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lunes, 14 de octubre de 2019

Encuentro con Inés Artajo


- ¡¡¡El año que viene a ver si te pilla otra vez!!!
Ese fue el último grito que oí cuando, de vuelta a casa, doblaba la esquina de San Nicolás a Comedias.
La celebración había sido descomunal. No existe otro adjetivo. La cena, la sobremesa y el pacharán nos fundieron en un navrazo a unos desconocidos (al final aparecieron 6 ó 7) en una madrugada del mes de agosto de 1980.
Un lance del encierro del 14 de julio anterior tuvo la culpa. Un albaserrada, "Callejero", se cebó conmigo y si no es por aquellos mozos que me lo quitaron...
Cuando desperté de la anestesia y vi algunas fotos fue cuando me di cuenta de que me habían salvado la vida.

Al día siguiente se presentó en mi habitación una periodista de Diario de Navarra. Llamaba la atención lo joven que era. Me dijo su nombre, pero en el estado en el que yo me encontraba, no estaba muy seguro de quién me había hecho la entrevista.
Aproveché su presencia para hacer un llamamiento a todos los mozos que habían intentado ayudarme.

Bendita hemeroteca (gracias. Inés)
Han pasado casi 40 años desde entonces y este viernes, víspera del Pilar, en la terraza de un bar, con el fondo de bandurrias, guitarras y voces de unos amigos en la noche pamplonesa, se me acerca una mujer, que conocía mi blog Desolvidar, y me dice: "Eres Pachi Mendiburu, ¿verdad? Soy Inés Artajo, directora de Diario de Navarra".
Tras la sorpresa inicial, inmediatamente le agradecí aquel llamamiento que hizo a los que me salvaron la vida, porque creía, estaba casi seguro de que ella había sido quien me había hecho aquella entrevista de 1980 en el Hospital. Me contestó que, si así fuera, habría sido una de las primeras entrevistas, porque apenas tendría 20 años.
Esa misma noche, antes de acostarme, miré en la hemeroteca. Y efectivamente, fue Inés Artajo, la única mujer que dirige uno de los 40 mayores periódicos de España, quien me entrevistó.
"Es un enorme placer volver de nuevo a encontrarnos". Con 40 años más, pero en mucho mejores circunstancias: no en la UVI de un Hospital, sino nada menos que en la terraza del único bar que está dentro del terreno de juego del Campo San Juan. ¡Ahí es na!

Continúa en la UVI del Hospital (DN 16.07.1980)                                                   por Inés Artajo
«Quiero que los mozos que me quitaron el toro de encima vengan a verme. Me salvaron la vida y necesito darles las gracias» 
(Francisco Javier Mendiburu Belzunegui, cogido por un toro en el tramo de Ayuntamiento-Mercaderes en el último encierro) 
Aunque ayer no fue emitido ningún parte médico, el estado de Francisco Javier Mendiburu Belzunegui, de 30 años de edad, soltero, de Pamplona y profesor de instituto en San Sebastián, continúa evolucionando favorablemente en la UVI del Servicio de Cirugía Cardiovascular y Torácica del Hospital de Navarra. 
El joven resultó cogido por un toro en el último encierro de los Sanfermines a la altura de la Plaza Consistorial y arrastrado hasta el vallado de Mercaderes donde el animal volvió a cebarse con él. Francisco Javier Mendiburu presenta dos heridas en la parte posterior del muslo derecho (fue izquierdo) y otras dos en el hemitórax derecho —una en la cara posterior que produce desgarros musculares, llegando hasta el borde extremo de la escápula sin pasar de la parrilla costal, y otra herida que consiste en una fractura de la sexta costilla por delante y sección longitudinal de dicha costilla. Además tiene la pleura abierta y rotura pulmonar en dos puntos, lóbulo medio y cara superior del lóbulo Inferior. 
A última hora de la tarde de ayer, Francisco Javier Mendiburu estaba consciente y le acompañaba su hermana, Sagrario (ATS) y su novia Cecilia Ulzurrun que, desde el día de la cogida, no se habían separado del herido. Francisco Javier Mendiburu se ayudaba para respirar de una mascarilla de oxigeno que, de vez en cuando, se quitaba para expresarse con más claridad. Por otra parte se le habla aplicado suero, sonda y tubos de drenaje. A última hora tomó zumos y algún líquido. El herido comentaba que no sentía ningún dolor en la pierna pero que encontraba alguna dificultad y malestar en el pulmón cuando tosía. 

«¿Es grave?», preguntó al despertarse 
Francisco Javier Mendiburu es habitual corredor de los encierros desde los 18 años. Su recorrido preferido es el del Ayuntamiento hasta Estafeta. Este año, el joven solamente había corrido en el encierro del día 7 y en el último, en que sufrió la cogida. El día 14, Francisco Javier Mendiburu esperó a los toros, como siempre en el Ayuntamiento. «Vi — comenta— que llegaba el primer toro y que se echaba hacia el vallado de la derecha. Entonces, para apartarme de él, salté al medio de la calzada. Los otros toros le seguían de cerca y tuve que hacer un quiebro para pasar entre el que encabezaba la manada y los restantes. Entonces ya los tenía encima. Me di cuenta de que no me daba tiempo a correr delante de ellos e intenté sortearlos, por eso salgo en algunas fotografías dándoles la cara. Evité a todos menos al último que fue el que me dio la cornada en el tórax. El toro. tras cogerme, siguió su camino. Entonces yo no noté la herida y me levanté rápidamente para protegerme en el vallado.
Tan rápido que el toro se dio cuenta y vino otra vez a por mí y se cebó. Me di perfecta cuenta de lo que sucedía y pensé que ya había terminado todo. Era consciente de que no había más remedio que aguantar hasta que el toro se cansara. Lo veía encima de mí cada una de las veces que me corneaba y me empujaba. Parece increíble pero yo tenia entonces un sentimiento fatalista, pensando que ya no saldría con vida de sus cuernos.
Por fin, dos mozos citaron al toro y consiguieron quitármelo de encima. La gente me cogió, vi toda la camisa empapada de sangre y me metieron en la ambulancia. Yo mismo les dije a los camilleros dónde tenia las heridas y me trasladaron al Hospital». 
Francisco Javier Mendiburu Belzunegui fue intervenido quirúrgicamente desde las 8 hasta las 11,15 de la mañana. Al despertar sus primeras palabras se las dirigió a su hermana Sagrario. El mozo dijo: “¿Han hecho ya mi parte médico? ¿Es grave la cogida del pulmón?” Su hermana y el doctor Tomás Belzunegui –tío del herido, que había estado presente en la intervención quirúrgica- le respondieron «podía haber sido más, pero también podía haber sido mucho menos». 

