Páginas vistas en total

sábado, 28 de marzo de 2009

Francisco de Val: su obra hasta 1943

Vals de la película "Mercedes", popularísimo a través de la radio
A quienes seguís mis entradas sobre Francisco de Val y estáis inquietos por saber algo más de este misterioso compositor, cantante y guitarrista, tengo que daros algunas buenas noticias.
La primera es que ya sabemos el origen paterno y materno (Tema corregido). Y, por cierto, como en la ciencia y, sobre todo, en filosofía, donde cada respuesta, cada hallazgo, trae consigo nuevos interrogantes, así sucede con este enigmático personaje.

viernes, 20 de marzo de 2009

El mítico Poggio

Así preparan Erviti y el Caisse el asalto al centenario de la Milán-San Remo.
El pamplonés, junto con Luis León Sánchez y Pereiro, han visto ya cuatro veces el mítico Poggio
Danilo di Luca sufriendo en el Poggio
No me hizo falta mirar el perfil del “mítico Poggio” para imaginar el esfuerzo que tendrán que hacer los esforzados de la ruta para coronar la cima. En cuanto leí la palabra Poggio pensé en esa colección tan bonita de palabras relacionadas: Puy de Estella, Pueyo (en vasco Puiu) en la Valdorba, Pueyo de Fañanás, Pueyo de Jaca, los apellidos Puy, Puyo, Puig (y, ¿por qué no, Pujol, Puyol?), el mítico Puy de Dôme, Le Puy-en-Velay, punto de partida de la Vía Podense, Podiense o Podiensis hacia Santiago, Le Puy Notre Dame, Le Puy-du-Fou... O también ese humilde poyo (poyete, decíamos en casa). O el soberbio podio, al que, quizá apoyándose en un poyo, subirá quien corone primero el mítico Poggio.

en 2º plano, el Puy de Dôme
Todas ellas indican una elevación repentina, brusca. Como habéis adivinado, provienen de la voz latina podĭum, y ésta del gr. πόδιον, diminutivo (según me dice el sabio Óscar) de πο-ῦς/-δός = pie. Así pues, todo este conjunto de palabras, irónicamente, significan piececito.

[Actualización 08.12.11:

]

lunes, 9 de marzo de 2009

Desolvidar a Francisco de Val

Francisco de Val por Félix de Pomés, con una bonita historia
[Actualización 2016
A muchos de quienes leéis Desolvidar os resultará extraño su nombre. Tan extraño que, si miráis en el DRAE, veréis que ni  siquiera aparece (de momento...). 
Se me ocurrió cuando descubrí a Francisco de Val. 
Desde niño guardaba en mi corazón algunas canciones muy especiales. Y a finales de 2008 empecé a preguntar a San Google por su autor. Le preguntaba por "El Ebro guarda silencio..." (entonces no sabía aún que se llamaba "Sierra de Luna") y me respondía "F. de Val". Le preguntaba por "Campanitas de la aldea", y lo mismo: "F. de Val". Por "Las Palomas del Pilar", idéntica respuesta. ¿Quién será ese F. de Val, autor de las canciones que más me gustaban desde niño? Y Google no me daba ningún dato más.
Empecé a indignarme cuando la BNE me dijo que había fallecido hacía tan solo 25 años. ¿Cómo es posible que un autor con canciones tan bellas (había ido recogiendo muchas más) esté tan olvidado en tan pocos años que ni siquiera en su pueblo (luego me enteré) sabían que había nacido allí?
Así que el primer objetivo de mi blog fue intentar sacarlo de ese injusto olvido: desolvidar a Francisco de Val.
Y desesperado, porque no conseguía avanzar, escribí esta Carta al Director de DN:]

Lo que sigue fue publicado el 9 de marzo de 2009 en el Diario de Navarra en "Cartas al Director"

Como dice Manuel Machado,
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor

¡Qué gran verdad, qué cruel verdad, es si la aplicamos al caso del aragonés Francisco García de Val! Porque Francisco de Val (1897-1984) es un gran desconocido. Vamos, que, si no es por su obra, es como si, casi, casi, no hubiera existido. ¿Y cuál es su obra? Os voy a citar algunas de sus composiciones y seguro que conocéis casi todas y las habéis cantado en muchas ocasiones:
Sierra de Luna (El Ebro guarda silencio), Campanitas de la aldea, Palomitas del Pilar, ¿Será una rosa, será un clavel?, Viajera (La novia del pescador), Trigales verdes (¡Qué bonit@ es mi niñ@!), Bolero a Murcia, Me pedías un beso (Una lágrima cayó en la arena), Camino del cielo... (Nota: escúchalas en Fco. de Val: sus canciones)
Bueno, pues el autor de todas estas preciosas canciones, y bastantes más (mira las registradas en la SGAE), se encuentra total e injustamente olvidado. No hay una biografía que nos diga dónde nació (tan sólo sabemos que es aragonés), donde estudió, quienes fueron sus padres, si se casó, si tuvo hijos... Ni siquiera una fotografía... Vamos, que es como si se lo hubiera tragado la tierra.
Intrigado por la situación de Francisco de Val, he ido recogiendo algunos fragmentos, algunas noticias sobre él y su obra, y he intentado recomponer el puzzle de su vida en mi blog "Desolvidar". Pero tengo que reconocer que las sombras, los vacíos, las conjeturas... superan con creces a los hechos comprobados, a las certezas.
Por todo ello se me ocurre, ahora que se cumple el 25 aniversario de su muerte, pedir a quien corresponda (y creo que a quien especialmente le corresponde es al Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón) que, al menos, elabore una biografía de Francisco de Val, para sacar del olvido, para desolvidar a este ilustre aragonés cuyas canciones tanto hicieron por que todos los españoles conociéramos y sintiéramos auténtica simpatía por esa tierra.

Patxi Mendiburu
http://patximendiburu.blogspot.com.es/

Hoy, gracias a la colaboración de José Ramón Gaspar, de los Ayuntamientos de Villafeliche y Sierra de Luna.., Francisco de Val ha sido sacado del olvido y podemos escuchar maravillas como ésta:

domingo, 8 de marzo de 2009

8 de marzo. Desolvidar no te olvida, mujer

No se engalana más hermosa una calle que cuando por ella camina una mujer


Cuando te encuentre
(Adriana Gutiérrez)

Voy a cruzar el mar,
voy a volar por la ruta que trazó el amor.
Caminaré por los senderos del destino
y me refugiaré en tus brazos...
cuando por fin te encuentre.

Te miraré a los ojos
y te daré la bienvenida.
Te besaré en los labios
y sabrás mis secretos y mi vida...
cuando por fin te encuentre.

Miraré el atardecer que nos rodea,
la hierba que se mece con el viento,
las estrellas en el cielo. Y descubriré
que, en ese preciso instante, mis ojos brillan más...
porque al fin te habré encontrado.