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domingo, 15 de marzo de 2020

Precedentes del cine en Pamplona (J.J. Arazuri)

El artista no tenía buen día: "PROGRA PARA HOY"

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En apenas un siglo de existencia, el cine pasó de la barraca de feria a convertirse en todo un fenómeno de masas, en Pamplona y en el mundo.

Cuadros Disolventes
También llamados periscópicos, consistían en la proyección de una serie de vistas por intermedio de dos linternas. Después de presentada la primera, ésta desaparecía lentamente mientras se acusaba con creciente intensidad la segunda.
Aquel entretenimiento, que comenzó como un juego casero, se fue ampliando hasta conseguir la proyección en grandes pantallas -entonces decían «cortinas»- aptas para ser contempladas por mucho público y desde gran distancia.
Teatro Principal
El día 8 de julio de 1887 se presentó como espectáculo gratuito sanferminero, proyectándose en el balcón existente en la fachada del Teatro Principal. Como era "a precio de novena", acudió muchísima gente para admirar a aquellos cuadros que, según dijeron los chungones, «se disolvieron tanto que no se vieron». En resumen, la primera experiencia resultó un verdadero fracaso.
Dos años más tarde, también en la noche del día 8, se repitió el festejo, aunque aquel año no resultaron los cuadros tan disolventes. Se encargó de su proyección Mr. Onray, el de los globos, el que se fue a vivir a Tafalla, y que aquellas fiestas consiguió elevar unos cuantos globos grotescos.
En 1895, también en el balcón del Teatro Principal, se exhibieron cuadros disolventes con la novedad de ser proyectados con luz eléctrica, encargándose de ello los hermanos Peluispe de Madrid. Resultaron un estrepitoso fracaso por falta de enfoque.
También en 1898 los cuadros disolventes constituyeron un número más entre los festejos de los Sanfermines, los últimos que se contemplaron en nuestra ciudad. El cinematógrafo avanzaba y dejó de lado a aquel insulso espectáculo.

Cinematógrafos
Vamos a separar el cine que se proyectó en locales cerrados a pago, y el cine público que, a costa del erario municipal, constituyó durante muchos años un festejo sanferminero.

Cine a pago
La primera sesión de cinematógrafo, como se decía entonces, que se contempló en Pamplona tuvo lunar durante los Sanfermines de 1888 en la bajera de la casa número 34 del entonces llamado paseo de Valencia. El festejo consistía en contemplar una serie de animales salvajes. El explicador -con bata larga y provisto de un largo puntero- señalaba y aclaraba todos los pormenores que conocía, que no eran muy abundantes, de las diversas fieras que aparecían en la pantalla. Larrambebere contaba la siguiente anécdota de una de aquellas sesiones de cine:
«Conforme el explicador iba dando el nombre de los animales:
-Señores: ahora un elefante...
El público le hacía coro apostillando:
-... ante.
-Una pantera...
-... era.
-Un cocodrilo...
-...ilo.
Pero en mitad de la sesión entró en la sala un agente de policía, y uno del público, imitando al explicador, tuvo la ocurrencia de exclamar:
-Un polizonte...
Y todos, a coro, respondieron:
-...onte.
Con lo que se armó un juergazo fenomenal».
1899 - F. Istúriz
En 1897, en la calle de las Navas de Tolosa 13, se instaló durante las fiestas el «Cinematógrafo Lumiere», y en 1898, en el número 9 de la misma calle, se pudo ver y oír por unos céntimos el «Cinematógrafo y Fonógrafo».
Desde la primera sesión, que como hemos dicho fue en 1888, raro fue el año que durante las fiestas no se instaló alguna barraca o se alquiló algún local con fines cinematográficos. Sólo vamos a mencionar las funciones que destacaron: en 1902 se inauguró, como gran novedad, la proyección en Navas de Tolosa 13, una cinta de la procesión de San Fermín; resultó un gran éxito ya que la gente acudía en gran número a verse en la pantalla, a contemplar a sus familiares, amigos y conocidos, que en aquella época eran todos los pamploneses. En 1906 se estableció en la feria una gran barraca titulada «Pabellón PATHÉ», lo mejor que se había visto hasta entonces. Se proyectó por primera vez una película completa sobre los Sanfermines con los siguientes temas:
1.° El Ayuntamiento sale de su Casa para ir a las Vísperas.
2.° Inauguración de la placa conmemorativa del nuevo título de Calle de Jarauta.
3.° Encierro del día 7 tomado en la calle de Espoz y Mina. Téngase en cuenta que cuando existía la Plaza de Toros vieja, al terminar la Estafeta se doblaba hacia la derecha, por un corto trecho de la calle de Espoz y Mina hasta el portalón de entrada en la plaza que se hallaba, aproximadamente en donde hoy está el Bar Niza.
4.° Novillos. Así se llamaba entonces a lo que hoy se denominan vaquillas.
Una barraca que vino a los Sanfermines durante muchos años y tuvo mucha y buena aceptación fue el «Cinematógrafo Rocamora».
1918 García Deán Salón Novedades visto desde 
las murallas de Tejería. Al fondo la plaza de toros vieja.
Como el cine tenía mucho éxito, las barracas de cine proliferaron hasta 1913 en que dejaron de venir debido al impuesto municipal del 10%, además de las dificultades que se crearon para la instalación de barracas que cumpliesen las condiciones exigibles por la ley del señor La Cierva.
En la primera década del siglo el antiguo Teatro-Circo de Labarta se alquiló a un valenciano que instaló en él, el primer salón fijo de cine de Pamplona, el «Cine Belloch» situado junto a la Plaza de Toros vieja. En 1911, en donde hoy está el Gobierno Militar en la calle del General Chinchilla, se instaló el segundo local cinematográfico de la ciudad, el «Cine Novedades», que se ubicó en un barracón destartalado dedicado a salón de baile, por cierto de muy mala nota, llamado «La Gotera».
La Gotera es el barracón blanco
Al quemarse en 1915 el Cine Belloch, el Cine Novedades se trasladó al solar dejado por aquel, hasta 1918, en que al ser derribadas las murallas se vio obligado a trasladarse a Tudela. Posteriormente comenzó la proyección de películas en el Teatro Gayarre y después en el Olimpía y en el Frontón Euskal-Jai, en donde durante varios años se puso de moda la sesión llamada matiné que era de 7 a 9 de la tarde.

