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lunes, 23 de noviembre de 2015

30 años de la muerte de Mikel Zabalza


La presidenta Barkos acude al homenaje a Mikel Zabalza
En el acto, celebrado en Garralda, la familia pidió “justicia y verdad”, 30 años después de la muerte de Zabalza

BEATRIZ ARNEDO Garralda
La presidenta del Gobierno, Uxue Barkos, y las consejeras María José Beaumont y Ana Ollo asistieron ayer en el polideportivo de Garralda, en el Valle de Aezkoa, al homenaje a Mikel Zabalza (Orbaizeta, 1953), cuando están a punto de cumplirse 30 años de su muerte tras su detención por la Guardia Civil.
En el acto, organizado por la llamada plataforma ciudadana Mikel Zabalza Gogoan, intervinieron amigos y familiares de Zabalza, como su hermano Patxi, además de Jesús Mari Goikoa, el que era alcalde de Orbaizeta en aquellos años.
Entre los asistentes, estuvieron el exlehendakari Carlos Garaikoetxea; miembros de Geroa Bai como Koldo Martínez y Daniel Innerarity; representantes de EH Bildu como Adolfo Araiz, Txelui Moreno, Santi Kiroga, Sabino Cuadra o Iñigo Iruin, que fue el abogado de la familia Zabalza; las parlamentarias de Podemos Tere Sáez y Fátima Andreo; o el expelotari Patxi Eugi.
La familia de Mikel Zabalza reclamó “justicia” y “verdad”, como destacaba minutos antes de comenzar el acto su hermana Idoia Zabalza. “Pedimos lo mismo que hace 30 años. Ocurrieron unos hechos sobre los que se dio una versión que afortunadamente poca gente cree, pero que todavía es la que permanece. Nosotros sabemos y gran parte de la sociedad sabe qué ocurrió, pero eso tiene que quedar oficialmente reconocido y tendría que tener unas consecuencias”, mantuvo.
La presidenta Uxue Barkos indicó en declaraciones a los periodistas al explicar su presencia en este acto, que el Ejecutivo que preside estará “con todas las víctimas, en la reparación de sus casos, y, lógicamente, con la familia de Mikel Zabalza”. Destacó que para que haya una reparación tiene que haber “justicia”. “Falta una investigación que determine por qué una persona que fue detenida fue devuelta muerta a sus familiares sin una explicación oficial con la investigación correspondiente”, destacó Barkos.
Un caso sin resolver
Fue el 26 de noviembre de 1985 cuando Zabalza, de 32 años y natural de Orbaizeta, fue detenido por la Guardia Civil. La versión oficial relató entonces que en un túnel próximo a Endarlatsa, cuando unos agentes lo llevaban esposado para que les indicara la ubicación de un zulo, Mikel Zabalza propinó un golpe a uno de los guardias y se escapó hacia el río. Casi tres semanas después de su detención, el 15 de diciembre de ese año, su cuerpo sin vida fue hallado en el río Bidasoa con las manos esposadas.
La versión oficial fue muy cuestionada. El caso se reabrió judicialmente en 1995, después de que testimonios de guardias civiles recogidos por el diario El Mundo aseguraran que el joven de Orbaizeta había muerto a causa de las torturas que le practicaron en el cuartel de Intxaurrondo (San Sebastián). Pero la justicia no pudo confirmarlo.
El navarro había sido detenido al día siguiente de que ETA asesinara a dos soldados en la capital guipuzcoana y a un guardia civil en Pasajes. Sin embargo, durante estos años no se han aportado datos que vinculen a Mikel Zabalza con la banda terrorista 

Uxue Barkos deja una rosa junto a la foto de Zabalza, durante el acto de homenaje. En la fila, Daniel Innerarity (a la izquierda de la fotografía) y a su lado, Patxi Zabalza, hermano de Mikel Zabalza. EDUARDO BUXENS  
30 años de la muerte de Mikel Zabalza
La madrugada de un 26 de noviembre  de hace treinta años, Mikel  Zabalza fue detenido junto a  cuatro personas más en San Sebastián,  en una operación policial  contra ETA. La víspera había sido  una jornada extremadamente  convulsa en la capital guipuzcoana.  Tres personas -un joven soldado  de 20 años (simpatizante de  HB), un cabo de 26 con dos hijos, y  un guardia civil de 39 y también  dos hijos- habían sido asesinadas.  En Amorebieta otra persona  más, un taxista euskaldun zaharra  con dos hijas, conocido por  sus ideas antinacionalistas, murió  asimismo a manos de ETA,  que lo acusó de confidente -una  “imputación” que vertía por entonces  contra los no nacionalistas  a su alcance. Nadie pudo probar  nunca, sin embargo, que Mikel  Zabalza tuviera algo que ver con  ETA. Todas las demás personas  detenidas ese día (su novia, sus  hermanos, un primo) fueron    puestas en libertad sin cargos y  nunca se encontraron armas ni  documentación alguna que pudieran relacionarle con la organización  terrorista. Según la versión  oficial, Zabalza huyó cuando  estaba bajo custodia, arrojándose  esposado al Bidasoa. Aunque durante  dos semanas buceadores  rastrearon la zona, no encontraron  rastro del supuesto huido. Su  cadáver apareció en el río el 15 de  diciembre, 19 días después de su  desaparición. 
Aunque la familia denunció el  caso y el Ayuntamiento de San  Sebastián se personó como acusación popular, dos años y medio  después la Audiencia Provincial  ordenó el archivo de las diligencias.  En 1995 una serie de informaciones  en prensa hicieron dudar  de la ya poco verosímil versión  oficial. Según varios  testimonios, Mikel habría muerto  mientras era torturado en una  bañera. Se reabrió la causa, pero en noviembre de 2010 esta fue definitivamente  cerrada, sin que  pudiese aclararse qué había sucedido. 
Creo que es de sentido común  el pedir para la familia Zabalza  lo mismo, exactamente lo mismo,  que cada uno de nosotros pediríamos  si el fallecido fuera nuestro  padre o nuestro hijo: verdad,  justicia, memoria y reparación.  Es asimismo lo que merecen las  familias de esas otras cuatro personas  asesinadas la víspera de su  detención y hoy tan injustamente  olvidadas. Reconocer públicamente  el daño causado a la familia  Zabalza (una familia que tuvo la  grandeza moral de condenar el  asesinato del general retirado de la Guardia Civil, Juan Atarés, una  semana después de que apareciera  el cadáver de Mikel) ni debilita  la causa de la democracia, ni ensucia  el buen nombre de aquellos  que, desde el Estado de Derecho y  respetando los Derechos Humanos,  combatieron a ETA en años muy  difíciles. Tampoco da argumentos  a quienes en 1985 se desgañitaban  gritando “¡ETA, mátalos!”, provocando en nuestra sociedad un terror  que caló muy hondo y que dista  mucho de haber desaparecido.  Es difícil hacerse pasar por un  adalid de la paz, mientras se sigue  brindando por los presos y propugnando  convertirnos a los navarros  españoles en extranjeros  en nuestra tierra. Con todo, el hecho (inevitable) de que utilicen la  muerte del joven navarro para  justificarse, no debe impedirnos  tener el valor de mostrar, 30 años  después, nuestras condolencias y  nuestro cariño a una familia que  nunca debió pasar por el infierno  por el que pasó. 
IÑAKI IRIARTE LÓPEZ, parlamentario  de UPN.  

