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lunes, 10 de septiembre de 2012

Pablo Guerrero: "Pepe Rodríguez, el de la barba en flor"

El curso 72-73 lo pasé en Madrid. Bueno, fui allí en enero del 73, tras las navidades, ya que "la puta mili" y los constantes arrestos (pero de esto ya hablaremos en alguna próxima entrada) me tuvieron entretenido hasta mediados de diciembre del año anterior.
En Madrid, desde finales de los 60, estaba afincado un cantautor extremeño, Pablo Guerrero, quien el año 72 había lanzado en formato de casete, "A cántaros".
Fueron las canciones revelación del cantautor pacense, auténtica referencia de la trova en España, hasta el punto de que, con un poco de guasa, empezó a hablarse en los círculos universitarios del Madrid que yo frecuentaba, de "la Nova Canço extremeña".
En esta casete reivindicativa de libertades, además de la canción que da nombre al álbum había preciosidades como "Hoy que te amo", "Para huir de la muerte"...
Ficha de "A cántaros" de la Biblioteca Nacional

Pero me llamó mucho la atención una canción que desentonaba del tono general serio y reivindicativo del resto: "Pepe Rodriguez, el de la barba en flor".
Como dice Pablo, Pepe Rodríguez es una mezcla de Cid Campeador y de Tenorio. Yo diría que más de Tenorio, ya que sus conquistas preferidas eran las mujeres, más concretamente las guiris.
Es una especie de romance, o mejor, de cantar de gesta, que cuenta las hazañas de este arquetipo de ligón español, que despierta la envidia de todos, en aquellos años de sequía sentimental y, no te digo nada, sexual:



Pepe Rodríguez, el de la barba en flor
(Pablo Guerrero)

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
cuando cae la tarde, coge el metro hasta Sol;
sube las escaleras, silbando una canción;
mirada en ristre, llega a la Plaza Mayor.

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
es celta y árabe, ibero y español,
romántico y torero, guitarrero y cantor,
de mujeres y vinos muy buen catador.

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
del "American Pie" es gran degustador;
Arco de Cuchilleros baja con tal primor
que extranjeras y "guiris" le demandan amor.

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
sabe inglés que aprendió de noche en un mesón.
Llega, pues, y sonríe; un vino y ya ligó.
¡Oh mío Pepe, el de la barba en flor!

Les habla de Unamuno, de Goya y de Colón,
de Segovia y Toledo, de playas y de sol,
y de Pablo Guerrero, por aquello del folk.
Bueno, esto último me lo he inventado yo.

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
lleva a sus "guiris" a un piso coquetón,
y, después de unas copas, lo que allí sucedió
ni lo cuentan las crónicas ni lo contaré yo.

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
se porta como lo que es, un legítimo español,
y les regala un sombrero cordobés, cómo no!
y unas cuantas postales de Madrid con amor.

¡Oh mío Pepe, el de la barba en flor!
tus amigos te envidian por tu liberación,
vives como en Europa y salvas la tradición,
que los siglos te canten, como te canto yo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

tiene que llover, tiene que llover a cantaros..
lo que cantábamos esta canción en nuestros años jóvenes, y sigue gustándome tanto como antes

Anónimo dijo...

!qué recuerdos! Me sabia el disco de memoria y ha sido como desempolvar del trastero y descubrir que hay cosas útiles que puedes volver a utilizar. En mi caso me hace "volver a los 17 después de vivir medio siglo".

desolvidar dijo...

la verdad es que, tras tanta sequía democrática, tiene que llover a cántaros. Igualico, o al menos, paicidico a cuando teníamos 17 años.
Gracias por vuestros comentarios que nos han hecho desolvidar aquella época

Echenique dijo...

Me encanta que Pablo Guerrero, en tan inspirada y ocurrente canción, se ría de sí mismo en la quinta estrofa. No sé qué me dá que la canción tiene algo de autobiográfico. Sería bueno que Desolvidar le preguntara. En cualquier caso trata al personaje con cercanía y benevolencia y maneja la elipsis que es un primor. Lo de " buen catador " me recuerda el chiste ( o txiste ? ) de la recatada Leticia y más ahora que nos la quieren vender, aunque el elefante asome por doquier !.

desolvidar dijo...

Es exactamente esa quinta estrofa la que me hacía gracia en aquellos años (y me sigue haciendo gracia, por su desparpajo). Me recuerda a aquello de "como digo yo, y también Sto Tomás...". Más que autobiográfico, se trata de hacerse propaganda. Pablo Guerrero no creo que haya sido un ligón, sino un gran poeta de recios sentimientos que, además no se ha quedado anclado en su estilo inicial sino que ha sabido evolucionar en su música y poesía.
Gracias, Echenique