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sábado, 14 de noviembre de 2015

Estoy en mi casita de papel

1950. Esperanza, de pie, 1ª por la dcha. Yo, con la camarica (ya venía)
¡Buenos, terribles días! (Araiz, Asirón, Abaurrea... -¡joder, si parece la Triple A!- que condenaron en enero el atentado contra los periodistas de  Charlie Hebdo, pero no el de José Javier Uranga, director de Diario de Navarra. a ver si ahora que se van a manifestar contra este terrible séxtuple atentado de París, tienen la vergüenza de condenar, de paso, el asesinato del concejal del Ayuntamiento de Pamplona Tomás Caballero)

***

Sólo tenía cinco años más que yo, pero, ya desde muy niña, mi hermana Esperanza (la 3ª de los hermanos), "la Dandica", tenía un imán especial para nosotros, los más pequeños de la casa.
De hecho, tanto yo (que era el sexto) como los hermanos que me seguían (fuimos 10) aprendimos a andar con ella.
Me diréis enseguida: ¿pero cómo te puedes acordar tú, si se aprende a andar con un año? 
Eso mismo me pregunto yo, pero así es el recuerdo que yo tengo.
Además ese recuerdo va acompañado de unas imágenes, y en ellas aparece también otro crío, seguramente mi hermano Ramón, al que le paso año y medio. Quizás por eso lo recuerde con tanta claridad, por verlo también en los otros hermanos que me seguían.

Os lo cuento:
Estábamos en Dormitalería. Ella se sentaba debajo de la mesa de la cocina, con la espalda apoyada en la pared. Previamente nos había colocado en la parte contraria, donde estaba la fregadera y la cocina económica, con la espaldica apoyada en la puerta de la carbonera porque aún no sabíamos andar bien. Habría como 2'5 ó 3 metros de distancia hasta ella.
Entonces la Dandica, extendiendo los brazos hacia nosotros, decía, canturreando, la frase mágica:
- ¡Estoy en mi casita de papeeeel! (La negrita en las sílabas que remarcaba)
Esas palabras mágicas tenían la virtud de transformar el hueco bajo la mesa en un maravilloso palacio y a mi hermana Dandica en  el hada madrina más protectora de todos los cuentos.
Y a nosotros esa frase nos daba tanta confianza que, ahora ya sin vacilar, como príncipes valientes, corríamos felices hacia ella, a protegernos en sus brazos.

Mi hermanico Nacho "robándome" el 4L (èste sí que era de papel)
Hace poco le pregunté si se acordaba y, desgraciadamente, lo había olvidado. Quizás, al leerlo, le vuelva otra vez este recuerdo tan bonito y lo desolvide.

¿De dónde sacó ella esa frase que era un imán para nosotros? No estoy seguro, pero supongo lo mismo que vosotros.
Casita de papel, mi casita de papel, estoy en mi casita de papel... Estamos hablando -al menos en mi caso- de finales de 1950 (ver foto de portada), cuanto yo debí de aprender a andar. Ella tenía casi 6 años, suficientes para haber oído muchas veces por la radio, esa vieja radio de Dormitalería, que estaba en un soporte anclado a la pared, justo sobre la mesa, una preciosa canción que sonaba desde 1945: "Mi casita de papel", de Francisco Codoñer, cantada por Raúl Abril y un trío: las Hermanas Russell.
De ahí pudo salir esa frase que con tanta fuerza nos atraía: 
- ¡Estoy en mi casita de papeeeel!

Hoy, 65 años después, es un enorme placer poder seguir cantándola y grabándola con La Cofradía, y con sus arreglos especiales:

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que maraviilla¡¡ Tu Historia y la interpretación …me siento orgulloso de ambas, una por conocerte y otra por tener ese grupo con el que identifico mi sentir de Navarra.
Que tengas una creativa semana…asi la aprovechamos todos.
Rafa