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lunes, 23 de agosto de 2010

El encierro del Pilón, Falces



Actualización 06.11.13: Acaba de llegarme al correo este vídeo promocional del Ayuntamiento de Falces. Impresionantes imágenes. Haced el favor de verlo en pantalla completa. ¡Enhorabuena!


Hay días en que uno encuentra piedras preciosas. Este artículo de Francisco Apaolaza y el vídeo de 1967 para la película Ama Lur os van a encantar. Si ya es difícil correr El Pilón, no te digo nada hacerlo con sotana y gafas de sol. Y lo mejor es poder compartirlas con vosotros.
Cataluña: prohibido prohibir

Calvo, barbudo, rápido, pequeño pero recio. Muy fuerte. Si hubiera nacido hace mil años, tal vez habría sido un monje soldado trotando por aquella misma ladera, vestido con una celada y armado con una ballesta, dándole la del pulpo a las huestes del moro Abd Allah en la batalla de Yabal al Bardi, en los pedregosos y secos entornos de Falces. El mundo ya no está para 'cruzadas' y Jesús María Goñi, 'Pituto', es un tipo modesto y pacífico, poco amigo de fanfarronear y tendente al abrazo y la amistad. Tiene, eso sí, la curiosa costumbre de lanzarse a tumba abierta por una pendiente imposible, sembrada de piedras, escalones y trasquiladas en la roca. Por si fuera poco intenso, le siguen media docena de vacas bravas en puntas. ¿Loco? Puede ser. Pero vibrante también. Mucho. Es el Pilón de Falces, el encierro más extremo de los que se corren en el mundo, testigo de la pasión taurina en Navarra, que saltó el miércoles a los informativos con el toro que se 'coló' en los tendidos de la plaza de Tafalla. Para los cazadores de sensaciones, sucede la semana del penúltimo domingo de agosto, cada día junto a la ribera del Río Arga, a menos de 60 kilómetros al sur de Pamplona.
'Pituto' es fontanero 350 días al año y en fiestas, el primero que inicia la carrera del Pilón de Falces. También el mayor de la familia del encierro: tiene 60 años. Espera a cincuenta metros del corral con una camisa de cuadros blancos y azules, que sirve de referencia a los de más abajo. Son las nueve menos dos minutos de la mañana y en la primera curva del Pilón no se oye nada, si no es el carraspeo de alguno de los corredores del tramo y una canción lejana:
[Actualización 11.08.13


Cuando le rezo a la Virgen,
le rezo con un cantar;
si ese cantar es la Jota,
oigo a la Virgen llorar


(Nota: sobre la manera de cantar esta jota he hecho una crítica)


Al que corre en el Pilón 
no le quites ser (de) valiente; 
échale un beso a la Virgen 
que en la cuesta está presente. 
Van a tirar el cohete, 
ya está la mecha encendida; 
el que no corra el encierro, 
que se retire enseguida

Antes más, se cantaba esta otra canción según recuerda mi buen amigo Carlos, de Falces:


Por el callejón, por el Pilón,
bajan los mozos
con el pañuelo atado al cuello,
atado al cuello.
Ten mucho cuidáu, mucho cuidáu,
que el bicho es traidor,
mas no tengas miedo,
si eres de Falces, tira p'alante,
porque en el encierro
la Virgen da su bendición 

]
Nadie dice nada, ni Javi, ni Arturo, ni José Luis, ni Fermín ni los demás, algunos de los mejores pares de piernas de los alrededores. Entre todos suman un siglo de experiencia. Huele a pasto seco y corre el aire fresco que acaricia la alfombra amarilla de gramíneas y pequeños arbustos: es un extraño día en el campo. El resto de la Humanidad debe de estar engullendo un croissant. «¡Cohete!», avisa uno. «Pum. Ya vienen. No, que no baja 'Pituto' aún, quietos. ¡Ahora, ahora viene, vamos, venga, vamos, vamos!» Un grupo heterogéneo de personas se lanza por la cuesta endemoniada sin ver siquiera las vacas, que no tardan en alcanzar las espaldas como un avispero de pitones. «¡Fuera!». En pocos segundos la aventura termina en un zarzal con las manos sembradas de espinas. Mientras, la manada de las reses de Moreno Gil completa los 800 metros restantes, jalonados de nombres de leyenda: la fuente los Pajaricos, la Curva, la Virgen (de Nieva), la cuesta final, similar a un trampolín de saltos de esquí y por fin el asfalto llano del pueblo, la Cabrería, la calle Echarri y la plaza de los Fueros, final feliz de la historia.
Los animales han tardado menos de un minuto en completar 800 metros. Eso quiere decir que han bajado a una media de 50 k/h (un atleta marca 36 k/h en los cien metros lisos haciéndolos en 10", con picos de 39 k/h en los últimos metros). «Pues iban lentas.». Habla Javi Preciados, falcesino de 52 años. El día que le cornearon, en 2003, el periódico dijo que los animales habían alcanzado picos de 67 kilómetros por hora. «Despuntó una vaca -así se dice cuando se adelanta alguna y barre lo que haya-, entramos en la curva y encontramos un tapón de gente. A mí me dio un puntazo en el muslo y yo arrollé a Arturo, que se quedó seco». Arturo sonríe y apura un café a media mañana en la Peña El Mortachuelo, el templo de la tertulia, donde se reúnen para comentar la carrera.
Es el momento de las historias dulces al humo de un café fuerte, como esa que cuenta que los pastores comenzaron a llevar las reses al pueblo por el monte, vaya usted a saber cuándo, para evitar herir a los agricultores en los campos de la ribera. También se aprende que antes no se corría la cuesta, que por el Pilón -que toma el nombre de una pila para el ganado que había arriba-, corrían cuatro y que no había vallado en todo el recorrido. La carrera tomó fama en los sesenta y setenta, sobre todo desde la película 'Ama Lur', de Néstor Basterretxea, de 1968.



