Páginas vistas en total

jueves, 7 de noviembre de 2019

Río de los Leños y Punta de Diamante

Lejeune 1800 2ª Vista Puente de los Leños fin de trayecto de la madera
Mientras en los valles de Aézcoa, Salazar y Roncal eran los almadieros quienes bajaban la madera, en el valle de Esteríbar o Ulzama los troncos bajaban sueltos, guiados por las hábiles picas de los vecinos de esos valles. Su viaje terminaba en el Río de los Leños pamplonés.
Leñadores. Irati. Santa Mª del Villar
Pamplona sin madera
Tenemos la fecha exacta: es entre los años 1535-37 cuando los primeros empresarios de la Ulzama y de la zona de Eugui (Valle de Esteríbar) cobran conciencia de que Pamplona, al extinguirse las masas forestales de la Cuenca, necesita un aporte externo de madera. Los bosques de la Ulzama y del curso alto del Arga, desde Eugui hasta el monte de Irurita van a alimentar el fuego del hogar, va a surtir a las carpinterías, construcción, carboneras, hornos, tintorerías, tejerías…, y muchas otras actividades de la capital.
De I a D: 1: Talud Medialuna  2. Entrada Rio Leños  3. Punta de Diamante  4. Río Arga
Troncos marcados
Unas muescas concretas, dibujadas con el hacha eran la firma del propietario de tronco, para cualquier tipo de reclamación, en caso de apropiación indebida o si el tronco había causado algún desperfecto en puentes o presas.
Una vez marcados los troncos, hasta completar la carga que se quería transportar, se echaban al río. Era el turno de las cuadrillas de varios individuos cuya misión era conducir y vigilar la carga de leña hasta Pamplona. Desde la orilla, una decena de hombres, ayudándose de palos largos terminados en garfios, evitaban que los troncos se quedaran varados y los dirigían adecuadamente para que no causaran daño en las presas o puentes.
1946 de I a D 1. Molino Caparroso  2.Río Leños y Punta Diamante 3. Presa y Pasarelas
Peajes
Cada vez que la carga pasaba un puente o una presa, el propietario tenía que pagar un peaje para cubrir los daños que sus troncos pudieran causar. Como dato curioso diremos que en el año 1550 entre Eugui y Pamplona los leños pasaban -y pagaban peaje- por 12 presas y por 12 puentes.

Llegada a Pamplona y problemas
Cuando la madera llegaba a Pamplona los troncos eran detenidos por unas redes que atravesaban el río y arrastrados hasta una explanada, situada un poco antes de la presa del Molino de Caparroso. Una vez recogidos, iniciaban su distribución por la ciudad. 
Pero no siempre salían bien las cosas y los daños -tanto en la presa, como en la toma del Molino- eran muy habituales y fuente constante de litigios entre los empresarios de la madera y los dueños del Molino de Caparroso. Lo que aconsejaba buscar un arreglo.
Altadill 1880 Aún funcionaba el Río de los Leños. Fijaos en el puentecillo 
que lo atraviesa y las dos casas, justo aquí abajo
El Río de los Leños, la solución
Por fin, el Consistorio pamplonés firmó (15.10.1579) una contrata para construir una canalización artificial que puenteara a la presa y Molino de Caparroso hasta después del hoy llamado Molino de Ciganda. El canal empezaba en la margen izquierda, un poco aguas arriba del Molino de Caparroso. Allí, para separar el canal del río, se colocó una inmensa piedra (9x5m) en forma de cuña a la que los pamploneses pronto bautizaron como "punta de diamante".
Dos años después, en 1581 se inauguró la acequia que arrancaba en la punta de diamante y que en los años 30 fue el espolón sobre el que se situó, en su fundación, el antiguo trampolín del Club Natación. 
El curso de esta acequia conocida con los nombres de "río de la leña", "río de los leños", "acequia de la leña" y "río de las cadenas", era paralelo al río Arga, desembocando en éste inmediatamente después del conocido molino de Ciganda. 
1907. Desde el puentecillo, vemos las dos casas y la compuerta de entrada del canal
En la margen izquierda del río se encontraban colocados los soportes de las cadenas que sustentaban la red que, fijada en la otra orilla "al sesgo", encauzaban la leña hacia la entrada de la acequia. El día 17 de febrero de 1594, se leyó en nuestra ciudad un pregón en el que entre otras cosas se decía que "los rexidores de la ciudad fijan las condiciones de utilización de la «cequia» y «red» de la leña que se trae por el río Arga, que ha sido arrendada por Joan Forcén..."
Una vez encauzados los troncos, estos recorrían por la acequia paralela al curso del Arga una distancia de 750 metros, pasando por el ojo más cercano a las murallas del Puente de la Magdalena y, a la altura del hoy Molino de Ciganda, eran detenidos por la empalizada levadiza del Puente de los Leños, como se ve en la 2ª vista de Nicolás Lejeune (ver foto de cabecera).
Desde ahí eran sacados a las orillas.
1890 Altadill. Desde el puentecllo, giramos 180º, hacia San Cristóbal.  El canal
se encamina hacia el Puente de la Magdalena. Tras las cajas, el Camino de Burlada
Adiós al Río de los Leños
Durante más de tres siglos esta acequia o «río de los leños» prestó unos excelentes servicios a nuestra ciudad. 
Todavía, el 4 de enero del año 1900 el Ayuntamiento de Pamplona concedió un permiso a un tal señor Erice para "poder conducir y traer maderos por el cauce denominado de la leña". 
Pero el Molino de Caparroso, que en el XVI dio origen (con sus quejas y litigios con los leñeros) al Río de los Leños, fue también quien firmó su certificado de defunción.
1873. Mauro Ibañez AMP. A la izda del Molino de Ciganda se quiere ver el
Puente de los Leños (fin de trayecto) y, en primer plano,
 las pilas de leña 
En 1909, El Irati S.A. se instaló en un edificio aledaño al propio Molino y allí recibía la electricidad producida en sus centrales del Irati, Artozqui, Aoiz o Usoz, que luego, junto con la producida en el propio molino, iba a ser distribuida por la ciudad.
La acequia quedó en desuso, convirtiéndose en un regacho de agua estancada, criadero de mosquitos y foco de enfermedades infecciosas.
Debido a ello, el Ayuntamiento acordó en 1917 que la tierra que se había sacado del derribo de las murallas de la Tejería, se emplease para rellenar el cauce de ésta vieja acequia que tanto servicio prestó a los habitantes de aquella Pamplona necesitada de madera. 
1929 Sitna Esa "punta de diamante" lleva ahí la friolera de 340 años
Del Río de los Leños hoy nos queda un recuerdo. Un sólo recuerdo, pero precioso: una parte de la punta de diamante sirvió de soporte a la primera pasarela del Club. Y la cara inferior de la actual "se ilumina por la noche con un foco de luz azul tenue, que resalta la punta de diamante", hito histórico, dado que allí empezó su andadura el Club Natación, con el primer trampolín, allí se realizaron los segundos campeonatos de natación de Pamplona y ha sido la entrada de los troncos que bajaban por el Arga y entraban en el Río de los Leños.

Para completar esta entrada, he subido a Facebook un álbum con más fotos comentadas

No hay comentarios: