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jueves, 25 de mayo de 2017

El Tinerfe: "dar con ese pecio no tiene precio"

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El último viaje del Tinerfe
En su último viaje, en la mañana del 25 de marzo de 1862, el pailebot “Tinerfe” salió del puerto de El Médano -al sur de la isla- con 12 tripulantes, cargado de losas y otros artículos, sobre todo frutos, así como nueve pasajeros; hizo una escala en Los Abrigos de Rojas (La Tejita), en donde tomó otros seis pasajeros; y otra en el puerto de Lulaya (Los Abrigos), en el que embarcó otros ocho pasajeros. Desde este último lugar se dirigió hacia Santa Cruz de Tenerife, pero desapareció antes de llegar a dicha capital, de lo que se hizo eco el periódico El Guanche el 10 de abril inmediato.
El 26 de ese mismo mes de abril, el mismo periódico El Guanche confirmaba la triste noticia, según información facilitada por la Comandancia de Marina, de la que resultaba que el barco había naufragado frente a la punta de Güímar, falleciendo los 12 tripulantes y los 23 pasajeros, en total 35 personas, lo que supuso uno de los accidentes marítimos más graves de la historia canaria.
Imagen de un pailebot de cabotaje similar al Tinerfe,
que se hundió hace 155 años frente a las costas de Güímar
El hallazgo del pecio
Hace unos meses, José Ramón Siverio -y dos compañeros de buceo-, investigando una zona que no conocía -a pesar de llevar una vida buceando- y sin conocer previamente la tragedia del Tinerfe, encontró unos restos que llamaron su atención. Al acercarse, vio unas losas chasneras, perfectamente apiladas, un ancla y otros objetos que delataban la presencia de un pecio.
Buscando información en internet, entró en el blog de Octavio Rodríguez Delgado quien relataba todos los pormenores del naufragio del Tinerfe,  velero de cabotaje (que recorre la costa).
Todos los datos apuntan, pues, al Tinerfe, que desapareció misteriosamente y que 155 años después reclama su lugar en la historia del archipiélago canario.
Un hallazgo de los restos de un naufragio tan misterioso como éste explica a la perfección la alegría íntima, la expresión no verbal, la satisfacción por haber cumplido el sueño de todo buceador. Las caras de felicidad de estas tres personas que han participado en el descubrimiento me han transmitido el mensaje de que la búsqueda, la inquietud, la investigación -y más si tiene premio- es uno de los valores más importantes de la vida.


Agradecimiento
Mi más cordial enhorabuena a Jaume Pinyol, Marta Clavell, J.R. Siverio y Octavio R. Delgado por tan importante descubrimiento y mi agradecimiento por las buenas vibraciones que me han transmitido.

1 comentario:

Carlos dijo...

¿El naufragio más tragico de Canarias? ¿Olvidamos al Balbanera?