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jueves, 21 de noviembre de 2013

Abdelkrim: Cuando leas esta entrada


El detonante
Hace unas semanas encontré por casa un libro que me enganchó desde el primer momento: Cuando leas esta carta, de Vicente Gramaje, premio "Círculo de Lectores de Novela 2011". La narración de los momentos previos al Desastre de Annual (1921), a la masacre de Monte Arruit, vividos por una compañía de soldados españoles sitiados en la posición de Chemorra y abandonados a su suerte, con el convencimiento de que era mejor morir en combate que caer prisioneros.., me hizo recordar los relatos, en prosa y verso, recitados y cantados, que hacía mi padre, Prisci (así le llamaba todo el mundo), de sus años de mili en África, diez años después de aquella tragedia.


Mi padre, Prisci, camino del trabajo, en el Hospital. Elegancia sin posticerías
Recuerdos
Mi tío Juanito, en el 66
Mi padre, por las tardes, trabajaba en un almacén del Hospital de Navarra y, en mis vacaciones, solía invitarme a ir con él "para que le ayudara", decía. La verdad era que no me necesitaba para trabajar. Me dedicaba, entonces, a explorar aquel inmenso pabellón y a enredar con los trastos que por allí había.
Cuando llegaba la hora de la merienda, me daba una voz.
Para entonces, ya habían llegado mi tío Juanito, Sebastián ("ya verás que guapo te voy a dejar", les decía a los cadáveres a los que amortajaba), otro señor con un perrico, y "El vasco", hombre gigantesco, con un vientre inmenso, que, ése sí, ayudaba a mi padre a mover los sacos de 100 kilos, y que murió al caer en los cimientos de la Clínica Universitaria.
Picábamos algo ("tortilla de gato", me decían a veces) y sacaba mi padre el revueltico (vino con gaseosa). Antes de que nadie bebiera, le decía a Juanito que recitara algo. Mi tío, hombre de memoria prodigiosa, recitaba lo que le echaran. Y si era largo el relato, hacia la mitad, paraba y decía que tenía la boca seca. Prisci (aún lo estoy viendo, con la botella en una mano y el vaso en la otra, riéndole la gracia a su cuñado) le llenaba medio vaso, que Juanito bebía de un trago. Y con la boca bien lubricada, proseguía la narración. Al terminar el relato, le daba el medio vaso que le debía. 
Otras veces cantaban los dos canciones de Cemboráin (No se va la paloma, no; no se va que la traigo yo...), canciones carlistas, de la guerra del 36...
Y de la mili en África.
Me da mucha rabia no haber tenido en aquellos años una grabadora, porque Juanito y mi padre, cuando actuaban juntos, eran una auténtica enciclopedia; pero, además, entretenida, porque todo el relato estaba salpicado de anécdotas, chascarrillos... que realzaban la veracidad de unas historias vividas en primera persona.
Esto es lo poco que recuerdo:

1. "Que Abdelkrim tiene una fonda"
Este título se la pongo yo, ya que no he encontrado esta vieja canción por ninguna parte.
No es una canción cualquiera, sino que lo que yo titulo "Que Abdelkrim tiene una fonda" es, ni más ni menos, la madre, el precedente, tanto en la música, como en lo fundamental de la letra, de la que se cantaba en la Guerra Civil por ambos bandos (aunque luego cayó del lado republicano), titulada "En el frente de Gandesa" (Haced favor de pinchar en este enlace. Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero: en el frente de Gandesa, primera línea de fuego). Así lo confirman las páginas que he consultado.
A pesar de ello, es, todavía, inédita en la Red. Así pues, gracias a Prisci y a Juanito (y a la magnífica voz del bajo de Mendillorri), vais a tener hoy la ocasión de escuchar esta joya que tuvo que nacer en la Guerra del Rif, en la 2ª Guerra contra Marruecos, allá por los años 20, hace... casi un siglo:


Que Abdelkrim tiene una fonda

Quinto, si quieres comer bien,
barato y en buena forma (1),
ven a Los Cuernos de Xauen (2),
que Abdelkrim tiene una fonda.
A la entrada de la fonda
hay un moro, Mohamed,
que te dice: "pasa 'paisa',
¿qué quieres para comer?".

El primer plato que dan
son granadas rompedoras;
y el segundo, de metralla,
para recordar (3) memoria.

(1) Otros (en la versión de "En el frente de Gandesa") dicen ese verso: p'a morir en buena forma.
(2) Xauen está enclavado (se ve en el vídeo) al pie de dos abruptas montañas, El Tissouka a la izquierda y a la derecha el Jbel Mago, conocidos como los Cuernos de Xauen.
(3) Alguna vez le pregunté a mi padre si, en vez de recordar, no sería refrescar memoria. Él siempre me respondía: recordar memoria.