La noticia llegó de Tarragona y por la tele  
Funeral por los dos muertos en el encierro del 13
Francisco Javier Mendiburu Belzunegui vive con su familia en la Plaza de Obispo Irurita. Tiene nueve hermanos más, dos de ellos casados. Su familia no se enteró de la cogida del mozo hasta las 9 de la mañana, cuando una de sus hermanas que se encuentra en Tarragona de vacaciones llamó por teléfono para dar la noticia. 
«Mi hermana –comenta Sagrario- estaba impresionada por el encierro del domingo (con dos muertos) y puso la radio. Al oír que un toro había cogido a Francisco Javier llamó rápidamente a la familia, que todavía desconocíamos la noticia». Se da la circunstancia de que en un primer momento los espectadores de la cogida creyeron que el herido no era Francisco Javier Mendiburu, sino su hermano Ramón –letrado del Ayuntamiento–ya que éste había dejado un jersey en la casa consistorial para correr en el encierro y diciendo que pasaría a recogerlo. Sin embargo, la tardanza de Ramón Mendiburu para recoger la ropa hizo sospechar que el cogido era él. Fue así como el hermano de Francisco Javier se enteró de que su hermano había resultado herido cuando fue a recoger el jersey y le dijeron, «¿pero no te ha cogido a ti el toro? Si han dicho tus apellidos por la radio y como no venias a recoger el jersey...». La novia de Francisco Javier Mendiburu se enteró de la noticia al ver el espacio televisivo «Tele-Norte». «Habían intentado avisarme por teléfono –comenta– pero lo tengo sin línea porque me van a cambiar de número». 

«Quiero conocer a los mozos que me ayudaron» 
Ayer, Francisco Javier Mendiburu Belzunegui quiso ver las fotografías que aparecieron en la prensa, con su cogida. Según comentaban los familiares, se había impresionado mucho al verse ante el toro que le corneaba. 
–Desde luego –señaló el mozo– éste ha sido mi último encierro (mentira). Ya no vuelvo a correr más. Ahora no hago más que darle vueltas a los dos mozos que hicieron rápidamente el quite para llevarse al toro de mi lado. Quiero agradecérselo personalmente y por eso les pido que pasen a verme por el Hospital. Les debo la vida y quiero verlos. Y lo mismo a los camilleros de la Cruz Roja que me trasladaron al Hospital. Me han comentado que llegué aquí antes de que sonara el último cohete avisando de que los toros estaban ya en el corral. Se dieron mucha prisa y eso fue importante para la operación. Quiero que se pasen todos por aquí. Necesito darles las gracias». 
Inés ARTAJO
Éste es el impresionante documento de la entrevista de Inés Artajo

viernes, 11 de octubre de 2019

Casa de las conchas (Bº Magdalena, Pamplona)

