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viernes, 28 de octubre de 2011

Dulce Yolanda

[Actualización 25.11.11 No sólo nuestros representantes reciben tartazos. Compruébalo en "Sr. de Amaiur: ¿dónde está Petilla?". Esa ekintza te la dedico, Yolanda]

Así es como se dan las tartas en Pamplona

No se habrá quedado ni contenta la Chulapotra (¿os acordáis? La de la bofetada a la, entonces, alcaldesa de Pamplona) cuando ha visto los tres tartazos (con todo, mejor que tortazos) a Yolanda Barcina.


Clamoroso, en primer lugar, el gravísimo fallo de seguridad. Sólo fueron unos tartazos, pero, como se ha visto, podían haber hecho con ella lo que les hubiera dado la gana. Los agresores se fueron de rositas. Hasta fueron invitados a desalojar el recinto.
Yo no quiero que mis representantes estén tan desprotegidos como se ha visto en el vídeo. Entiendo que, ahora que ETA, rendida, ha dicho que ya no va a matar más, se baje la guardia para ese tipo de atentados. Pero, precisamente ahora, y visto lo visto, hay que extremar las medidas de seguridad contra este otro tipo de "terrorismo de baja intensidad". Porque, nadie me negará que, aunque sean tartas, sigue siendo terrorismo.


Los opositores al Tren de Alta Velocidad no eligieron para cometer su fechoría cualquier reunión de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos. Eligieron la sesión en la que Yolanda era investida como Presidenta de la CTP. Y no fueron contra quien en ese momento era el Presidente. Fueron directos contra Yolanda, y contra nadie más.
Por eso tampoco entiendo la reacción de absoluta pasividad de la mayor parte de quienes acudieron a la sesión de trabajo. Fijáos, simplemente en cómo se trata al que le tira el tercer tartazo. Quien le coge del brazo casi le limpia la chaqueta. Y fue uno de los pocos que parecía que iba a hacer algo.
Va esta entrada dedicada a la cobardía de la mayor parte de los asistentes, a su no saber hacer lo que hay que hacer en un momento como ése. Entiendo la sorpresa inicial, pero, pasados unos segundos, hay que ir a por ellos. Yolanda, la próxima vez que vayas, no te la juegues y asegúrate de que estás bien protegida.
Seguridad de Toulouse, ¡¡¡REGRETTABLE!!!

La dignidad de una Barcina merengada es mayor, si cabe, que la Bil(d)eza de sus agresores
(esta frase tan bonita me la ha prestado el Presidente del Club de Fans de Yolanda Barcina)
A pesar del susto (que tuvo que ser tremendo), Yolanda se rehizo, se cambió de ropa, se peinó como pudo (fijáos en la raya) y salió a pronunciar su discurso más guapa que nunca y con una frase a la altura de aquel "Como decíamos ayer..", del granadino Fray Luis de León:

"No me imaginaba empezar de esta forma tan dulce los dos años de Presidenta de la CTP".

Yolanda, recibe un fuerte abrazo de Desolvidar.

Dos reacciones han llamado mi atención:
La vileza de Bakartxo (María de la Soledad) Ruiz (apellido de origen castellano, concretamente burgalés [no iba a ser sólo la Barci]: hij@ de Rui), de Vildu, que no consideró que el ataque fuera una agresión y que, por tanto, no requería una declaración institucional del Parlamento.
Y la del zorro (vulpes vulpes) Patxi Zabaleta, quien mandó "un saludo a la Presidenta del Gobierno de Navarra y a la persona Yolanda Barcina Angulo". No está mal, pero creo que los tartazos los recibió  como Representante de Navarra en la CTP.

Y parodiando a Mendilibar: SEÑORES DE MUGITU (mover, moverse... ¡Majaderos!, va siendo hora de moverse e irse quitando el pelo de la dehesa fatxa), EN UPN OS ESTARÁN MUY AGRADECIDOS.

[Actualización 29. 10.11 a las 1,35: detenciones y en libertad, pero con cargos]

[Actualización 19.11.13: Ahora (diario de Navarra) resulta que los tartalaris "Gorka Ovejero, Julio Martin, Ibón García y Mikel Alvarez Forcada han indicado, en respuesta a las preguntas de sus abogados, que se encontraban en un centro de macrobiótica, en Pamplona y en sus respectivos domicilios en el momento en que Barcina recibió los tartazos". Cuando los sententzialaris los manden una temporada a la sombra, seguro que dicen que están en el Hotel Palace. Han estado dos años vanagloriándose de su hazaña...

