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domingo, 23 de julio de 2017

El turismo, Pamplona y Bildu


Haber puesto a la zorra a cuidar el gallinero navarro y pamplonés tuvo, desde el principio, un tremendo coste ético y estético.  El coste económico no tardaría en llegar y estos Sanfermines ya ha sido evidente. Es lo que tiene utilizar la fiesta como un escaparate del proyecto político de Bildu.
Nos lo cuenta J.L. Sánchez de Muniáin

El turismo, Pamplona y Bildu                                          por J.L. Sánchez de Muniáin
El turismo es un mercado en alza y en la actualidad en nuestro país goza de uno de los momentos más álgidos. Veíamos en estas páginas, que ha aumentado su peso relativo sobre el PIB al tiempo que las previsiones de crecimiento del mercado turístico (un 4%) son aún mayores que las del Producto Interior Bruto en su conjunto.
Los Sanfermines representan uno de los más potentes productos turísticos de Navarra y son nuestra principal referencia en el mercado internacional, de forma que, si su percepción es buena, la misma procura efecto locomotora sobre otros productos del sector navarro.
Sin embargo, este año de pleno empuje generalizado de visitantes, las fiestas de San Fermín no sólo no se han beneficiado de ese viento a favor, sino que han registrado un preocupante retroceso con respecto a años anteriores. 
Y lo que es aún peor: han perdido repentinamente buena parte de su proverbial atractivo internacional.
Los datos los han padecido los representantes y trabajadores del sector en primera persona y son incontestables: Un 25% menos de ocupación, hoteles de referencia en San Fermín que a duras penas pudieron completar su ocupación tan solo el fin de semana, o las cifras constatadas por los hosteleros que registraban bajas en la facturación.
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En honor a la verdad, son muchas las causas que pueden contribuir a este descenso: La inercia de varios años de cifras en ligero descenso, la proliferación de un mercado no regulado de pisos y apartamentos, la cada vez mayor y más exigente competitividad en el sector… Y además, el temor ante la ola de terrorismo Yihadista, o la corriente en favor de la supresión de la tauromaquia. Algunas de estas causas son difíciles de enfrentar y otras quizá no tanto si se pone el empeño necesario.
Sin embargo, es desolador comprobar cómo quien tiene el encargo de administrar y gestionar la imagen, no solamente la descuida, sino que provoca nuevos motivos para generar rechazo en el exterior.
Los responsables del Gobierno municipal y foral (que al fin y al cabo son los mismos con los papeles intercambiados), han provocado un daño añadido a la proyección de las fiestas de San Fermín que va a costar muchísimo esfuerzo reparar.
Todos respaldamos y vemos como necesarias las campañas en favor del respeto y en especial con el objetivo de desterrar comportamientos primitivos respecto de las mujeres con ocasión de las fiestas. De hecho, estas campañas se activan con acierto desde hace varios años tanto en Pamplona como en otras localidades de Navarra.
Sin embargo, la sobreactuación y el interés de utilizar esta sensibilidad por parte de quienes actualmente gobiernan ha logrado que en cualquier medio de difusión resulte imposible disociar los términos San Fermín y agresión sexista (probemos a introducir el término San Fermín 2017 en Google). Y esto, sí es un error mayúsculo.
O tal vez no lo sea para los responsables de Bildu y de sus socios. Porque la promoción de la fiesta está en manos de quienes siempre solamente han considerado las fiestas de San Fermín como un aparato más de su negocio político.
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Para Bildu y para el nacionalismo, las fiestas de San Fermín son importantes si sirven para difundir al mundo mensajes de apoyo a presos de ETA, o si sirven para emborronar el chupinazo con su símbolo nacionalista (recordemos la gran ikurriña desplegada que provocó el retraso de la fiesta hace unos años). ¿Por qué habríamos de pensar que el alcalde Asirón tiene algún interés en que la fiesta tenga buena imagen, si siempre su grupo se ha dedicado a lo contrario? 
Bildu no desea que en San Fermín aumente el número de visitantes o que apostemos de verdad por un turismo de calidad, porque su apuesta son unas fiestas de txoznas y pancartas más uniformes con otras de su “espacio político” y alejadas de la extraordinaria imagen única con la que todavía se identifican los Sanfermines en el mundo.
Por eso, no le preocupa que la imagen de unos sanfermines “peligrosos” desde el punto de vista del respeto a la mujer puedan ahuyentar posibles visitantes. Ni tampoco le preocupa que el comercio ilegal de falsificaciones colonice el centro de la ciudad, ni se esfuerza en resaltar la imagen de Pamplona como ciudad segura en la cual se detiene en cuestión de minutos a una banda de violadores que venía delinquiendo por todo el país. (la seguridad es un factor clave a la hora cuando el turista decide donde orientar su visita).
En definitiva, si ya eran varias las amenazas que sufre la excelente proyección turística de San Fermín, los actuales responsables políticos además de no contribuir a su neutralización, han añadido algunas más. El problema, son ellos y por tanto no cabe esperar que pongan interés en la solución. 
Solo queda pensar en encauzar el enorme esfuerzo colectivo que habrá de desplegarse para corregir el deterioro y recuperar toda la potencia atractiva de un evento diferente a todos y único en el mundo.  
Juan Luis Sánchez de Muniáin Lacasia es parlamentario foral por UPN 

4 comentarios:

Nacho Sibon dijo...

Inquietante...

Anónimo dijo...

Durante los sanfermines, la vieja Iruña se había convertido en el orinal del mundo. Era además verdaderamente lamentable ver en la Plaza Consistorial mujeres semidesnudas y borrachas manoseadas por machos babeantes. Ello en presencia no sólo de niños, sino también de los políticos que ocupaban los balcones del Ayuntamiento. Estas imágenes han dado la vuelta al mundo a través de Internet. En consecuencia, en Pamplona nos ha caído “lo mejor de cada casa” durante demasiados años.
Los que consideran a Pamplona como una ciudad sin ley, donde todo vale, se pueden quedar en sus casas. No los necesitamos absolutamente para nada.
Tal vez así los numerosos pamploneses que huimos de nuestra ciudad durante los sanfermines, decidamos cambiar la costumbre y nos quedemos en nuestras casas, disfrutando de NUESTRAS fiestas, que para eso somos quienes mantenemos a la ciudad a lo largo de todo el año, con nuestro gasto diario y con nuestras cargas contributivas.

Anónimo dijo...

Y el PSN diciendo que con la derecha ni agua.... Me temo que el regreso de UPN va para largo. ¿Qué hacemos Patxi?

Ispán dijo...


Sr. Anónimo ¿ Con el derechismo separatista tampoco? . Me temo que este será la excepción,sobre todo desde la llegada de los nuevos adalides de la plurinacionalidad o de la nación de naciones, es decir formalmente confederacion asimétrica y materialmente tres naciones o las que caigan .