Son dos las decoradas con conchas, pero la conocida como tal es la de la izda.
Como prometimos hace escasas fechas, hoy vamos a hacer una visita virtual a esa emblemática casa que a todos los pamploneses nos ha llamado siempre la atención, pero que resulta ser una gran desconocida, ya que nadie le ha dedicado más de cuatro líneas.
Acompaño esta entrada con un completísimo álbum con imágenes del Bº de la Magdalena, del Bº de Conchas y de la Casa de las Conchas desde el exterior y el interior.
La excepción, José Miguel Iriberri quien, en su Plaza Consistorial dedicado a las pasarelas, nos aporta un dato fundamental de la Casa de las Conchas: 
"Maritxu Osácar, viuda de Cirilo Goñi... no se extraña de la petición de las lecheras en 1913, porque recuerda que ella llegó a conocer en la Magdalena varias vaquerías, como las de Barbería, Echaide y otra de la Casa de Las Conchas."
Señaladas con chinchetas amarillas, la Barbazana y la Casa de las conchas
Localización
La webcam de la Barbazana, orientada al Este, nos proporciona una primera aproximación a la Casa de las conchas: está un poco más allá del frontón verde y un poco a la izda. Pero en Google Earth, ganando altura, vemos mejor el trayecto desde la Barbazana hasta la Casa.
Para mí, lo más bonito sería salir por el Portal de Francia (a la izda de la imagen) y cruzar el Arga por el Puente de la Magdalena (pincha, por favor). Una vez cruzado, os dejo frente a las Josefinas y camináis con el muñequito por la Carretera de Burlada hasta que lleguéis a unas viviendas con los números 30 y 32 y un gran sabor étnico. Volvemos unos metros sobre nuestros pasos para contemplar la Casa de las conchas. ¡Localizada!
1929- 2019. La vivienda señalada y el descampado con vehículos son el cambio más significativo
El barrio de la Magdalena
El origen del barrio está unido a la leprosería que hubo en la margen derecha del Arga, donde hoy está el convento de las Josefinas.
Desde el siglo XI y durante siglos el lazareto asistió a los leprosos. Vencida la lepra, atendió a los peregrinos, transeuntes pobres... hasta la Desamortización.
Al ser Camino de Santiago, en las inmediaciones del lazareto y luego albergue, se fue formando un grupo de casas que con los años formaron el barrio de la Magdalena.
El barrio siempre ha sido pequeño y, al hacerse al norte, en los años 50, el barrio de La Chantrea, el de la Magdalena se ha manterido casi como hace 90 años. 
Por lo que veo en SITNA, la vivienda señalada en la imagen superior se hizo también en los años 50.
Señalada con raya roja, la Casa de las conchas 
Casa de las conchas en la Hemeroteca DN
El Barrio de Conchas 
Para conocer más datos de esta Casa, lo más a mano es la hemeroteca de DN, desde 1903.
Como vemos en esta foto de detalle, la docena de casas al lado de la Casa de las conchas están también en 1929. Da la impresión de que podrían formar un pequeño barrio dentro del de la Magdalena. En la hemeroteca aparece alguna vez el nombre de "Barrio de Conchas".
La primera vez que aparece esta Casa es veinte años antes que las imágenes del Sitna:
-03.09.1909 SE ARRIENDA una casa en el barrio de la Magdalena, conocida con el nombre de las 'Conchas', con tierra para huerta y agua en la misma finca.
Barrio de Conchas Sitna 1929
Si ya es "conocida como Casa de las Conchas" en 1909, calculemos... 
-30.06.1918 VENTA de ternero.—Se vende uno, recién nacido, en la Casa de Conchas y una pareja de bueyes buen estado pera el trabajo.
Ya empiezan las constantes ventas de terneros.
-28.07.1933 SE VENDE ternera recién nacida. Barrio Magdalena. Agustín Iroz, casa de las conchas. Durante las próximas décadas, Agustín va a vender multitud de terneros.
Este Agustín tiene que ser hermano de Mercedes, la madre de Javier Ulibarrena, nacida en la Casa.
-18.06.1957 SE VENDEN dos machos cerrados(?) y una potra treintena...
-16.12.1973 SE VENDEN 5 cerdos gordos propios para particular.
-09.02.1989 Muertas aves de corral en un incendio, en Pamplona. Un número indeterminado de aves de corral resultaron muertas como consecuencia de un incendio producido el pasado martes en unos cobertizos adosados a la casa de las Conchas de la Magdalena, en Pamplona. En la extinción del siniestro, que comenzó a las 20,30 horas... 
Empiezan las malas noticias y siguen las peores:
18.11.1992 ... en el Ensanche se han contabilizado en lo que llevamos de año 754 jeringuillas y casi la mitad (354) lo fueron en los jardines del parque de la Media Luna, mientras que otras 257 se localizaron en los aparcamientos del Club Natación. En el barrio de la Rochapea se han encontrado 650 unidades, de las que 164 lo fueron en el polideportivo de Dominicas. En la Chantrea han sido 394 las jeringuillas localizadas y recogidas por este servicio municipal, 160 en la fuente del puente de la Magdalena y 178 en la trasera de Las Conchas...
Para terminar con mejor sabor de boca, un 75º aniversario muy curioso, de cuando cazar un jabalí era todo un acontecimiento (ahora hay plaga):
-08.11.2001 Caza de un jabalí en el barrio de la Magdalena NACE 75 ANOS
-09.11.1926 ...de la población por la cuesta de Tejería, que comenzó a subir. Como fueron muchas las personas que advirtieron la presencia del cerdo, pronto acudieron en persecución de éste varios «malviceros» que andaban por las alamedas del río y otros aficionados que salieron de la ciudad pertrechados de balas y postas. El jabalí, desorientado ante los frecuentes encuentros con personas y vehículos, y asustado por los disparos de perdigoneros, atravesó el rió internándose en el barrio de la Magdalena. Junto a la llamada casa de las Conchas, un joven ciclista que vio al cerdo, se apeó de la bicicleta y llamó a un escopetero que andaba por aquellas inmediaciones. Ambos persiguieron al salvaje animal que retrocedió hacia le huerta de Cciii (?) y durante esa persecución el ciclista se encontró otra vez con el paquidermo que le acometió, le derribó y le hirió en una rodilla. Afortunadamente, el cerdo era hembra y carecía por lo tanto de esos colmillos grandes que tan terribles hacen a los jabalíes machos. El jabalí tornó una vez más a la orilla del río y...

Decoración con conchas
Como hemos visto en la hemeroteca, en la primera década del XX ya era conocida como "de las Conchas". No arriesgamos mucho si sospechamos que esa curiosa decoración ya estaba en el XIX.  
¿Por qué con conchas? No he obtenido ningún dato, por lo que no me queda otra que lanzar una hipótesis: acoger, saludar, llamar la atención del peregrino. El camino de Santiago siempre ha entrado en Pamplona por el Puente de la Magdalena proveniente de Burlada y el "Barrio de Conchas" está a la vera del camino.

Se vende
Hace unos pocos días un amigo me sacó el tema de la Casa de las Conchas y mirando en la red me llevé la sorpresa de que la casa está en venta y ofrecen unas cuantas imágenes de su interior que incluyo en el álbum que he subido a Face.
Así dice el anuncio:
Ver números casas
"Vivienda unifamiliar en el paraje más bucólico de Pamplona. Zona de paso del Camino de Santiago. Vivienda emblemática, conocida como Casa de las Conchas. 
Dispone de planta baja + planta primera. Se distribuye en 3 dormitorios, salón, cocina y 2 baños. Dispone además de gran salón con chimenea en planta baja. Calefacción gasoil."
Como imaginaba, no facilita el año de construcción.
Yo añadiría la dirección: Camino de Burlada, 22