viernes, 21 de octubre de 2011

Agur, ETA, agur


Espero que ésta sea la última vez que hable de vosotros.
Por eso mismo, vuelvo a deciros a la cara lo que habéis sido y seguís siendo, por muy perdonavidas que, como ahora, os presentéis: unos asesinos y unos ignorantes.
Asesinos: no voy a perder el tiempo explicándoos lo que sabéis 858 veces mejor que quien ha asesinado una sola vez.
Sí, y unos ignorantes. Vuestro mayor error, obcecados por el ancestral odio sabiniano a todo lo que huela a España, fue ignorar y despreciar, a finales de los 70, nuestra naciente democracia.
Recuerdo muy bien, por aquellos años, un cartel de propaganda de EGI (rama juvenil del PNV) que decía así: "¿Hemos votado la Constitución inglesa? ¿Hemos votado la francesa? ¿Por qué vamos a votar la española?
Fue un error de cálculo de grueso calibre, porque mientras España pasaba sin violencia de la dictadura a la democracia y, a la vez, iba construyendo el andamiaje del Estado de las Autonomías, vosotros, justo en ese momento, empezasteis a matar a mansalva: años 78, 79, 80...

Pero no salisteis de la nada. Tuvisteis un origen: un nacionalismo antiespañol, hijo del primer Sabino Arana, que luego, en los años de plomo (y hasta hace cuatro días), ha querido rentabilizar vuestros atentados. ¿Os acordáis de aquello de "ellos agitan el árbol y nosotros recogemos las nueces"? ¿Recordáis cómo le echaban la mano al hombro a vuestro amigo y parlamentario, entonces, (y, para más inri, en la Comisión de Derechos Humanos) Iosu Ternera, que quizás está debajo de alguna de esas capuchas que salen en vuestros comunicados televisados?
Y, con la cobertura de ese nacionalismo y la de vuestros múltiples brazos "políticos", quisisteis poner al Estado español contra las cuerdas. Pero no lo conseguisteis.

Y no lo habéis conseguido gracias, en primer lugar, a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Sí, a esos a quienes siempre habéis llamado "txakurras" y a quienes matabais como a perros. A esos a los que, cuando entraban en un bar, les hacíais el desprecio saliendo precipitadamente del local (sin abonar, por supuesto, la consumición). Una pena que a la Ertzaintza, a los que sólamente llamabais "cipayos", no se le haya permitido llevar a cabo todas las detenciones que, con la información de la que disponía, podía lograr.

¡Gracias, Manuel!
En segundo lugar, gracias a esos héroes que aceptaron puestos de concejal en ciertas localidades del País Vasco y de Navarra en las que el ambiente resultaba irrespirable, que sacrificaron su vida personal y, en demasiados casos, su vida física por la libertad de todos. Con toda la rabia del mundo, quiero recordar a Manuel Zamarreño, concejal de Rentería, a quien incluso  acusasteis de violador para ponerlo en el centro de la diana. Su caso ( y a pesar de todo, él siguió en su puesto de concejal: "aquí he nacido y aquí me quedo") fue la crónica de una muerte (perdón, asesinato) anunciada; gracias, también, a esos ciudadanos que no se callaron ni en su trabajo ni en su diversión; a ese puñado de valientes que se concentraban con (y a veces sin) su pancarta para protestar ante cada asesinato o secuestro vuestro y que supieron dar la cara, con grave riesgo de que se la partierais. (En este momento se me saltan las lágrimas recordando al inolvidable Joaquín Pascal, portafolios en ristre, intentando parar los tornillos y monedas que en la Plaza del Ayuntamiento nos tiraban vuestros amigos, los de las Gestoras).

En tercer lugar, gracias a la unidad que, al menos hasta el Caso Bono, hubo entre los partidos democráticos en el tema del antiterrorismo; gracias también a algunos jueces (alguno de los cuales está pasando por situaciones esperpénticas) y a unos cuantos fiscales.


Y ahora, 33 años después de que llegó la democracia y 51 desde que achicharrarais a vuestra primera víctima, la niña Begoña Urroz (¡vaya héroes!), va y os rendís.
¿Y qué balance presentáis?
858 vidas rotas, miles de heridos y huídos, millones de amedrentados...
El odio que habéis sembrado en mucha gente que ha asociado con vosotros el euskera, el olentzero, los joaldunak y tantas cosas que tuvieron su origen en esta tierra de Navarra, que son patrimonio de todos los navarros y que vosotros habéis manipulado hasta pervertirlas.
Y casi 700 presos. Varias generaciones de vascos y navarros emponzoñadas por el veneno de vuestra serpiente.
Si yo fuera la madre de un etarra preso... ¿Os acordáis de aquella campaña vuestra de "socializar el sufrimiento"? Si yo fuera esa madre... os quitaba la capucha y os entregaba a la justicia española (sí, española) para que compartierais el sufrimiento de esa madre y el de su hijo.

