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martes, 27 de enero de 2015

Iñaki Iriarte: El vascuence en Navarra. Un debate pendiente


Tengo que decirte, Iñaki, que estoy muy de acuerdo contigo en todo el artículo, pero que, con muchísimo cariño (me encantan tus artículos; me los leo siempre y enteros) voy a hacerte un par de precisiones lingüísticas mías, de mi cosecha. No sé (ni me importa) qué dirá la RAE, o Euskaltzaindia. Así que no les des mayor importancia.
Siguiendo tu misma actitud, Iñaki Iriarte, al llamar a Gipuzkoa Guipúzcoa, cuando se escribe en la lengua española (prefiero español a castellano, como prefiero vasco a euskera), escribiendo en un contexto de lengua española, das por buena la palabra euskera/euskara. Tenemos en el idioma común español un término equivalente: vasco, lengua vasca, vascuence. Cuando uno va a clase de inglés, no dice "voy a clase de english". Y cuando estás en clase de vasco, nadie dice "Ni castellano ikasten ari naiz". 
Por otra parte, me gustaría que rompieras una lanza a favor de la palabra vascuence. De hecho, con gran acierto, nuestra ley se llama "Ley del Vascuence". Sé que a muchos les parece casposa, quizás porque así se le llama desde antiguo, pero yo creo que es sobre todo porque no tienen ni idea de lo que quiere decir. Te lo cuento (pero esto entre tú y yo, porque el día que se enteren, se acabó lo de decir euskera): si romance es romanice (el modo en que hablaban los descendientes del latín), vascuence es vasconice ( el modo en que hablaban los vascones. ¡Sí, los vascones! ¡los antiguos habitantes de Navarra, nuestros antepasados! ¡los que vasconizaron a los vascongados, a Várdulos, Caristios y Autrigones!). 
Y cuando descubran que, en vez de tener un romance, se puede tener un vascuence.., ¡ni te cuento!
En cuanto al idioma español, ha evolucionado tanto desde la Gramática de la Lengua Castellana de Nebrija, que prefiero llamarlo como se autodenomina la Real Academia de la Lengua: Española.
Pero, vamos con tu artículo...

Iñaki Iriarte
RECIENTEMENTE las Juntas Generales de Guipúzcoa (sé que su denominación oficial es “Gipuzkoa”, pero en un texto en castellano debería respetarse su grafía en esta lengua, al igual que en un texto en euskara escribiríamos “Bordele”, en lugar de “Bourdeaux”) han consagrado la aplicación de criterios lingüísticos en las contrataciones públicas y decidido emplear exclusivamente el euskera en sus comparecencias. De igual modo, los empleados públicos con cierto perfil lingüístico (en la práctica, todos los que han accedido en los últimos treinta años) tendrán que utilizar “principalmente el euskera a la hora de hablar o escribir”. Como consecuencia, una mayoría de la población guipuzcoana, que tiene como lengua materna el castellano y que, pese a ikastolas y euskaltegis, es la única que realmente domina, verá todavía más complicado su acceso a la administración. Irónicamente, las medidas –que, sin duda, se hacen con el beneplácito de la mayoríase toman en nombre de la “normalización”, la “cohesión social”, la libertad de opción y los derechos lingüísticos de los ciudadanos. Me pregunto si en una Euskal Herria independiente se exigirá a los funcionarios que dominen asimismo el francés y hasta el gascón, idioma de larguísima tradición en Iparralde. Resulta comprensible que tan pocos padres opten para sus hijos por un modelo que no sea el D, ante el riesgo de verlos convertidos en unos parias ante la administración local, provincial y autonómica. Poco parece importar el precio de empeorar sensiblemente su nivel escrito de castellano. Al final Gipuzkoa habrá terminado de barrer a Guipúzcoa. Una lástima, porque debería haberse buscado una convivencia afectuosa y en pie de igualdad entre sus dos almas, la euskaldun y la castellana. Dan ganas de repetir hasta la saciedad la frase del ilustre Koldo Mitxelena: ¡el castellano también es de aquí! No es, por tanto, erdera.
Koldo Mitxelena
Se hace inevitable extraer lecciones de esta situación para Navarra. Desde hace tiempo se discute acerca de la modificación de la Ley del Vascuence, una ley denostada desde el principio por los nacionalistas porque no se proponía euskaldunizar la Comunidad en su conjunto, sino sencillamente reconocer derechos a los vascoparlantes. Unos derechos cuyo ejercicio, lógicamente y como sucede en cualquier país que reconozca unas minorías lingüísticas, sólo se garantizan íntegramente en aquellas zonas en las que constituyen una proporción significativa entre la población. 
Es cierto que en Navarra la demanda de los partidos nacionalistas es mucho más suave que la que han impuesto en Guipúzcoa. Básicamente, se pide –y lo hacen todos los partidos de la oposición, excepto el PP- que se garantice el derecho a la enseñanza pública en vascuence en la zona no vascófona de la provincia, donde –de acuerdo a un estudio oficial publicado recientemente- los euskaldunes suponen algo así como el 3’8% de la población. Los nacionalistas admiten abiertamente que esto sería sólo el primer paso hacia una extensión de la cooficialidad del euskera a toda Navarra. Para saber qué vendrá después, no es necesario hacer muchas cábalas, basta mirar la realidad del territorio vecino. 