jueves, 10 de octubre de 2019

Pizarra Suma

El alumno, en blanco; yo, en amarillo
Fue uno de los acertijos que más juego dio en mis clases. Para ambientarlo, les contaba a mis alumnos que, de niño, un maestro descubrió que yo tenía el don de poder adivinar el resultado de una suma con sólo darme el primer sumando. 
Aquel hombre en seguida  me advirtió de que ese don sorprendente no tenía ninguna utilidad. Pero yo le saqué todo el jugo que pude.
411+1998= 2409
Los chavales entraban al trapo y, para la demostración, pedía algún voluntario. La clase se llenaba de manos levantadas. 
Sacaba a quien mostraba más interés y le pedía que escribiera en la pizarra un número de tres cifras, el que más rabia le diera (por ejemplo, él escribía el 411).
Yo, a continuación, le miraba fijamente a la frente, intentando ver en su cerebro los números que iba a poner a continuación. Le apartaba el flequillo para facilitar la introspección y, cuando lo veía bien claro, escribía en un papel -sin que nadie lo viera- el resultado final de la suma. Ese papel se lo daba doblado al alumno más alejado de mí, quien lo colocaba en la última mesa, tapado por algún libro para que nadie pudiera manipularlo. 
El voluntario ponía, a continuación, el 2º sumando. Y yo, sin perder tiempo, inmediatamente, el 3º.
Lo mismo, con el 4º y 5º. Según escribía él, escribía yo.
El chaval, sin calculadora (o sea, con dificultades), tenía que hacer la suma. Y leía en voz alta el resultado.
Entonces, le pedía al alumno más alejado que leyera el número del papel doblado y tapado. 
Había que ver la cara de asombro y de incredulidad de todos cuando leía: ¡¡¡2409!!!, número que coincidía con el de la suma de la pizarra.
Me pedían salir a la pizarra, algunos -retadores- diciendo en voz alta: "A mí no me vas a adivinar". Pero siempre, siempre acertaba.
Recuerdo algunos casos en los que yo sólo tuve que poner el resultado de la suma (3ª suma, 2254) porque no tuve necesidad de poner ningún sumando. Él puso los tres. Aquel chaval todavía creerá en mi don.
El alumno, en blanco; yo, en amarillo
Solución
Parece mentira que un acertijo tan sorprendente tenga una solución tan sencilla.
Cuando el chaval escribe el primer sumando (411, 601, 256...), yo ya pongo el resultado final, sumando a su número 2000-2 (= 2409, 2599, 2254...), o sea, dos veces 999. 
Después, su sumando y el mío (ver imagen) tienen que cuadrar en 999. Si él dice 111, yo 888; si él 456, yo 543; si él 000, yo 999; y si él 999, no hace falta que yo ponga nada y él solito clava el resultado que yo había puesto tras su primer sumando.

Como ves, el acertijo da mucho juego pero, si lo entrenas un poco, ganarás en naturalidad y volverás locos a tus amigos.
Que lo disfrutes.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Torres de San Cernin, desde...

Nerea Urtasun , Premio concurso fotográfico calendario de Pamplona 2015
La belleza y la personalidad de las torres de San Saturnino hacen de ellas un símbolo de la Vieja Iruña. No hay en Pamplona ninguna otra que se les pueda compararar.
Recuerdo que, cuando pregunté por qué estaba torcida la Avenida de Carlos III, más de uno me dijo que, al bajar por Carlos III, las torres de San Cernin son el referente. Para ser precisos, hay un hilo, casi invisible, que une la cúpula de Los Caídos con la torre más alta de las tres. Yo no creo en las casualidades. A ver si conseguís verlo:
El hilo sigue la mediana de Carlos III, salvo en el arranque de la Plaza del Castillo
Pero, si la imagen de las torres, iluminadas en la noche pamplonesa, ya es impresionantemente bella, el enigmático lugar en el que se encuentra la autora de la foto, sugiere el misterio más atractivo. 
No puedo evitar acordarme de la "jilis" que de niño me infundía la gárgola (el dragón) amenazante desde arriba o el eco sobrecogedor de nuestras "voces de miedo" en los sótanos de la estancia. ¡Y más vale que ni siquiera sospechábamos que allí estaba enterrado "el Gigante de Errazu", que ocupa dos sepulturas en sentido longitudinal!
Quienes habéis pinchado en los enlaces, ya sabéis desde dónde está sacada la foto, pero vamos a disimularlo y a disfrutar del progresivo acercamiento. 
Imaginemos que estamos en el campanario de la torre más alta de San Saturnino y que, en vez de mirar al Sudeste -hacia los Caídos y la Higa de Monreal-, giramos la vista 90º a nuestra izquierda,  al Nordeste, hacia la Catedral
Vista desde la torre de San Cernin
En línea con el Miravalles, entre las torres de la Catedral, a la izquierda, y la aguja de la Cocina del Refectorio, a la derecha, vemos la bellísima Capilla Barbazana, con sus pináculos y unas muy, pero que muy, sospechosas ventanas.
Hoy Maps y Earth nos lo ponen facilísimo. Giramos nuestra vista 180º y volvemos a mirar a las Torres de San Cernin. Y contempando la foto de portada, procuramos situarnos en línea, lo más exacto posible, con el punto de vista de la fotógrafa. Retrocedemos para colocarnos justo detrás de la sospechosa Barbazana y, así, lograr una imágen parecida a ésta, que he acompañado con la foto de las torres, ahora de día, desde el interior de la parte alta de la Barbazana.
Torres de San Cernin, vistas a través de las ventanas góticas de la Barbazana
Por cierto, muy a tener en cuenta la webcam de la Catedral, situada en el torreón prismático de esta Capilla Barbazana y que, apuntando hacia el este, nos puede dar imágenes sorprendentes, a cualquier hora del día o de la noche.

martes, 8 de octubre de 2019

Santesteban, Moreno-Torroba y El Soldadito

Zabaldi ederra Mendaurren oñian, etxe sorta txuria eliz itzalian / Una hermosa
llanura a las faldas del Mendaur, unas cuantas casas blancas a la sombra de la iglesia
                                                                                                                                           DN Pamplona
Federico Moreno-Torroba estará rodeado de su familia durante la entrega, pues sus hijos, su nuera y sus nietos se trasladarán desde Madrid para estar presentes.