Sin ánimo de venganza ni de revancha, pero sí con ánimo de JUSTICIA , os digo: no os iréis de rositas, como si no hubierais hecho nada.
Y espero que ésta sea la última vez que hable de vosotros.
Agur, ETA, agur.
Pero no os deseo "buenos augurios" (= agur) a vosotros, sino para nosotros. Bueno, también para vosotros os deseo lo mejor: que acabéis en manos de la justicia.

[Actualización de 23.10.11 en Diario de Navarra:
Años de silencio por la libertad
]

miércoles, 12 de octubre de 2011

Bèth cèu de Pau


El curso 73-74 trabajé como "lector de español" (sí, español, así se decía entonces y así se dice ahora) en el Théophile Gautier de Tarbes. Tenía mucho tiempo libre y aproveché para leer apasionadamente todo lo referente a España y su situación política. En España, por aquel entonces, todos esos libros estaban prohibidos.

El 20 de diciembre del 73, cuando volvía a Pamplona para pasar las navidades, ETA asesinó a Carrero Blanco. Fue impresionante el prestigio que, a partir de entonces, alcanzó la organización terrorista, que era considerada un “movimiento de liberación” y un instrumento imprescindible de lucha contra la Dictadura de Franco y por la Democracia. ¡Qué gran equivocación! ¿Pero, quién podía, entonces, sospechar que iban a asesinar a mansalva, justo al llegar las libertades por el 77 y 78, que iban a poner bombas en supermercados de Catalunya, y a pegar tiros en la nuca de concejales socialistas o a asesinar a empresarios nacionalistas?

En el Instituto comíamos juntos lectores y surveillants (vigilantes) y se creaba muy buen ambiente. Me sentí muy bien acogido por aquellos jóvenes que, más o menos, tenían mi edad. Hice especial amistad con uno de los vigilantes al que, desgraciadamente, perdí la pista. (¡Ojalá esta entrada sea la botella del náufrago que llega a buen puerto!). Ni siquiera me acuerdo de su nombre. Me hacía mucha gracia porque contaba en español, con marcado acento francés, la rivalidad entre Bahamontes y Loroño: “¡A que te doy con la bomba de la bisicleta!”. Hicimos juntos alguna excursión y hasta subimos al Midi de Bigorre (2872m.).

En aquellas cenas, de vez en cuando, se solía cantar. Abundaban sobre todo las canciones pícaras, de doble sentido… Pero cuando llegaba el turno de “Bèth cèu de Pau” (hermoso cielo de Pau), aquello se transformaba. Quien mejor se la sabía era mi amigo. La cantaba, como el propio título, en bearnés. Se ponía muy serio, mirando al mantel, y, más de una vez, me pareció advertir en su voz algún pequeño quiebro causado por la emoción.

La canción y su autor
(Pincha para ver mejor. Y vuelve)
Charles Darrichon, hijo de un zapatero, nació en lo que hoy es el número 10 de la calle Foix, en Pau, un 26 de diciembre de 1849. Murió muy joven: el 29 de mayo de 1887, sin haber cumplido los 38 años. Amores no correspondidos (tal vez por su cuñada), probó en numerosos oficios antes de viajar por toda Francia y aterrizar en Bruselas, donde le sorprendió la enfermedad y la muerte. Siempre añoró volver a Pau, a su Bearne querido, con el impresionante Midi d'Ossau cerrando el horizonte por el sur.

Sus versos, cantados hoy por numerosos coros, han terminado siendo el himno del Bearne.

En la BNE se conserva una casete de 1973 en la que, entre otras canciones regionales, aparece Bèth cèu de Pau, interpretada por Yanette Digues (sic).

La letra original completa la podéis encontrar en esta entrada, y traducida al francés.

Al hilo de esta canción publicó hace unos meses Víctor Manuel Arbeloa un artículo sobre la relación de Navarra con Pau, capital del Bearne. Si, en aquella época de lector de español, yo hubiera sabido lo que, a continuación, nos cuenta Víctor Manuel, seguro que, al escuchar Bèth cèu de Pau, se habrían empañado mis ojos.



PAU
víctor manuel arbeloa

Bèth cèu de Pau
Quoan te tournarey bede ?
Qu’ey tant soufert despuch qui t’ey quitat.
Si-m cau mouri chens te tourna rebede
Adiu, bèth cèu, t’aurey pla regretat.
Qu’auri boulut, Bearn canta ta gloère
Mes nou pouts pas, car que souy trop malau
Moun Diu, moun Diu !
Lechat me bede encoère
Lou cèu de Pau , lou cèu de Pau
Cielo de Pau,
¿cuándo volveré a verte?
¡tanto sufrí desde que te dejé!
Si he de morir, si me he de ir sin verte,
¡hermoso cielo, te añoraré!
Yo bien querría, Bearne, cantar tu gloria,
pero no puedo, que me encuentro muy mal.
¡Dejame ver,
déjame ver, Dios mío
el cielo de Pau, el cielo de Pau!