2. "Quintillo, si vas a Xauen..,"



Xauen fue durante siglos una ciudad considerada sagrada, donde se prohibía la entrada a los extranjeros. Por esta razón se ha mantenido con pocas alteraciones toda su fisonomía medieval. Los cambios en la estructura urbana y poblacional de Xauen son muy recientes. Fueron las tropas españolas las que abrieron Xauen al tomar el control de toda la zona norte de Marruecos. Xauen estuvo bajo control de la República del Rif y en donde estuvo a punto de producirse otro desastre de las tropas españolas a la hora de retirarse debido a la gran ofensiva de los rifeños. 
En esta breve canción se avisa de los peligros que acechan al quinto novato si lo envían a Xauen y se marca el itinerario desde Tetuán (creo) hasta la ciudad sagrada de Xauen. Una pena que mi frágil memoria no recuerde más que el final del trayecto. Aunque en mi descargo tengo que decir que mi padre, cuando la cantaba, al llegar a ese punto, decía, farfullando atropelladamente, el nombre de esas poblaciones:



Quintillo, si vas a Xauen

Quintillo si vas a Xauen,
escribe a casa primero,
que, si consigues volver,
 será un milagro del cielo.
Ay chiriguai chiriguai chiriguai,
Ay chiriguai chiriguai chiriguai,
moro de cabila cabeza cortar…
Quintillo, si vas a Xauen,
yo te enseñaré el camino:
Laralaralalarara
laralaralaralara
…Después llegarás al Zoco,
del Zoco a Puente Fomento,
de Puente Fomento a Xauen,
donde está el destacamento.
Ay chiriguai chiriguai chiriguai
Ay chiriguai chiriguai chiriguai
Moro de cabila cabeza cortar…

3. "Tengo mi cuerpo, señores..."


La ciudad de Xauen fue fundada en 1471 en el emplazamiento de una pequeña población bereber. Su población original estuvo compuesta sobre todo por exiliados de al-Ándalus, tanto musulmanes como judíos, razón por la cual la parte antigua de la ciudad tiene una apariencia muy similar a la de los pueblos andaluces, con pequeñas callejuelas de trazado irregular y casas encaladas (frecuentemente con tonos azules). 
En la actualidad Xauen es un importante centro de turismo, lo que ha atraído a inmigrantes de otras zonas de Marruecos, principalmente del sur.
En esta poesía se narra las penalidades del día a día que sufrían nuestros soldados en las trincheras. No tenían bastante con el calor, el hambre, la sed, el miedo por el acecho de los rifeños y su temible puntería.., de propina, piojos y pulgas.
Para compensar el penoso relato, os propongo un recorrido por la bella ciudad de Xauen:



Tengo mi cuerpo, señores

Tengo mi cuerpo, señores,
como terreno africano,
por el que pasan columnas
de caballería y soldados.
La caballería son pulgas
que trotan y galopean
y los soldados son piojos
que con mi cuerpo pelean.
Ellos no gastan machete,
correaje ni fusil,
pero, al entrar en combate,
¡lo que me hacen sufrir!
Esta mañana temprano,
al hacer la descubierta,
me encontré una compañía
de cuatrocientos cincuenta.
Mis compañeros y yo
hicimos fuego contra ellos
y, después de gran combate,
los hicimos prisioneros.
Y sin tener compasión,
los que en mis manos caían,
entre las dos uñas grandes,
poco a poco, allí morían.
Y al otro día temprano,
con mucha serenidad,
venía una compañía
al mando de un capitán.
El capitán en cabeza
les gritaba a sus soldados:
“¡apretad un poco más
que esto casi está ocupado!
Ellos, en cuanto nos vieron,
desplegaron en guerrilla
a tomar la posición
del cuello a la paletilla.
Y yo les pido la paz,
al ver que somos copados,
pero ellos no nos escuchan
y a la bayoneta entraron.
No se vayan a creer
que son los moros que atacan,
que son las pulgas y piojos
que hasta la sangre me sacan.
Y si hay algún lector
que estos versos no creyera,
que se coja la maleta
y venga p´a la trinchera.

2 comentarios:

Ramón dijo...

Oye Patxi, esta entrada está muy trabajada, muy pulida, muy bien redactada y hasta muy bien cantada. Ya se ve que estás preparando tu retorno al coro de la Escolanía. Me gustaría saber en qué lugar concreto del norte de África hizo la mili nuestro padre, a quien, además de la guerra civil, le " tocó " África, pruebas de las que salió fortalecido. Con el paso del tiempo no puedo menos que admirar la sintonía entre Prisci y el tio Juanito y sus prodigiosas memorias.

Patxi Mendiburu dijo...

te creo todo excepto lo de bien cantada. Nuestro padre hizo la mili en Tetuán, 80km al norte de Xauen.
Yo tuve la suerte de poder disfrutar unas cuantas veces de esas meriendicas recitadas y cantadas en el almacén del Hospi (que decías tú)