Con Raquel del Val   
Federico con Raquel
Después tendrá lugar el concierto "Grandes Maestros Navarros" en el que participará la pianista Raquel del Val, la Coral Mendi y los solistas Dorota Grzeskowiak (soprano) y Eduardo Zubikoa (tenor), bajo la dirección de Ion Irazoki. El concierto comenzará con el Himno a San Franciso Javier para continuar con Fiesta Navarra, Alma gitana, La Navidad ya llegó, Fandango, Zapateado, Mozos y mozas, Ave María, Jota, La petenera, Abril Andaluz, De este apacible rincón de Madrid, Este pañuelo blanco, Viva Navarra... El colofón lo pondrá el estreno absoluto de Habanera del soldadito, de la zarzuela Luisa Fernanda (de Federico Moreno-Torroba padre), que el hijo ha adaptado para coro y orquesta, a petición de la Coral Mendi.
“Lo he hecho con mucha ilusión porque era la zarzuela de mi padre”, dice el premiado, sorprendido y agradecido por este reconocimiento. “No me lo esperaba, pero me siento feliz porque los coros navarros se hayan acordado de mí. Aunque he tenido que vivir muchos años fuera, nunca he olvidado Navarra y mi niñez en Santesteban. Y ahora, aunque tengo que viajar con cierta frecuencia a Madrid, mi residencia fija está aquí. Toda mi vida está dedicada a la música. Por todo esto, que me entreguen la Medalla de Oro lo recibo con mucha alegría y una inmensa gratitud”, declara Moreno-Torroba.

La Federación de Coros otorga su Medalla de Oro a Moreno-Torroba
Estreno de la adaptación de ‘Habanera del soldadito’
El galardonado se muestra muy feliz con el reconocimiento: “Toda mi vida está dedicada a la música”, señala
La entrega será el viernes en Santesteban, con la actuación de la pianista Raquel del Val y la Coral Mendi
DN Pamplona
Coral Mendi Abesbatza en Bértiz
La Federación de Coros de Navarra (FCN) entregará el próximo viernes su Medalla de Oro al compositor y director de orquesta Federico Moreno-Torroba Larregla (Madrid, 1933) con la que se reconocerá toda su trayectoria musical y también su vinculación a Navarra, en concreto a Santesteban, localidad en la que reside.
El acto de entrega se celebrará a las 20 horas en la parroquia de Santesteban, con la participación de la pianista Raquel del Val, la Coral Mendi Abesbatza de Santesteban, asi como la soprano Dorota Grzeskowiak y el tenor Eduardo Zubikoa. Al día siguiente, 12 de octubre, la celebración continuará en Pamplona. En concreto, en la iglesia de San Antonio donde la pianista Raquel del Val ofrecerá un nuevo concierto. Esta segunda cita comenzará a las 19.30 horas y contará también con la asistencia de Moreno-Torroba y su familia.
1963 Guante Santesteban
Federico Torroba-Moreno Larregla, aunque nació en Madrid, vincula su vida a Navarra, concretamente a Santesteban, donde vino a vivir cuando tenía 3 años y donde se gestó su vocación al pertenecer a una familia de músicos. Es hijo del maestro Moreno-Torroba y nieto del famoso concertista de piano y compositor navarro Joaquín Larregla por parte de madre. Por parte de padre, es nieto de José Moreno Ballesteros, catedrático de órgano del Real Conservatorio de Madrid. “He vivido la música en casa desde niño. Mis dos abuelos eran grandes músicos y en mi familia se respiraba música por todos los lados. De Joaquín Larregla poco se puede contar que no se sepa y de
1946 M. Torroba (padre) con
Plácido Domingo (padre)
José Moreno decir que era un virtuoso organista”, explica Federico Moreno-Torroba.
Su vocación le llevó a realizar sus estudios musicales con Angel Arias, para continuar con su formación en temas de orquestación, composición y dirección de orquesta con su padre. “Todo ha sido importante en mi formación musical, pero los consejos de mi padre han sido muy valiosos. Aunque no era profesional, era un gran director y me aportó grandes cosas. Consejos técnicos, pero también consejos humanos que son igual de válidos a la hora de la composición”, recuerda.
Federico Torroba-Moreno cuenta con una amplia trayectoria musical. Desde 1960 desarrolló diversos proyectos musicales en Estados Unidos y vivió en California hasta 1992, donde dirigió diversos conciertos, zarzuelas y operetas, además de ser profesor de música en Grosmont College, en San Diego. En 1993 fue invitado a dirigir la Banda Sinfónica de Madrid en un concierto en el Centro Cultural de la Villa en el que estrenó una versión para banda de la jota Viva Navarra que compuso su abuelo Joaquín Larregla. En esos años, fundó la Compañía Lírica Moreno-Torroba, colaboró con MusiArte, creó un grupo editorial musical y fue director de orquesta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en el Teatro Real de Madrid, asi como en numerosas ciudades de España y en la opera de Los Ángeles.
El galardonado reconoce que le ha tocado vivir fuera de Navarra y recorrer muchos países y ciudades por su profesión, a la que todavía dedica muchas horas diarias desde el despacho que tiene en su casa de Santesteban, donde vive desde 1982.

La navarra que yo quiero / tiene los ojos azules / de tanto mirar al cielo 
Joaquín Larregla, el abuelo por parte materna, también quiere unirse al homenaje con ese trocito de su Viva Navarra, cuyo antecedente (Jota del Ta y el Te) cumplió 150 años en 2017.
"La navarra que yo quiero / tiene los ojos azules / de tanto mirar al cielo."
Tu abuelo escuchaba a su abuelo tararear la melodía de esa jota.
Navarra por los cuatro costados: Larregla, Sarasate, Gaztambide... y en Desolvidar (atrévete a pinchar):
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lunes, 7 de octubre de 2019

Dos grabados de 1887-88 sobre Pamplona

Este grabado del Puente de la Magdalena lo habréis podido ver, incluso, en el portal de alguna casa elegante. Pero hoy tenemos la oportunidad de descargárnoslo con una resolución total, para apreciar con todo detalle los comentarios  de Pilar Andueza.
Tiene la particularidad -al menos para mí- de que es la primera representación de una lavandera en el Arga pamplonés.