Cine público
La primera sesión de «cine público», auténtico festejo sanferminero popular, tuvo lugar en las noches de los días 8 y 11 de julio de 1902. En realidad no se proyectó ninguna película, sino una serie de cuadros inmóviles. El numeroso público congregado en la Plaza del Castillo se entretuvo y quedó contento.
1919 García Deán Programa Salón Novedades
(detalle en foto de portada) Casa Galdúroz
A partir de 1907 se organiza por el Ayuntamiento el cine público como un número más de los festejos populares sanfermineros durante las noches del 6 al 11 inclusive. Se instala una pantalla frente a la fachada del Teatro Gayarre. Si durante los intermedios se proyectaban anuncios se organizaban las grandes broncas, así como cuando durante la película pasaba un ómnibus o el coche del Despacho Central.
En 1913 fue Joaquín Rocamora el que por contrato con el Ayuntamiento se encargó de las proyecciones. Hasta 1924 las funciones se daban los días de las corridas, desde este año se ampliaron de los días 6 al 13, ambos inclusive.
En los años 1931 y 32, por estar en derribo el Teatro Gayarre, se trasladó la proyección del cine público al rincón del Casino Eslava en la misma Plaza del Castillo.
En 1933 se trasladó al paseo de Sarasate, colocándose la pantalla frente al quiosco de refrescos situado en el centro del paseo, a la altura de la casa número 20.
En los años 1934 y 35 las funciones cinematográficas gratuitas se celebraron frente a la puerta principal de la Plaza de Toros.
En 1936 se trasladó la pantalla al centro de la plaza llamada del 22 de agosto de 1888, hoy del Vínculo, y la máquina proyectora a la Escuela de Música.
Durante varios años se continuó reuniendo durante las noches sanfermineras toda la chiquillería y gran número de adultos con sus sillas y bancos, en la misma plaza, que a partir de 1949 tomó el nombre de «Plaza de la República Argentina».
En 1940, se comienzan a proyectar películas «habladas en español» de casas de renombre internacional como las de la «Metro-Goldwyn-Mayer», «Fox», «Ufa», «Warner-Bross», etc.
Año 1958. Cine público en la Plaza de San Francisco
En 1950, la máquina proyectora y la pantalla se trasladan a la plazuela de la Compañía, lugar hoy ocupado por el edificio de las escuelas del mismo nombre.
En 1951, los aficionados al cine gratuito se tuvieron que reunir en los noches sanfermineras en la plazuela de Santo Domingo, frente a la puerta principal del Mercado del mismo nombre.
A partir del año siguiente, y definitivamente hasta 1958 inclusive, que fue el último año que se proyectó el cine público, la pantalla se instaló en la plazuela de San Francisco y el proyector se acomodó en las Escuelas de la plaza.

El cine y los toros
Recogemos una anécdota relacionada con el cine y los toros. En 1915 se hizo público, incluso en los programas oficiales de las fiestas, la prohibición de «...entrar y hacer uso en la Plaza de Toros durante las corridas de máquinas o aparatos de impresionar películas cinematográficas». Esta prohibición persistió hasta 1958 en que se derogó tan absurda ley.

2 de junio de 1971. Casi a punto, esta monumental esfera comenzará
a funcionar la próxima semana. (Foto Zubieta y Retegui)
Cinerama
Desde junio de 1971, y hasta primeros de septiembre del mismo año, estuvo instalado en el solar resultante del derribo de los cuarteles de infantería de las calles del General Chinchilla y Yanguas y Miranda, una innovación cinematográfica llamada «Cinerama». Los habitantes de media Navarra desfilaron aquel verano para contemplar el nuevo espectáculo.
10.06.1971. Instalación del CINERAMA (desde junio a principios de 
septiembre) en los antiguos cuarteles después de ser derribados.

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