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domingo, 24 de febrero de 2013

Iñaki Lacunza a San Saturnino. Nuestros Patronos

San Saturnino: nave principal (izquierda) con la famosa viga 
y nave de la capilla de la Virgen del Camino (derecha)
Si  los concursantes del programa de Carlos Sobera  “Atrapa un millón” hubieran escuchado con atención esta canción de Iñaki Lacunza dedicada a San Saturnino, no se habrían quedado tan desolados.


Y la verdad es que la culpa no la tuvieron del todo los concursantes ni la ambigüedad de la pregunta, sino el inmenso lío con el que se encuentra quien pretende hurgar sobre el tema de los Patronos de Pamplona, Navarra y sus Diócesis.
Yo, en mi breve investigación, he llegado a esta conclusión que, seguro que contiene algún error. Ruego a quien me corrija que lo haga también en verso como, para mejor recordar, he intentado hacer yo.

lunes, 18 de febrero de 2013

Mi madre, Ramona: dichos y anécdotas

1934. Familia Belzunegui-Sarasa. Fijaos en las manos. Ramona, detrás de su madre. 

Mercado de Urroz-Villa
Casa Bastida
Fue mi madre, con unos 15 años, desde Cemboráin a Urroz Villa con la yegua cargada de algunos kilos (robos, decían entonces) de trigo. En Casa Bastida enseñó su mercancía y, según nos contaba nuestra madre, el señor aquel empezó a desgranar todos los piropos sobre lo traído por Ramona:
“Este trigo tiene yoyo, vecilla y alvolva,  inclusive”.
Mi madre, con esa rapidez de reflejos de los Belzunegui, le respondió:
“Tendrá yoyo, vecilla y alvolva, pero inclusive, le aseguro Sr. Bastida, que no”.
A continuación marchó a otra casa del mismo pueblo donde no sólo le compraron el trigo a buen precio, sino que le encargaron que al día siguiente trajera todo el trigo que pudiera.

Años 50. Casa Macaya, (Cemboráin). 
La Higa, sin antena (1976-77), al fondo
¡Ay Benito, Benito..!
Los Belzunegui, de Casa Macaya, se agarraron un enfado mayúsculo con otra casa del pueblo por el tema de una oveja que debió de cambiar de rebaño. Las reclamaciones no surtieron efecto. Mi abuela Bárbara llegó a decir a sus hijos:
“Si algún día me veis en el balcón de esa casa, llevadme al manicomio porque habré dado en loca”.
Al tiempo, un miembro de la familia rival, un tal Benito, se puso muy malito. Un mediodía de domingo las campanas tocaron a muerto.
Mi abuela se dio prisa: “Ramona -le dijo a mi madre-, vete a buscar al padre, que hoy andaba movido por el Tropezón (la taberna del pueblo)”.
Mi madre no lo encontraba hasta que, preguntando, dio con él en la casa del difunto. Pero, ya era tarde. La escena era impresionante: Benito, amortajado, en la cama. Sus hermanos y familiares a los lados del lecho mortuorio. Y el silencio sepulcral fue roto por estas palabras  de mi abuelo dirigidas al difunto:
“¡Ay, Benito, Benito! ¡Qué malo eras! ¡Y con todo eras el mejor de la familia!”
Mi madre cogió a mi abuelo Tomás de la manica y se lo llevó a casa.

Ermita de Santa Fe
¡Buena moza..!
Mi abuelo era ya un mozo viejo para cuando el cura del pueblo le dijo que había una moza de Urraúl muy buena para él. Quedaron “a vistas” en la Ermita de Santa Fe.
Mi abuelo era menudico y, cuando la vio venir, se subió a un altico para aparentar algo más ante la mocetona que se le acercaba. Era más alta y mucho más joven.
Le dio 10 hijos pero, injusticias de la vida, murió la abuela Bárbara poco tiempo antes de que su hijo Tomás, el médico, llegara al pueblo con la penicilina que le podía haber salvado la vida.
Cuando salía el féretro de Casa Macaya, el abuelo Tomás exclamó:
“Buena moza me paiciste cuando entraste en esta casa, pero ahora que sales, ¡repaño!, no me paices menos”.

Amadeo Marco Ilincheta
Amadeo Marco
Como ya dijimos, Amadeo y mi padre fueron los dos únicos navarros que obtuvieron por méritos de guerra la Medalla Militar Individual. Entre ese vínculo emocional y el hecho de que fuera D. Amadeo Presidente de la Diputación Foral de Navarra, por su despacho apareció mi madre Ramona una vez que quiso asegurar alguna beca, alguna ayuda (por otra parte, merecida) para alguno de sus 10 hijos.
Algunos atribuyen a D. Amadeo esta sesuda frase:
“Cuanto más conozco al hombre, más quiero a mi perro”.
Pero yo os garantizo que la que viene a continuación sí que es suya. Tanto debió de llorarle mi madre y tanto quiso tocarle la fibra, aludiendo al hecho de que su décimo hijo saliera deficiente, que de los labios de D. Amadeo brotó la frase más surrealista que os podáis imaginar:
“¿En qué familia no hay un hijo tonto o una hija puta?”

Jardines de la Diputación
Somos pintores
A mi madre siempre le gustaron las flores. Un día (quizás,  tras esa visita a D. Amadeo) se quedó prendada, admirando los jardines de la Diputación, donde está la gigante secuoya.
Interesándose por el nombre de unas flores, preguntó al personal que trabajaba en los jardines:
-        ¿Qué son, hortensias?
-        No, somos pintores.
Y aquel hombre siguió almorzando tan ancho.

domingo, 3 de febrero de 2013

Iñaki Lacunza a Pamplona: Castañeros en otoño

Castañero de la Calle Comedias
Silvia Hernandez Jimenez En la foto Miguel Martinez (padre) gran castañero y mejor persona
Nunca he entendido por qué  se llama "Castañeros en otoño". Yo la titularía con las dos últimas palabras, al terminar la canción: ¡Viva Pamplona!
A veces me imagino a Iñaki dando las clases de Historia acompañandose de la guitarra y proyectando vídeos como éste.
No sé quién tiene más suerte: si Iñaki por haber nacido en Pamplona, o si Pamplona porque le haya nacido su Trovador. O, quizás, sus alumnos.