"PAMPELUNA: RETURNING FROM THE FAIR" ("Regresando de la Feria") Y "A HILL TOWN IN NAVARRE" ("Una ciudad de colina en Navarra"), DOS GRABADOS DE AXEL HERMAN HEIG SOBRE PAMPLONA

Pilar Andueza Unanua
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


El grabador Axel Herman Heig
Axel Herman Heig nació en la isla sueca de Gotland, en el Báltico, en 1835. Su habilidad con el lápiz le llevó a estudiar arquitectura naval en el gran astillero que el gobierno sueco tenía en la ciudad de Karlskrona, desde donde pasó a Gran Bretaña para completar su formación. En Glasgow trabajó en el diseño y construcción de barcos, mientras su afición por el dibujo le llevaba a desarrollar temáticas diversas. Las amistades cultivadas en la ciudad escocesa le sirvieron para introducirse en Londres, donde colaboró con diversos arquitectos, muy demandados en aquella pujante Inglaterra victoriana, lo que le permitió adentrarse en el conocimiento de la arquitectura, especialmente medieval, tan en boga por entonces. Entre ellos cabe mencionar a Mr. Burges, miembro de la Royal Academy, un arquitecto y restaurador que le inculcó el gusto por la observación y le recomendó un viaje a Italia. Siguiendo sus consejos recorrió Sicilia, Nápoles, Roma, Florencia, Pisa, Bolonia, Verona y Venecia, ciudades que quedarían plasmadas a lo largo del tiempo en sus dibujos, acuarelas y grabados.  
Axel Herman Heig
Su incursión en el mundo del grabado vino, tras su regreso de Italia en 1879, de de la mano de Sir Rowand Anderson, quien, deseando escribir un libro sobre arquitectura medieval escocesa, pensó en Heig para ilustrarlo a través de estampas con las que comenzó a experimentar. La publicación del grabado titulado The Vesper Bell, caracterizado por su pintoresquismo, y su exposición en la Dudley Gallery de Londres en 1879 supusieron un gran espaldarazo para la carrera de Heig como grabador. No solo obtuvo grandes alabanzas de Tom Tayor, crítico de arte del Times, sino también el favor del público. A partir de entonces se centró en el grabado, rescatando apuntes de su primer periplo por el continente a los que unió otros tomados en nuevos viajes, que encontraron en España uno de sus destinos más destacados e inspiradores. En sus obras, que comenzaron a ser publicados en revistas como Etcher o Art Journal, optó en gran medida por paisajes y vistas con construcciones góticas, tan propias del Romanticismo inglés, sin que faltaran interiores medievales. Realizó algunas series de edificios como la catedral de Chartres o la abadía de Wetsminster, siendo la ciudad de Venecia una fuente de inspiración constante. No faltaron estampas de tierras belgas, alemanas y suecas e incluso incluyó algunas de El Cairo. Su viaje a España aportó a su obra numerosas imágenes, entre las que destacan las realizadas de León, Palencia, Burgos, Sevilla, Segovia, Cuenca, Barcelona, Tarragona y Pamplona, ciudad donde realizó dos grabados. Con todo ello Haig fue llamado el “Pinaresi del revival gótico”.
1887 Pamplona, desde la ripa de Beloso (J. Velasco)
Pampeluna: Returning from the fair
Pampeluna: Returning from the fair, de Axel Herman Haig, 1887
En el Archivo Real y General de Navarra se conserva un grabado al aguafuerte que fue realizado por Haig en 1887 bajo el título "Pampeluna: Returning from the fair". Su traducción podría ser: Pamplona: volviendo de la feria. Puede verse con buena resolución en la página web del mencionado archivo (Sección Archivo Abierto; Título "Vista del puente de la Magdalena de Pamplona"; ¡ahí lo tienes!). Dos ejemplares más se custodian en el Archivo Municipal de Pamplona, uno de ellos procedente del legado Sarasate. Con unas medidas de 68 x 96 cm., se trata del grabado más grande realizado por el artista sueco, levemente mayor que el que ejecutó en 1891 con una vista de Segovia. Presenta el monograma del autor y la fecha de ejecución en la parte inferior derecha. Heig muestra el puente de la Magdalena de Pamplona sobre el río Arga ocupando gran parte de la composición. La cabecera de la catedral y la capilla Barbazana, junto con otras dependencias catedralicias y otras construcciones civiles que se alzan sobre el lienzo de muralla que transcurre entre los baluartes del Labrit y del Redín actúan como telón de fondo. 
El puente, de piedra de sillería, con cuatro ojos -los dos centrales de igual tamaño-, tres aliviaderos entre ellos y tajamares triangulares reforzando los pilares, ofrece en su arranque un crucero constituido por un pedestal prismático en el que se incrusta un escudo con los cuarteles de Castilla y León y una columna corintia sobre la que se alza la cruz y una imagen de la Virgen con el Niño. Otra labra heráldica, en la que se distinguen las columnas de Hércules y una corona como timbre, se ubica en el centro del puente.
En este escenario Heig nos muestra una estampa costumbrista. Un carro tirado por dos bueyes avanza por el puente hacia el espectador. Varias personas, hombres y mujeres, viajan en él, seguidos por otros individuos entre las que sobresalen un hombre con sombrero que lleva una vara en su mano y otro montado sobre un burro que toca la guitarra, detalle que, tal y como nos indica el título de la obra, informa de que todos ellos vienen de una feria o de una jornada festiva, dejando el núcleo urbano de Pamplona atrás.
Pero no son los únicos individuos que transitan por el puente. En primer término se sitúan ocho personas agrupadas por parejas en diversas actitudes: dos niños aparecen sentados sobre el petril del puente, dos damas vestidas elegantemente con corpiño, polisón y mantilla hablan entre ellas mientras se abanican. También conversan a su lado una mujer ataviada con indumentaria popular (basquiña, delantal y pañoleta sobre los hombros), que porta cesta y abanico, y un hombre que, apoyado sobre la columna del crucero, da la espalda al espectador. Dos frailes, que por su hábito podrían ser franciscanos o capuchinos, caminan en dirección a la ciudad. La escena se completa con la esquina de una casa que asoma tímidamente cerrando el lado derecho de la composición. En ella destaca el arranque de un arco de medio punto en la planta baja y un balcón con balaustres de madera torneados en el primer piso apoyado sobre ménsulas.
En la parte inferior unos escalones pétreos conducen a la orilla del río donde se halla una mujer lavando acompañada de otra que, de frente a nosotros, parece charlar con un hombre y una mujer, ambos apoyados sobre un muro pétreo.

