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jueves, 10 de octubre de 2019

Pizarra Suma

El alumno, en blanco; yo, en amarillo
Fue uno de los acertijos que más juego dio en mis clases. Para ambientarlo, les contaba a mis alumnos que, de niño, un maestro descubrió que yo tenía el don de poder adivinar el resultado de una suma con sólo darme el primer sumando. 
Aquel hombre en seguida  me advirtió de que ese don sorprendente no tenía ninguna utilidad. Pero yo le saqué todo el jugo que pude.
411+1998= 2409
Los chavales entraban al trapo y, para la demostración, pedía algún voluntario. La clase se llenaba de manos levantadas. 
Sacaba a quien mostraba más interés y le pedía que escribiera en la pizarra un número de tres cifras, el que más rabia le diera (por ejemplo, él escribía el 411).
Yo, a continuación, le miraba fijamente a la frente, intentando ver en su cerebro los números que iba a poner a continuación. Le apartaba el flequillo para facilitar la introspección y, cuando lo veía bien claro, escribía en un papel -sin que nadie lo viera- el resultado final de la suma. Ese papel se lo daba doblado al alumno más alejado de mí, quien lo colocaba en la última mesa, tapado por algún libro para que nadie pudiera manipularlo. 
El voluntario ponía, a continuación, el 2º sumando. Y yo, sin perder tiempo, inmediatamente, el 3º.
Lo mismo, con el 4º y 5º. Según escribía él, escribía yo.
El chaval, sin calculadora (o sea, con dificultades), tenía que hacer la suma. Y leía en voz alta el resultado.
Entonces, le pedía al alumno más alejado que leyera el número del papel doblado y tapado. 
Había que ver la cara de asombro y de incredulidad de todos cuando leía: ¡¡¡2409!!!, número que coincidía con el de la suma de la pizarra.
Me pedían salir a la pizarra, algunos -retadores- diciendo en voz alta: "A mí no me vas a adivinar". Pero siempre, siempre acertaba.
Recuerdo algunos casos en los que yo sólo tuve que poner el resultado de la suma (3ª suma, 2254) porque no tuve necesidad de poner ningún sumando. Él puso los tres. Aquel chaval todavía creerá en mi don.
El alumno, en blanco; yo, en amarillo
Solución
Parece mentira que un acertijo tan sorprendente tenga una solución tan sencilla.
Cuando el chaval escribe el primer sumando (411, 601, 256...), yo ya pongo el resultado final, sumando a su número 2000-2 (= 2409, 2599, 2254...), o sea, dos veces 999. 
Después, su sumando y el mío (ver imagen) tienen que cuadrar en 999. Si él dice 111, yo 888; si él 456, yo 543; si él 000, yo 999; y si él 999, no hace falta que yo ponga nada y él solito clava el resultado que yo había puesto tras su primer sumando.

Como ves, el acertijo da mucho juego pero, si lo entrenas un poco, ganarás en naturalidad y volverás locos a tus amigos.
Que lo disfrutes.

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