Fuente: Atlas de Navarra
Por descontado, sería un gran error negar que la realidad sociolingüística de Navarra ha cambiado desde 1983. Según los datos publicados en la citada investigación, sin embargo, los cambios tampoco suponen una alteración sustancial. Por un lado, hay un 3’6% más de euskaldunes en la Comunidad y ha aparecido la minoría citada de vascohablantes en la zona no vascófona. Por otro lado, el mayor conocimiento no se está viendo acompañado por un mayor uso, todo lo contrario. Esto sucede sobre todo en la zona vascófona y es señal, acaso, de un conocimiento de la lengua mucho más escaso, pese a la masiva escolarización en euskara. Más gente sabe escribir en vascuence que hace treinta años, pero les cuesta muchísimo más hablarlo. Superarán oposiciones y se proclamarán euskaldunes, pero, en la práctica, no se expresarán en él con naturalidad. En definitiva, nuestro viejo idioma habrá salido perdiendo y se habrán puesto las premisas para una crisis mucho más devastadora que la del siglo XIX. ¿Cómo administrar la actual pluralidad lingüística de Navarra, sin premiar ni castigar a nadie por su lengua, sin obligar, en la práctica, a nadie a aprender un idioma que, con todo el derecho, puede no interesarle y que, objetivamente, tiene una proyección internacional muy escasa?
Ahora que se acercan tiempos de elecciones, ¿por qué no plantear un sistema análogo al del alemán en el Tirol italiano? Les resumo: los ciudadanos declaran libremente cuál es su lengua materna. La administración de dirigirá a ellos en ella. El empleo público se reparte proporcionalmente entre la población germanohablante y la italianohablante. Y lógicamente quien ha declarado que su lengua es, por poner el caso, el alemán oposita en alemán y para puestos con perfil en alemán. De este modo se evita obligar a toda la población a ser bilingüe. 
A Navarra (y al País Vasco) se le ha hurtado un debate serio y sereno acerca del euskara. Cualquier opinión que cuestionara la reeuskaldunización y que entendiera más importantes los derechos individuales, se la tildaba de “antivasca”. De hecho, el propio delegado del gobierno central que ha recurrido la norma guipuzcoana ha sido ya acusado desde la Diputación guipuzcoana de “odiar el euskera”. Es hora ya de que alguien se atreva a romper tabúes y proponer soluciones imaginativas que vayan más allá de los tópicos identitarios y articulen consensos basados en el principio de no discriminación.

Iñaki Iriarte López es doctor en Sociología y profesor de la UPV


Respuesta al comentario de Dombatillo


Quiero agradecerte tu aportación tan documentada, tan exquisita en su crítica y tu felicitación por este blog, "oasis de opinión política para los que nos enorgullecemos de ser navarros y de izquierdas, alejados de visiones sectarias y nacionalistas de la vida". Mil gracias.
He encontrado en casa este Atlas de Navarra, elaborado por Floristán y Martín Duque, cuya 1ª edición es del 74. En él, lo mismo que la imagen de Wikipedia, vuelve a meter toda la Navarra actual en territorio vascón (saltus o ager) limitando con Várdulos y Caristios, Berones y Celtíberos.
Sería estupendo, Dombatillo, si tú pudieras aportar algún mapa basado en Tito Livio y no en Ptolomeo.