2 comentarios:

Miren dijo...

Mire usted, Sr. Iriarte, yo me considero una víctima del franquismo y de ETA, como creo que así se sienten todas las personas que entendemos que la muerte ha de ser el final de un proceso biológico y que nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a quitarle la vida a otro ser humano, a no ser en defensa propia.
Los que así pensamos vivimos horrorizados en esta España de eternos terrorismos, medidos con tan distinto rasero, que mientras unos criminales van a parar a la cárcel, como así corresponde, otros han convertido a España en un país de auténtica vergüenza, donde los mayores criminales han vivido, y todavía viven, gozando de la más absoluta impunidad.
Todos los muertos son de todos. Suyos y míos, Sr. Iriarte, porque todos ellos se han producido en esta complicada y cruel sociedad que entre todos, por activa o por pasiva, hemos creado.
En Navarra existen alrededor de 3.500 asesinados tirados en cunetas y en simas y sería bueno que usted, como parlamentario de UPN, partido político que ha conservado hasta ahora símbolos fascistas que conmemoran aquella atrocidad, explicara cuál es la parte alícuota de responsabilidad, individual y colectiva, que le corresponde en la impunidad de estos miles de asesinatos que nunca se han reparado.
Acompaño un artículo y dos vídeo, relativos personas a las que ni siquiera se les permitió que lloraran a sus familiares asesinados.
Para ellas, toda mi solidaridad y apoyo.
Sartaguda es el 'pueblo de las viudas' de la Guerra Civil
https://www.youtube.com/watch?v=XGY8nAwOm5w

“Dejadme llorar! El genocidio olvidado', un documental sobre la huella de los crímenes franquistas”
http://www.publico.es/culturas/dejadme-llorar-genocidio-olvidado-documental-1.html

Anónimo dijo...

Soy Alex,
Me gustaría en primer lugar felicitar por esta y por mil veces más a mi amigo Iñaki Iriarte, porque tiene una forma de escribir que me parecería "de manual" si no fuera porque debería dar lugar a muchos nuevos manuales.
En cuanto a sus ideas, a menudo discrepo. No así en esta ocasión.
En primer lugar, porque creo que deja claro lo que cualquier persona de bien entiendo que puede aplaudir. Que se haga justicia sobre un caso en el que no se hizo, y aún hoy no se ha hecho. Bochornoso episodio y doloroso para los navarros en general.
Segundo, porque sutilmente indica que hay un maniqueo interés en que la justicia no sea reclamada por igual en los muchos casos de injusticia existentes en nuestra historia. Ojalá la sensibilidad de nuestro colorido gobierno fuese ejemplar.
Por último, me sumo con mucho gusto al comentario de Miren sobre las cunetas y las víctimas, en este caso del franquismo. No comprendo por qué a las del franquismo sí y a otras de la guerra y la posguerra no, pero por supuesto que hay que condenar esa barbaridad, perpetuada durante casi medio siglo de manera ventajista.
No alcanzo tampoco a entender por qué al Sr. Iiriarte se le puede atribuir que no querría condenar a quién asesinó en nombre de Franco. No he podido conocer aún a nadie que no lo haga, pero conociéndole a él, me choca más aún esa acusación.
Tampoco imagino que nadie que presumiera de su incomprensible radicalismo en favor de Franco o de sus atrocidades pudiera presentarse a unas elecciones con intención alguna de ganarlas. Tal vez por eso tampoco entiendo que mi alcalde sea quien es o que un socio de gobierno haya convencido al resto para representar a Navarra.
No quisiera extenderme más. Tan sólo mostrar mi solidaridad con la familia de Mikel Zabalza, que tantos años lleva de dolor, y cuya sangrante herida me gustaría ver algún día cicatrizar. Un abrazo a todos ellos.
Perdón a los lectores del blog y a Patxi por la extensión de mi reflexión.