Un grabado romántico
Aunque fechado en 1887, este aguafuerte fue realizado todavía bajo la estética romántica que invadió Europa durante buena parte del siglo XIX y que convirtió a España en uno de los destinos más deseados por viajeros y artistas extranjeros que reflejaron en sus libros de viajes y en sus dibujos, pinturas y grabados un país pintoresco, desconocido y singular, al margen en gran medida de la civilización europea moderna. Franceses, ingleses y alemanes fundamentalmente plasmaron paisajes, tipos, formas de vida y costumbres, folclore y espectáculos, sin que faltaran monumentos medievales, tanto cristianos como hispano-musulmanes. El proceso de convertir a España en un mito romántico se inició después de la guerra de la Independencia, para alcanzar su punto álgido entre los años treinta y los cincuenta. No obstante, en las décadas finales del siglo XIX todavía algunos extranjeros, aunque en menor número, recorrían el país. Y es aquí donde debemos ubicar a Haig, quien optó en esta estampa costumbrista pamplonesa por plasmar lo castizo, lo amable y lo colorista del país, frente a otra corriente romántica que prefería mostrar una imagen trágica, crítica e incluso desgarradora de lo popular. 

A hill town in Navarre
“Un pueblo de montaña en Navarra”. 1888
Dadas las características de la escena, Haig tuvo que realizar apuntes al aire libre del puente de la Magdalena y de su entorno, pero al ejecutar el grabado final se tomó diversas licencias, inventándose elementos como los escudos de armas del puente o la casa que aparece a la derecha. Frente a ello, el perfil de la catedral y de la capilla Barbazana muestran un gran realismo. Cabe mencionar que E. A. Armstrong, en el libro que escribió sobre Axel Herman Heig en 1905, señalaba que el artista fue detenido durante su jornada de trabajo junto al Arga por las autoridades militares locales, pues creyeron que podía tratarse de un espía extranjero que tomaba notas sobre el recinto amurallado de la ciudad. Conducido a la ciudadela ante el gobernador militar, el detallismo de sus anotaciones aumentó las sospechas, si bien finalmente fue puesto en libertad. Con el tiempo el artista señalaría que había sido tratado con gran cortesía y que había pasado una tarde mucho más placentera que si hubiera continuado su camino. Sin embargo, frente a lo que indica Armstrong, creemos que Heig no debió de ser arrestado cuando realizaba esta obra, sino cuando preparaba otra estampa de Pamplona.
Se trata de una obra totalmente inédita, titulada A hill town in Navarre (“Un pueblo de montaña en Navarra”), fechada en 1888, que ahora hemos podido localizar e identificar con una vista de la cuesta de Santo Domingo de Pamplona con la iglesia del hospital de Nuestra Señora de la Misericordia a la izquierda ocupando buena parte de la composición. Nuestra idea viene dada porque, según indicaba Heig, el gobernador militar se fijó en lo pormenorizado del dibujo y especialmente en la ubicación de una garita de la muralla. Pues bien, en el grabado del puente de la Magdalena no figura este elemento de la arquitectura militar, pero sí aparece, por el contrario, en el segundo grabado, donde se ve, además, el portal que cerraba la muralla en este acceso a la ciudad desde la Rochapea.
Pilar Andueza no debe preocuparse. La acuarela, de la misma 
época, de Petit de Meurville garantiza que así era la fachada
Esta segunda obra de Heig resulta también de gran interés, pues permite acercarnos a la desaparecida fachada de la capilla del antiguo hospital fundado por el canónigo don Remiro de Goñi, hoy Museo de Navarra. Así descubrimos que, a pesar de tratarse de una recreación romántica, el edificio pudo tener -antes de que se le implantara la fachada actual en 1934, traída del convento de la Soledad de Puente la Reina- un pórtico entre contrafuertes, abierto por medio de un gran arco ojival y cubierto con una bóveda estrellada. Desconocemos si el artista recurrió a la invención para reflejar esta fachada o si, por el contrario, fue fiel a la realidad (lo fue: ver pie de foto, comparación). 
Delante y encima del burro se ve, respectivamente,
 el asca y la farola "tipo Pamplona"
El toque costumbrista lo aporta Heig con las gentes que transitan por la cuesta al pie del edificio: desde un clérigo que viste sotana y teja hasta una mujer que, acompañada de un niño, porta un fardo sobre la cabeza. Tres damas en primer plano charlan refugiadas del sol bajo sus sombrillas. Una carreta, un burro con sus alforjas llenas y diversos individuos al fondo completan la composición.