 Beire. Réplica exacta de la Estela del Guerrero (de hace 2200 años) de la Edad del Hierro.
Dices: "se han encontrado centenares de restos arqueológicos que acreditan sobradamente que la Ribera y parte de la Zona Media era territorio celtíbero hasta la conquista romana, el último de los cuales ha sido la estatua ibérica hallada hace dos años en Beire adscribible al pueblo celtíbero que habitaba allí". Te agradezco la información y el enlace (que aquí sí se puede ver). ¡Impresionante!
Añades: "y no se ha encontrado al sur de Tafalla absolutamente ningún (ninguno) resto, topónimo, o indicio de que los vascones hubieran habitando nunca el sur de Navarra". Gracias a Patxi Salaberri conozco un poco la toponimia del término de Gallipienzo (que se extiende bastante al sur de Tafalla) y te aseguro que hay bastantes topónimos vascos (Zamaquidoiz, Lavicaldea...)
Lo dicho: muchísimas gracias por todo lo que me has aportado. Y ya sabes, estás en tu casa.

6 comentarios:

Dombatillo dijo...

Ese mapa que utilizas sobre la presunta distribución de las tribus prerromanas está ya más que desacreditado.
Ha alcanzado una popularidad que no merece únicamente por la Wikipedia y por lo que les gusta a los nacionalistas utilizarlo para sostener la patraña de que Navarra fue en la antigüedad un territorio uniforme cultural y lingüísticamente y la consiguiente necesidad de "volver" a euskaldunizarlo.

Ese mapa se supone que está hecho según la obra de Ptolomeo que, a diferencia por ejemplo de Tito Livio (que narra auténticos sucesos históricos) simplemente hizo un listado de ciudades (sin especificar nada más) adscribiéndolas a un pueblo u otro.

La obra de Ptolomeo siempre llamó la atención de la historiografía navarra puesto que lista como ciudades vasconas a núcleos que de acuerdo a los escritores anteriores a él no eran vascones sino celtíberos (como Calahorra, Ejea de los Caballeros, Cascante o Alagón).
Así, Tito Livio por ejemplo (que escribe un siglo antes que Ptolomeo y que es la fuente histórica principal para conocer la situación en territorio navarro al momento de la conquista romana) deja muy claro que el territorio vascón estaba de Tafalla para arriba (en concreto Ebro arriba de Calahorra) y no al sur.

Esta discrepancia entre lo apuntado por Ptolomeo y los escritores anteriores a él (puesto que no hay escritores posteriores que se refieran a este tema, porque además la conquista romana ya se había materializado por completo) se intentó durante décadas explicar con la teoría de la "expansión vascona" según la cual los vascones, a diferencia de los belicosos celtíberos (no hay noticia de que los vascones lucharan contra los romanos, a diferencia de celtíberos o cántabros), se habrían aliado con los romanos y estos últimos, después de derrotar a los celtíberos, les habrían cedido el territorio celtíbero de la mitad sur de Navarra y de las Cinco Villas aragonesas.

Se estuvo durante años a la expectativa de que el avance de las excavaciones arqueológicas contribuyeran a ratificar esta teoría.
Sin embargo en los últimos 40 años ha ocurrido precisamente lo contrario y no se ha encontrado al sur de Tafalla absolutamente ningún (ninguno) resto, topónimo, o indicio de que los vascones hubieran habitando nunca el sur de Navarra; mientras que por el contrario se han encontrado centenares de restos arqueológicos que acreditan sobradamente que la Ribera y parte de la Zona Media era territorio celtíbero hasta la conquista romana, el último de los cuales ha sido la estatua ibérica hallada hace dos años en Beire adscribible al pueblo celtíbero que habitaba allí.

https://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2015/01/09/poblado+de+Turbil++Beire+una+replica+exacta+de+la+estatua+estela+iberica.htm

Ello ha supuesto invalidar tanto la teoría de la "expansión vascona" como la propia exactitud del listado de ciudades de Ptolomeo que ahora es entendido por la historiografía como un mero listado de ciudades según demarcaciones administrativas y no como ningún retrato de la situación étnica, cultural o lingüística del territorio; probándose además por tanto con descubrimientos como el de Beire que ya desde la antigüedad el territorio navarro, lejos de ser uniforme y habitado exclusivamente por vascones, estuvo caracterizado en cambio por la dualidad cultural (montaña-ribera; vascones-celtíberos; vascuence-romance) que posteriormente y hasta el día de hoy se ha mantenido.

En cualquier caso, felicitaciones por el blog; es un verdadero y reconfortante oasis de opinión política para los que nos enorgullecemos de ser navarros y de izquierdas, alejados de visiones sectarias y nacionalistas de la vida.

Patxi Mendiburu dijo...

