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viernes, 20 de abril de 2018

Dos jotas para dos constelaciones


Hay muchas coplas populares dedicadas a los astros: Sol, Luna, el Lucero (Sirio, Venus, más que Júpiter), Vía Láctea o Camino de Santiago... pero no tantas dedicadas a las constelaciones.
Por lo que yo sé, al menos en el hemisferio norte, la constelación más famosa es la Osa Mayor, popularmente conocida como el Carro, que aparece, incluso distinguiendo Mizar y Alcor, en grabados en piedra de la Prehistoria, de hace 10.000 años.
Orión, que sin duda es la más vistosa, no tiene en cambio su reflejo en las coplas.

Las Pléyades (Cabrillas) y Orión
Pero hay una constelación, Tauro, que contiene un pequeñísimo cúmulo de estrellas que siempre ha llamado la atención de la humanidad por lo bien diseñado: una joyica celestial. De hecho, fue uno de los primeros objetos observados por Galileo con el telescopio. Son las Pléyades, a las que, quizás por estar tan juntas, como un pequeño rebaño de 7 (a ojo desnudo) ejemplares, son conocidas popularmente como las Cabrillas.
Vamos hoy a desolvidar dos coplas que, en su día, estuvieron dedicadas a la Osa Mayor y a las Pléyades y que hoy, desgraciadamente, han perdido su referencia inicial.

1. Carrico: la Osa Mayor
Sobre Carrico ya dijimos lo que había pasado.
Hoy cantamos la versión de Ezequiel Endériz:
Carrico de cuatro ruedas
Vas por la calle temprano,
Despierta a esa doncellica
Que tiene el sueño pesado

A principios del siglo pasado, en cambio, ésta era la letra. Se refería claramente a la Osa Mayor:
Carrico de cuatro ruedas
Que andas por esos tejados,
Despierta a esa doncellica
Que tiene el sueño pesado

Y así la cantó Cecilio Navarro con su hija Consuelo. La BNE la ha puesto a disposición de todo el mundo.
Lo último que he encontrado sobre esta versión original ha sido el Carrico cantado por nuestro Ángel Zamora con la Orquesta de pulso y púa Villa de Chiva, en octubre de 2014. Una soberbia interpretación:

Y viendo que el "Carrico que anda por los tejados" ya no se cantaba porque la gente no lo entendía, dije entonces:
"Si no queremos extender el certificado de defunción para el Carrico original, estamos obligados a hacer una reforma de la letra, una actualización que, manteniendo el espíritu del Carrico, la haga más comprensible para todos pero, sobre todo, para las nuevas generaciones."
Y Alberto Gurrea ha tenido la amabilidad de hacer real esa propuesta con la nueva letra:
Carrico de siete estrellas
que rondas por los tejados,
despierta a esa doncellica
que tiene el sueño pesado

Y encima "a capella", que es también una estrella

2. Que las Cabrillas van altas: las Pléyades
Hoy decimos "que las estrellas van altas", expresión que no tiene mucho sentido ya que, al principio o al final de la noche, siempre habrá estrellas que vayan altas. Pero hay una época del año, otoño-invierno, en la que las Pléyades, si están muy altas (si ya se acercan o han pasado el meridiano), les están diciendo a los rondadores que ya es hora de retirarse.
En España (Canarias incluidas) se ha llamado a este bellísimo cúmulo estelar "las Cabrillas" y con la letra original de "Que las Cabrillas van altas" (echa una ojeada) hay cantidad de coplas y villancicos.
Especialmente me ha sorprendido este Fandango de Antonio Molina:
Ya se apagan los luceros y van altas las Cabrillas,
vente conmigo, chiquilla, al son de campanillero,
a la Feria de Sevilla

Otra vez Alberto Gurrea (¡qué paciencia que me tiene!) ha desolvidado la vieja letra que, mayoritariamente termina "anunciando nuestras faltas", pero Valeriano Ordóñez la ha recogido en Navarra terminando como aquí:
Vamos a la cama, mozos,
que las Cabrillas van altas
y la luz del día viene
anunciando la mañana

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