El truco: tirarse de culo

«Esto es distinto a todo», dice José Luis Armendáriz, bancario de 55 años. Y tanto. La diferencia básica consiste en que la mayoría de los encierros son en llano, en todo caso en una pendiente ascendente, como el de Pamplona. Este es cuesta abajo, tanto que lo difícil no es correr, sino frenar. Para parar hay tres opciones. La primera es quedarse en un difícil equilibrio al borde del barranco: es un arte arriesgado que consiste en detener el sprint en una cornisa de medio metro de ancho, con suerte, y no caer diez metros al vacío para terminar prisionero en un doloroso zarzal con la crisma rota. A la derecha, la cosa no está más fácil: la pared del Pilón amenaza con una caliza cortante que implica sangre a la mínima rozadura. «El truco está en dejarse caer de culo, con las piernas por delante, puesto que si vas de cabeza, no controlas», explica Fermín Iriarte. «En cualquier caso, no te puedes parar a esperar las vacas», advierte Carlos Arana.
Con estos mimbres, se entiende que haya más heridas por golpe que por asta, como la que se llevó Gregorio Sanz en el 71, cuando fue embestido por 'Amapola' y se lo tuvieron que llevar «con la pierna dando dos vueltas». Otros se despeñan al paso de los animales y terminan en los carrizos.
La habilidad para ir a almorzar sin pasar por Urgencias es un arte depurado por los falcesinos desde niños. 'Pituto' aún recuerda los tiempos en que el Alguacil salía al balcón del Ayuntamiento con un altavoz y decía aquello de «¡Atención, atención! A continuación se van a soltar unas novillicas para los muetes». Se le corta la voz. Los muetes son los niños en La Ribera y hoy en día a sus padres les hubieran quitado la patria potestad. Ahora los chavales se entrenan con ruedas que despeñan por el camino del encierro, en el Barranco del Pilón, entre el Arga y los terrenos de secano, a los pies del Castillo de los Moros. Los neumáticos bajan como flechas y en ocasiones les pasan por encima, pero pese a los golpes «no les pasa nada y así se van haciendo», dice tan tranquilo Javi Preciados.
En las astas de las ruedas se han curtido varias generaciones. En la casa de los Goñi hay dos corriendo hoy en día. Una, la de Jesús Mari, y la siguiente, la de sus hijos, José Mari, de 32 años, también fontanero, e Íñigo, de 24. ¿Por qué lo hacen? Abre fuego el padre: «Mira, no sé ni cómo, ni por qué, pero estoy orgulloso de hacerlo. Me hace sentir bien y supongo que me hace ser como soy», se explica. Para Íñigo, correr con su padre y su hermano es «algo muy bonito, que se siente muy dentro».
¿Y para su madre? Aquí no caben tópicos. Celia Martínez Aguirre no es la típica madre doliente que sufre las carreras de sus hijos. Cuando el mayor tenía 17 años le dio «una paliza» una vaca y estuvo en la cama. Su madre, descendiente de ganaderos, se acercó a la cama y le preguntó:
-José Mari, ¿tú por qué corres? ¿Porque hay que correr o porque te gusta?
-Porque me gusta, -contestó su hijo.
-Pues, hala, mañana, a correr de nuevo. No sea que le cojas miedo.

Y si le coges miedo, ponte de espectador, que es más seguro:



Como complemento, mirad un poco esta entrevista

jueves, 19 de agosto de 2010

Tafalla: angustia en el tendido de sol

No creo que en Tafalla se olvide nunca al toro 'Saltarín', protagonista de las fiestas de 2010. 
Unos cuarenta espectadores han resultado heridos, en principio leves, en la plaza de toros de la localidad navarra al saltar un toro al tendido en el transcurso de la final del concurso de recortadores. Para mayor desgracia, viendo las intenciones del morlaco, estaban intentando devolverlo a los corrales



