente entrando y saliendo». El cariño que profesaban al Pastor de Andorra se expandía por todo el territorio aragonés. «Estoy muy agradecido por todo este cariño. Nunca me he enfadado y creo que por eso tengo tantas amistades», decía José Iranzo, cuando cumplió 100 años.
Lo dicho: un jotero sencillo y entrañable. 
Descanse en paz. 

Palomica, palomica
Si hay alguna jota por la que 'El pastor de Andorra' ha pasado de la historia -y ahora a la leyenda-, ésa es "La palomica", jota que en Navarra creemos nuestra ("que si te vas de Navarra...") y que José Iranzo -como él mismo dice- la recogió -tanto la melodía como la letra- de sus mayores, ya la cantaba de niño y la fue haciendo suya, con un estilo personalísimo.

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