Quiero agradecerte tu aportación tan documentada, tan exquisita en su crítica y tu felicitación por este blog, "oasis de opinión política para los que nos enorgullecemos de ser navarros y de izquierdas, alejados de visiones sectarias y nacionalistas de la vida". Mil gracias.
He encontrado en casa este Atlas de Navarra, elaborado por Floristán y Martín Duque, cuya 1ª edición es del 74. En él, lo mismo que la imagen de Wikipedia, vuelve a meter toda la Navarra actual en territorio vascón (saltus o ager) limitando con Várdulos y Caristios, Berones y Celtíberos.
Sería estupendo, Dombatillo, si tú pudieras aportar algún mapa basado en Tito Livio y no en Ptolomeo.
Dices: "se han encontrado centenares de restos arqueológicos que acreditan sobradamente que la Ribera y parte de la Zona Media era territorio celtíbero hasta la conquista romana, el último de los cuales ha sido la estatua ibérica hallada hace dos años en Beire adscribible al pueblo celtíbero que habitaba allí". Te agradezco la información y el enlace (que aquí sí se puede ver). ¡Impresionante!
Añades: "y no se ha encontrado al sur de Tafalla absolutamente ningún (ninguno) resto, topónimo, o indicio de que los vascones hubieran habitando nunca el sur de Navarra". Gracias a Patxi Salaberri conozco un poco la toponimia del término de Gallipienzo (que se extiende bastante al sur de Tafalla) y te aseguro que hay bastantes topónimos vascos (Zamaquidoiz, Labea...)
Lo dicho: muchísimas gracias por todo lo que me has aportado. Y ya sabes, estás en tu casa.

Dombatillo dijo...

No conozco en concreto lo que dice Salaberri sobre topónimos euskéricos en Gallipienzo, pero doy por hecho que será cierto, sólo que con toda seguridad ninguno de los topónimos que indique como euskéricos estará documentado en la Edad Antigua y por eso no son acreditativos de que el área de Gallipienzo fuera territorio vascón (dando por válida la afirmación de que los vascones hablaban un protoeuskera).

Quiero decir que cuando he dicho que no hay topónimos en la mitad sur de Navarra adsribibles a los vascones (dando por hecho que los vascones hablaban un protoeuskera), me refería a topónimos documentados (bien sea en las obras de escritores clásicos, bien en inscripciones epigráficas) en la época en la que estamos hablando (a la del mapa de Ptolomeo), que son los que servirían para hacer apreciaciones sobre qué pueblo habitaba esa zona entonces.

Por ejemplo, todo el territorio vizcaíno al este de Bilbao está indiscutiblemente repleto de topónimos euskéricos, pero ninguno de ellos está documentado en la antigüedad, mientras que los topónimos que sí están documentados en la antigüedad para el territorio vizcaíno son indoeuropeos; por lo que se puede deducir que esa área de Vizcaya no era originalmente euskérica sino que fue euskerizada en siglos posteriores (sin que se sepa con seguridad cuándo, lo que es uno de los grandes debates/misterios/líos no resueltos de la historia antigua vasca) siendo desde entonces la lengua tradicional de la población de ese territorio.

U otro ejemplo, la gran mayoría de la toponimía colombiana actual es hispánica, pero obviamente ninguno de esos topónimos hispánicos está documentado antes de 1492, por lo que no podemos concluir que los pueblos que habitaban el territorio colombiano antes de 1492 hablaran español, sino que estos topónimos hispánicos datan de los siglos XVI, XVII...

Con los topónimos euskéricos de Gallipienzo (e incluso más al sur, como el puñado de topónimos euskéricos que hay en las Bardenas -como Landazuría-) pasará lo mismo; ninguno estará documentado en época antigua, por lo que ninguno sirve para acreditar que el área de Gallipienzo fuera territorio vascón, sino que fue euskerizada posteriormente (sin que se pueda asegurar si eso fue con la repoblación de los siglos X, XI y XII cuando se produce la reconquista de esos territorios -entre Sangüesa y el río Aragón-, o antes; o, como en el caso de los topónimos euskéricos de las Bardenas, a causa de la trashumancia de pastores roncaleses y salacencos).

Dombatillo dijo...