BIBLIOGRAFÍA
-ARMSTRONG, E. A., Axel Herman Haig and his work, London, The Fine Art Society, 1905.
-CALVO SERRALLER, F., La imagen romántica de España. Arte y arquitectura del siglo XIX, Madrid, Alianza, 1995.
-Imagen romántica de España, Madrid, Ministerio de Cultura, 1981.
-MORDAUNT CROOK, J. y LENNOX-BOYD, C., Axel Haig and the Victorian vision of the Middle Age, London, George Allen and Unwin, 1984

domingo, 6 de octubre de 2019

Hoy en Tudela, batalla contra el cáncer


Me ha emocionado el recuerdo para mi tío Benjamín de José Luis, luchador contra el cáncer, y el de mi amigo Alfredo, también alumno suyo en Tudela:
"El padre Mendiburu, de hablar dulce y risueño, era el P. espiritual de los pequeños. Dado a contar historias de sus más que dilatadas vivencias. Siempre conservó un acento peculiar, como si todavía tradujese del mandarín sus intrincados vocablos. Era amable y, en el mejor de los sentidos, bueno."

Contra el cáncer: próxima batalla el 6 de octubre en Tudela          José Luis Pérez Lizar
A las 07:45, en la parada de autobús del Hospital Reina Sofía, espera un grupo de personas. Todos tienen el rostro marcado por el cansancio de semanas viajando en el Autobús de la Vida. Josecho es puntual, él es un hombre de una empatía desbordante, es el conductor de este “carro de combate” que lleva a los “soldados” a luchar por la vida. A las 07:55 pasa lista y vamos a nuestros asientos y, si no hay muchos “soldados”, ocupamos el mismo cada día.
El viaje comienza a las 08:00. Destino, el Pabellón J del Hospital de Navarra, donde cada uno tenemos un horario de tratamiento de radioterapia o quimioterapia. Todos somos “soldados” en lucha contra el mismo enemigo, el cáncer, un enemigo con muchas caras. La ida es silenciosa, momento de pensar… “cuantas sesiones me quedan”, “tengo consulta de oncología”... y tantas íntimas preocupaciones.
Alfredo y mi tío, los dos del centro de la foto
Yo, como todos, pienso mucho. Hace unos días recordé una historia que nos contaba el Padre Mendiburu (jesuita misionero, que me dio clase de Religión en el colegio de Tudela). La historia era sobre otro misionero, jesuita, que cuidaba a los leprosos en Formosa. Los domingos durante la misa comenzaba su homilía diciendo: “Vosotros los leprosos…”, para después continuar con su sermón. Tras varios años, un domingo, al comenzar la homilía, dijo: “Nosotros los leprosos…”, y guardó silencio. Todos entendieron que se había contagiado y que había compartido con ellos su enfermedad de forma sincera y pública.
Este recuerdo me ha hecho comprender que yo lucho contra una enfermedad, que miles y miles de personas han vivido antes que yo. Yo era una de esas miles que, aunque conscientes de que esta enfermedad es global, no comprenden su dimensión. Ahora viajo en un autobús buscando la curación, con mis compañeras y compañeros, con Mari Carmen, Facundo, Celedonio, Antonio, José Luis, mi tocayo. He encontrado en el Autobús de la Vida a una amiga de mi madre que lucha por su vida por segunda vez en veinte años, a compañeros de antiguas luchas sindicales por nuestros derechos... Con otro de mis compañeros de viaje, hace años organizamos Gesto por la Paz de Tudela para hacer frente al terrorismo de ETA. Ahora comparto con todos ellos la lucha contra el cáncer. La vida nos une a las personas en circunstancias diferentes.
Van pasando los días de mi tratamiento, he visto el cansancio acumulado de mis compañeros y el mío propio. He comprendido que no hay otra forma de vencer a esta enfermedad que con la investigación continua, apoyando a la Asociación Española Contra el Cáncer y exigiendo a los gobiernos que apuesten por la medicina preventiva, buscando métodos de detección precoz y tratamientos que acaben con esta lacra. No hay otro camino, y qué mejor que remover conciencias contando la experiencia de quienes estamos luchando en estos momentos.
Navarra es una comunidad donde la sanidad pública está a un nivel privilegiado en la batalla contra el cáncer, con mujeres y hombres en el Pabellón J de Oncología y Radioterapia, cuya humanidad, sonrisa y profesionalidad hacen llevadera nuestra lucha diaria; son gente de un valor incalculable.
El cáncer, durante años era un estigma; cuando un familiar lo tenía, se ocultaba. Lo viví en mi casa, mi padre murió hace 39 años de cáncer, era una época con un índice de supervivencia muy negativo. Sin embargo, mi hermana, otra “soldado”, venció hace dos años al cáncer. Visualizar la enfermedad comenzando por cada uno de nosotros es el paso para convertirla en compromiso social.
Este 6 de octubre será la primera vez que participe en una marcha contra el cáncer, en la IV Marcha contra el Cáncer de Tudela. No podré hacer el recorrido completo, mi tratamiento termina el 3 de octubre, pero no faltaré. Voy conociendo a las personas de la Asociación contra el Cáncer de nuestra ciudad, merecen nuestra presencia, ese día debemos ser una marea verde en Tudela.
La nueva Corporación del Ayuntamiento de Tudela decidió ceder el lanzamiento del chupinazo 2019 a la Asociación contra el Cáncer, fue un acierto de una dimensión todavía sin cuantificar socialmente. El pasado 24 de julio, a las 12 horas, tres miembros de la Asociación lanzaron el chupinazo y gritaron al cielo, “por ellos”. Yo estaba allí -como mi esposa- expectante; mis hijos estaban en la plaza disfrutando, es lo que tiene ser joven. Confieso que el corazón se me encogió más que cualquier año en el chupinazo de mi ciudad, y me acordé de la historia del Padre Mendiburu y de lo importante que es la gramática: vosotros, nosotros, por ellos por todos nosotros, por todos los que viajan cada día para vencer al cáncer...
José Luis Pérez Lizar 
Ex dirigente de UGT en Navarra