Ya sé que "después de visto, todo el mundo muy listo", pero parece una tragedia anunciada, para la gente y para el toro. Si tienes tiempo... y estómago, sigue mirando:

jueves, 12 de agosto de 2010

Una lápida junto al Calvario de Huarte

A la izda, la lápida en 2010. Ahora ya se lee cómodamente
Hay gente a la que también la pica la curiosidad. Gracias, Ekaitz!
Corría el año 63, el año en que mi hermano y yo aprendimos a nadar. Habíamos cogido tal afición, que nos íbamos andando desde la calle Aralar, 36 hasta El Tronco (a más de 4 km), en Huarte, cien metros, Arga arriba, del puente que está junto al Calvario, en la margen izquierda del río.
Salíamos de casa y, atravesando las casas de Ruiz de Alda (a veces ahí recogíamos a Ángel Arina, que murió en las Dos Hermanas), pasábamos despacito por aquellos chalets de la colonia Argaray que tenían piscina, y nos quedábamos mirando con envidia, poniendo cara de pena, y deseando que saliera la dueña y nos preguntara: "¡Chavales! ¿Os apetece daros un baño?". Así, casi todos los días del verano. Pero, ni siquiera un día tuvimos esa suerte.

Se llamaba así, El Tronco, porque en la orilla se levantaba un árbol seco que había sido cortado a metro y medio del nivel del agua. Era un verdadero trampolín y un auténtico reto el ser capaces de tirarse de cabeza desde allí arriba. Además tenía unas raíces al nivel del agua que eran comodísimas para agarrarse a ellas cuando querías salir.
Nuestro "tronco" no estaba tan apañado como éste de las inmediaciones

Hacíamos nuestro aprendizaje debajo de una pequeña presa, donde nos cubría hasta la cintura. Eso nos daba mucha seguridad. El día que consideramos que ya estábamos preparados, "a la de tres" (yo, que era el mayor, esperé un poco), nos lanzamos en el mismísimo Tronco, donde nos cubría enteros, y cruzamos hasta la otra orilla. ¡Ya sabíamos nadar!

En aquel lugar descubrimos que, tras la muerte de Juan XXIII, "el Papa bueno", el candidato a sustituirle era (según el listo del grupo) el cardenal Montini. Y acertó: enseguida ese cardenal se convirtió en Pablo VI. Mi hermano aún recuerda esa anécdota.
También descubrí que, a pesar de ser un lugar frecuentado por los seminaristas de la zona, aparecía casi siempre un grupo de chicas que, a mí al menos, me dejaban ojoplático, sobre todo una más jovencita que las demás. Era una delicia agarrarse a las raíces del Tronco, con ella al lado, aunque no nos dijéramos nada.
Un día el río bajaba que parecía chocolate. Habría habido una tormenta y no nos apeteció bañarnos. Así que fuimos a investigar los alrededores.

Cruzamos el puente que va al Calvario de Huarte y encontramos, pasado el puente, a la izquierda, una lápida medio tapada por la vegetación. Yo ya no me acordaba de lo que ponía, pero sé que me impresionó porque hablaba de la muerte de un señor que había caído de una caballería allí mismo.
Verano, juventud, amor... y muerte.
Hoy, justo 47 años después, he vuelto "al lugar del crimen" y, me ha costado, pero creo que he conseguido descifrar lo que decía esa lápida.

AQUI TUVO LA DESGRACIA
DE CAER DE LA CABALLERIA
D. FRANCISCO TRIGO
EL DIA 17 DE ABRIL DE 1926
A LOS 29 AÑOS DE EDAD
RECIBIENDO EL GOLPE QUE
A CUYA CONSECUENCIA
FALLECIO A LAS 12 HORAS

Al fin legible. Foto de Gema

Tiene toda la razón Ana (ver comentario) cuando me corrige la fecha: es 17, no 12 de abril, como había puesto yo incicialmente.

lunes, 2 de agosto de 2010

El mejor sudoku de mi vida


Llevo unos cuantos años haciendo sudokus y me he enfrentado a muchos muy bonitos, de esos que te ponen en apuros. Pero como el que hoy os presento, que hice en mis vacaciones asturianas, ninguno. Lo mejor: no requiere del conocimiento de técnicas avanzadas sino que se puede hacer con la lógica y el sentido común. Eso sí, no te permite el mínimo descuido. Tienes que ser capaz de ver todas las consecuencias. Si no, se te llenará de números candidatos por todas partes.
Aún y todo, a los enchufados os adjunto una hermosa plantilla para que podáis trabajar con más claridad. De todas formas, a cualquier persona que me la pida se la enviaré gustosamente. Si tú no haces, pásaselo a algún amigo; te lo agradecerá.
Para quienes no podáis con él os pongo los pasos más importantes para su solución. Por ello, no leáis lo que viene a continuación del sudoku, a no ser que saquéis bandera blanca. La solución es progresiva, así que id mirándola según la vais necesitando.

Éste es el, hasta ahora, mejor sudoku de mi vida:


¡Que os aproveche!

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Solución progresiva:

Solución 1.

Columna 1: Parejas al descubierto: 79



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Solución 2.

Columna 8: Tríos al descubierto: 457



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Solución 3.

Fila 1: Cuartetos al descubierto: 2689


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Solución 4.
 
Fila 5: Parejas al decubierto: 75
 

¡Venga, ya queda poco!

Solución final: