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miércoles, 11 de marzo de 2020

Sanfermines de pantalón corto: las Cucañas

Zaragüeta 1929 Cucañas en la Plaza de la Constitución (hoy, Plaza del Castillo)
Sanfermines de pantalón corto, jirones de la infancia que el tiempo nos ha ido arrancando. 
Hoy, de la mano de Arazuri e Iriberri, vamos a desolvidar las cucañas. 
Y al final, sorpresa: un vídeo de los SF de 1928, cucañas incluidas.

Cucaña. Origen de la palabra
1947 Zubieta y Retegui
El País de Cucaña o La Cucaña es un país mitológico del que se hablaba en el medievo. En esa tierra, País de Jauja, no era preciso trabajar y los manjares -como el maná- venían del cielo. De ahí que las cucañas más habituales sean un palo vertical en cuyo extremo se colocaba algún premio. Había que subirse al palo y, si lo conseguías, bajar con el premio traído de ese maravilloso país. 
La palabra cucaña parece provenir del italiano cuccagna. Y éste del latín coctus, participio del verbo coquere ("cocer")
Aunque su origen es antiquísimo, como pasatiempo, se inventó en el Reino de Nápoles, en el siglo XVI.

Cucañas pamplonesas
Los primeros datos nos dicen que comenzaron a colocarse tras las fiestas de San Fermín Chiquito de 1867. Después, durante las fiestas grandes de Pamplona, se instalaron cucañas en la plaza del Castillo entre 1883 y 1892. Los dos últimos años fueron trágicos, ya que en 1891 un joven de 16 años llamado Casiano Giménez murió tras caer al vacío como consecuencia de la rotura del palo de madera. Al año siguiente, otro muchacho (merece mucho la pena leer todo lo que dice de Pamplona; columna central, abajo) sufrió heridas de consideración por una caída de la cucaña giratoria, por lo que aquellos dos accidentes provocaron la supresión de este evento. 
Durante 33 años no se pusieron cucañas, pero a partir de 1928 y hasta finales de los 1959-63 (yo las recuerdo de mocico en la Taconera) volvieron a colocarse en la Plaza del Castillo, Ensanche viejo, para terminar los Jardines de la Taconera.
En 1983 se colocaron en la Ciudadela con la intención de que fueran estables. Pero... no debieron de tener gran éxito: no hay noticias.

J.J. Arazuri (Hª SF)
Llámase cucaña al palo alto clavado en el suelo, untado con jabón o grasa, y en cuya punta o extremidad se coloca un premio para el primero que consiga alcanzarlo. El origen de la cucaña es napolitano y existen datos de su existencia desde el siglo XVI. Hasta nuestro genial Goya pintó dos cuadros de cucañas, uno perteneciente a la Galería Real de Berlín y otro a la colección del Duque de Montellano. 
En las cucañas que hemos conocido de mocetes y en las que nos hemos caído en múltiples ocasiones, se instalaban además de las dos cucañas verticales, otras dos horizontales, las cuales giraban sobre rodamientos que le prestaban tal sensibilidad que al menor desequilibrio volteaban al usuario con gran facilidad. 
1947 Foto Zubieta y Retegui
Los primeros datos que hemos encontrado de cucañas datan de 1867, en el que durante las fiestas de San Fermín Chiquito se corrieron seis vacas emboladas, colocándose después en el ruedo dos cucañas con premios para los que consiguieron alcanzarlos. 
En la Plaza de la Constitución -más conocida como del Castillo- se instalaron también cucañas con premios desde 1883 al 92, ambos inclusive. En 1882 se anunciaron pero no se pusieron. 
En 1891, a las cuatro y media de la tarde del día 9, al llegar a alcanzar un muchacho el premio de la cucaña, en el momento que el público aplaudía su agilidad y destreza, se rompió el madero en su tercio superior, cayendo y muriendo a los pocos minutos aquel pobre chico llamado Casiano Giménez, de 16 años, de oficio churrero y natural de Cervera del Río Alhama. 
Al año siguiente, también un muchacho se cayó en la cucaña horizontal produciéndose heridas de consideración, afortunadamente no mortales. Ante aquellos dos accidentes la prensa pidió insistentemente la supresión de aquel festejo.
Este fue el motivo por el que durante treinta y seis años se suprimiesen las cucañas. 
Con el tiempo se olvidaron aquellas dos desgracias, y a partir de 1928 hasta 1951, ambos inclusive, se volvieron a instalar cucañas, primero en la Plaza del Castillo, después, un año en el Ensanche Viejo si mal no recuerdo, para terminar en el salón lateral de los Jardines de la Taconera, frente a la Plaza de las Recoletas. 
Este año de 1983, el Ayuntamiento piensa resucitar las cucañas, habiendo encargado a un carpintero la construcción de unas nuevas.