Es difícil encontrar un mapa ajustado a lo anotado por Tito Livio, más que nada porque Tito Livio no hace una descripción sistemática de qué pueblo habitaba dónde, sino que él es un historiador y es al narrar los sucesos de las Guerras Sertorianas en el Valle del Ebro cuando da información en relación a la situación de pueblos y ciudades en el contexto del conflicto bélico.
De esta manera, las informaciones que Tito Livio proporciona sirven únicamente para hacer un mapa de la mitad sur de Navarra; pero no del norte (Tito Livio no nombra para nada a Pamplona, por ejemplo, porque el norte de Navarra no fue teatro principal de operaciones de las guerras sertorianas -al menos de la parte que Tito Livio relata-).

De hecho, al margen de por su difusión por la Wikipedia, hay otras dos razones de que el mapa de Ptolomeo haya alcanzado tanta difusión.
Por un lado, la teoría de la "expansión vascona" no era nada descabellada cuando se formuló (si varios escritores sitúan a los vascones en el norte, y un escritor posterior los sitúa en el norte y en el sur, es legítimo pensar que ha podido ocurrir una expansión), ha sido el hecho de que durante las últimas décadas la arqueología no haya sido capaz de ratificarla, sino incluso de desmentirla lo que la ha invalidado, poniendo en cuestión al mismo tiempo la propia exactitud de los listados de ciudades de Ptolomeo.

Por otro, pq a diferencia de Tito Livio o Estrabón, Ptolomeo hace listados de ciudades de todo el territorio (no sólo de una parte del territorio navarro), por lo que con su información sí que es muy fácil hacer un mapa.

En cualquier caso, el mapa del Atlas que has puesto evidencia hasta cierto punto la incoherencia que tenía el listado de ciudades de Ptolomeo.
Es obvio que está hecho tomando como base el listado de Ptolomeo y la teoría de la expansión vascona (muy en boga en la década de 1970) e incluye por tanto a las ciudades del sur de Navarra como territorio vascón (lo expresa coloreando del mismo color que "Vascones" a los nombres de los pueblos de las ciudades del sur como Segienses, Cascantensis, etc. dando a entender que eran algo así como tribus vasconas).
Sin embargo, si te fijas el mapa también intenta reflejar los datos de las fuentes anteriores a Ptolomeo (cuya contradicción con los listados sirvió para alumbrar a la teoría de la expansión vascona).
Así, por ejemplo, el mapa sitúa el "Ager Vasconum" (cuya traducción sería el "campo" o la "zona llana" de los Vascones) no en la Ribera (que es donde la historiografía nacionalista se obceca en presentarlo manipuladamente para intentar argumentar de ese modo que todo el territorio navarro -montaña y ribera- era vascón), sino en la Zona Media, que es donde Tito Livio (el único autor que utiliza la expresión "Ager Vasconum") dijo que estaba: al norte de Calahorra.
Se expresa así la incongruencia del listado de Ptolomeo (es obvio que si la Ribera hubiera sido inicialmente territorio vascón se habría llamado "Ager" a la Ribera y no a la Zona Media, puesto que la primera es aún más "zona llana" que la segunda) salvando tal hecho con la teoría de la expansión vascona según la cual estos habrían ocupado un territorio, La Ribera, que inicialmente no era suyo (que es lo que la arqueología no ha sido capaz de acreditar).

Dombatillo dijo...

En cualquier caso, hay que tener siempre presente que por mucho conocimiento que la arqueología pueda dar o por muy certeros que pudieran ser los escritores clásicos (cosa que no debe darse por descontado porque ninguno pisó la Península Ibérica, sino que escribían desde Roma, Alejandría, etc. a partir probablemente de documentos o testimonios de militares y funcionarios romanos), hay que ser muy prudente a la hora de hacer afirmaciones sobre una época en la que a lo mejor sólo tenemos una única fuente para documentar todo un siglo (con lo que puede cambiar la situación política y social en un siglo). Y esa pertinente prudencia suele estar mal avenida cuando lo que se intenta es hacer fundamentar identidades personales o colectivas del presente en supuestas identidades (del tipo que sean, de la bandera que sean) del pasado.

En cualquier caso, si encuentro un mapa más acercado a la realidad que ha mostrado la arqueología (reafirmando las informaciones de Tito Livio) te lo haré llegar.

Perdona la parrafada y enhorabuena otra vez por el blog; no merezco tus agradecimientos; cuando he aludido a lo reconfortante que es leer este espacio de opinión lo he dicho con toda sinceridad.

Anónimo dijo...

Bravo por el respeto mutuo y por los comentarios basados en horas de lectura e interés real por describir nuestro pasado. Grato rato e pasado leyendo todo esto.