(la traducción es mía)


Así le hace decir a la golondrina, que va a pasar los Pirineos, el poeta Darrichon, enfermo en Bruselas, cuyo poema quedó como himno popular de los bearneses.

(Pincha para ver mejor. Y vuelve)
Vuelvo a Pau, capital del Bearne -el romano Beneharnum-, a seguir estudiando los últimos reyes de Navarra. Ellos dieron a este vizcondado y señorío de los Foix, y después de los Foix-Albret, feudatarios del rey de Francia, el mayor realce y atractivo de su historia. Por todas partes de Pau y del Bearne están sus nombres evocadores. Presiden plazas, avenidas, calles, institutos, colegios, centros culturales, centros comerciales… Y entre todos ellos, Enrique III de Navarra, IV de Francia y de Navarra, hijo de Juana de Albret y de Antonio de Borbón, primer príncipe francés de sangre. Aquí, en el castillo que lleva su nombre, procedente de los Moncada y de los Foix, nació “el verde galán”. Y con él terminó una débil y entrañable monarquía medieval y nació otra, renacentista y poderosa, que duraría hasta más allá de la Revolución francesa.

Paso de rebaños por el “gave” (torrente y río pirenaico) que lleva su nombre, en el escudo bearnés entraron dos vacas junto a la corona e iniciales de Enrique IV. Fue lugar próximo a una importante vía romana, ruta posterior de visigodos, francos, normandos y peregrinos jacobeos. Tras caudillos semi-legendarios y semi-históricos, reinó en la ciudad gascona-bearnesa de Pau el cruzado Gastón VII, que ayudó a nuestro Alfonso el Batallador, junto al obispo de Lescar, en la reconquista de Zaragoza, antes de que el Bearne perteneciera a la Corona de Aragón durante dos siglos.

Uno de sus sucesores, Gastón Febus (por rubio y por cazador), en la segunda mitad del XV, hará del Bearne un estado casi soberano. Leonor, hija menor de nuestro rey Juan II y hermana menor del Príncipe de Viana, unirá la suerte del reino de Navarra con los Foix de Bearne. Y su nieta Catalina de Foix, casada con Juan de Albret, poderosa familia dueña de varios señoríos en el hexágono, será nuestra última reina que ocupe el trono en la Navarra peninsular (1483-1512), pero sobrevivirá en Ultrapuertos y en Bearne hasta su muerte en 1517.

Pau es hoy una ciudad muy moderna. “Villa jardín” la llamó aquel alcalde popular y casi vitalicio, a la manera francesa, André Labarrère (1969-2006), a quien conocí un día en el encuentro pirenaico de Pikatua, ya ministro de Mitterrand; lo fue todo en la capital y en el departamento. Ciudad residencial, universitaria y deportiva, preferida primero de británicos y ahora de visitantes múltiples, centro de una rica aglomeración urbana, balcón sobre los Pirineos, hermanada con Zaragoza, y tan lejana, ay, de nosotros.

Desde aquí, desde el histórico Parlamento de Navarra (tribunal de justicia), sede del Consejo de los Pirineos Atlánticos, y tras recogerme de nuevo en la vecina catedral gótica de Lescar ante nuestros reyes, cuyos restos allí yacen, animo a las instituciones navarras de todo género a poner los nombres de nuestros últimos y asendereados reyes navarros en calles, plazas, colegios, casas de cultura… Y junto a ellos, los de sus príncipes, mariscales, condestables, cancilleres… Como en Pau. Como en todo el Bearne.

Les debemos esa memoria… tan tardía. Y algo más concreto que dejo a la imaginación del lector.

lunes, 3 de octubre de 2011

Fco. de Val: Viajera y sus intérpretes


Introducción
Tanto en la SGAE como en la BNE, figura el bueno de Francisco de Val tan solo como autor de la letra de este precioso bolero. Vuelvo a reivindicar para el de Villafeliche tanto la letra como la melodía básica; y a señalar que Paco el herrador no era un letrista sino que, como muy bien nos confesó el tenor Miguel de Alonso, "Francisco de Val creaba íntegras sus canciones, la música y la letra surgían al unísono, con los ritmos que marcaba su guitarra; pero llevarlas al papel pautado… solo lo justito. Había que recurrir al profesional de la música, a sus amigos compositores para armonizarlas, envolverlas en un bello acompañamiento, y estos, son los que figuran como los autores musicales". En el caso de Viajera, figura como autor de la música Fernando García Morcillo. Pero el auténtico creador, Francisco de Val, no debe quedar olvidado.