Las nuevas cucañas, en el recinto de la Ciudadela (25/10/1983)   José Miguel Iriberri
Desaparecidas en los años cincuenta El juego de las cucañas, desaparecido en los años cincuenta de la Taconera, ha recuperado su protagonismo pamplonés en el recinto de le Ciudadela, junto a la Sala de Armas. Desaparecieron como lo que eran, una parte del programa de los Sanfermines. Y han vuelto con una característica nueva: ser un juego para todo el año, más allá de la semana de fiestas. Los mayores se han reencontrado con las cucañas un poco tarde. Los niños las descubren como algo nuevo, poco visto en los libros y confusamente contado, en todo caso, por los relatos familiares.
«Hágame usted unas cucañas...» Desde el siglo pasado, y sucesivamente en la Plaza del Castillo, el Ensanche Viejo y la Taconera, las cucañas formaban parte del programa de los Sanfermines. El último domicilio fue el de los jardines de Taconera, junto a la esquina de San Lorenzo. Allí colocaba el Ayuntamiento los palos o cucañas propiamente dichas y los dos rodillos con listones de madera donde daban vuelta los jóvenes antes de caer sobre los sacos de paja colocados debajo para amortiguar los golpes. 
1983 Cucañas en la Ciudadela Foto Mena
No obstante, los golpes arreciaban, los sacos desaparecían con relativa frecuencia y las cucañas envejecían. El Ayuntamiento decidió desmontarlas para siempre y convertidas en madera. Habrían de pasar más de treinta años hasta que un concejal. Pedro Isturiz, llegara a la Casa Consistorial con la propuesta de hacer unas cucañas nuevas. Y habrían de pasar cuatro años más —justos los de un mandato— para que el Ayuntamiento decidiera encargar el trabajo a un carpintero. 
Garaicoechea captó la idea municipal y ahí están las cucañas, montadas en la Ciudadela, ahora ya de forma permanente durante todo el año. Sólo hay un rodillo y el tiempo dirá si merece la pena, o no, encargar otro. Y los sacos de paja fueron sustituidos, muy al aire de los tiempos, por un enorme «adoquín» de espuma.
Una historia luctuosa Hemos dicho que llevábamos más de 30 años de Sanfermines sin cucañas. Y es curioso anotar que a partir de 1893 también se registró un paréntesis festivo sin cucañas de algo más de tres décadas. 
1967 Foto José Luis Nobel
Efectivamente, cuenta José Joaquín Arazuri en su libro sobre la «Historia de los Santermines» que en las fiestas de 1891. exactamente el día 9 a las 4.30 de la tarde, «al llegar a alcanzar un muchacho el premio de la cucaña (depositado en lo alto del palo por el que se trepaba), en el momento que el público aplaudía su agilidad y destreza, se rompió el madero en su tercio superior, cayendo y muriendo a los pocos minutos aquel pobre chico llamado Casiano Jiménez, de 16 años, de oficio churrero y natural de Cervera del Río Alhama». 
Aquel accidente y otro más por caída desde un rodillo con resultado de heridas, empujaron al Ayuntamiento a tomar la decisión de arrinconar las encañas. Pero las tradiciones vuelven porque permanecen en el recuerdo y las cucañas volvieron también.
Anunciadas en los programas de mano Como ya escribíamos en otra ocasión, las cucañas volvieron, efectivamente, para los Sanfermines de 1928 y se hicieron un hueco en el programa oficial, junto a las corridas de toros, el teatro y otros festejos. En el programa de mano de aquel año se lee que «durante las tardes de los días 7 al 11 de julio, inclusive, y mientras la celebración de las corridas. tendrá lugar en la Plaza de la Constitución el festejo de cucañas con importantes premios». 
Goya 1787
La Plaza de la Constitución es, claro, la Plaza del Castillo, centro exclusivo y excluyente de los Sanfermines hasta hace poco. Con premios y sin premios, las cucañas aguantaron hasta pisar la década de los años cincuenta en los Jardines de Taconera„ de donde desaparecerían por segunda vez en su historia. Por lo menos en 1933 ya estaban en los Jardines. según se anuncia en el programa de aquel año.

Vídeo de los SF 1928
Hace unos años. el amigo Miguelo me mandó un vídeo de los sanfermines de 1928 que quita el hipo y que va a hacer las delicias de todos los que, seáis de donde seáis, sentís Pamplona. Tiene unas escenas de las cucañas (un año antes de la foto de portada), de las barracas, del charlatán, del ambiente de los cafés... que los más jóvenes no han podido disfrutar jamás.
Pero el vídeo original, además de abusar de las escenas de la corrida, tiene dos problemas: en primer lugar es mudo en origen y, en segundo lugar, apenas hay referencias de las imágenes que aparecen. Así que me tuve que enfundar el mono de trabajo y éste fue el resultado.
En la entrada original os pongo, siguiendo el orden numerado del vídeo, algunas pequeñas aclaraciones.
Como curiosidad, la irremediable atracción que sentían los pamploneses de hace 91 años -niños y mayores- hacia las cámaras.

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