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sábado, 3 de agosto de 2019

Paco Calvo: un agosto simpático y transgresor

Paco Calvo subido, para la entrevista, a la caseta de los cordeleros, en el Redín
Fue también en agosto. Aquel agosto de 2003 nos lo animó Paco Calvo. Excelente profesional -según me dicen quienes lo conocen- y políticamente transgresor, hasta el punto de que esta entrevista acabó con su portavocía y su carrera política. Fue consecuente con su incorrección y no hizo daño -al menos fuerte- a nadie. Quizás ni a sí mismo: seguramente se alegrará de no estar metido ahora en la pomada donde se están cociendo las fechorías del PSN.
Aquel agosto fue simpático, alegre y transgresor... Éste, en cambio, es de una tristeza infinita para la Constitución, para Navarra y -muy especialmente- para las Víctimas.

DIARIO DE NAVARRA MARTES 12 DE AGOSTO DE 2003

ENTREVISTA CON FRANCISCO CALVO PORTAVOZ DEL PSN EN EL AYUNTAMIENTO PAMPLONÉS

«El nivel de los concejales es de pobre para abajo, al igual que el de Barcina»
El socialista se despacha transgresoramente y sin tapujos con cuanto le disgusta y cuantos le disgustan. 
BARBER. FOTO: ÍÑIGO ÚRIZ. 
Amaya Otamendi con Catalán
Dice Paco Calvo de sí mismo que es el miembro más díscolo de toda la Ejecutiva socialista. Ni es políticamente correcto ni tiene la intención de serlo. 
—¿Y dice que no hay pecados más nimios que los de la lujuria? 
—Ni siquiera lo son. 
—¿Peca usted con frecuencia? 
—Cuanto puedo, y no es mucho. 
—Lo que más seduce a la concejal Amaya Otamendi son las manos y los ojos de los hombres. 
Yolanda Barcina
—Lo que me fascina a mí son las pieles canelas y los ojos negros de la mujer mediterránea. 
—¿Me está usted describiendo a la alcaldesa? 
—Pues no. Barcina no encarna mi ideal de mujer. Es morena, desde luego, pero no es mi tipo. 
—Pero, dígame, ¿qué tiene, entonces, su sonrisa para que los socialistas no cesaran de referirse a ella durante las elecciones? 
—¿Sabía que deja de reírse cuando no tiene una cámara delante? Su rictus sólo es cariñoso en presencia de periodistas. 
—A lo mejor resulta que muchos electores votan esa sonrisa. 
—No me cabe duda de que sí. 
—Podría decirse que es una mujer carismática que utiliza en buena lid su encanto personal. 
—¡Claro que tiene carisma entre los suyos! Le contaré algo... Durante las fiestas, me indignó muchísimo el tener que agachar la cabeza para que Barcina me impusiera un pañuelo. Hice notar mi disgusto en presencia de la mujer del concejal Ignacio Polo y... ¿sabe qué me dijo? Me dijo que era un honor el que la alcaldesa le impusiera a uno el pañuelo. O sea, que la señora del edil disfrutaba de lo lindo al agachar la cabeza. ¿Qué tiene luego de extraño el que Barcina esté endiosada? 
Iturbe y Felones
—¿Y afirma que está endiosada basándose en esa anécdota? 
—Vaya a la hemeroteca y compruebe lo que dijo durante el Pobre de mí: «Pamploneses, ya falta menos para que os congregue en esta plaza para iniciar otra vez los Sanfermines». Vamos a ver, Barcina, lo de menos es si nos reúne usted o el obispo: ¡las fiestas se celebrarán de todos modos! En el trato personal también se aprecia esa actitud. ¡Le mira a uno por encima del hombro! 
—Es obvio que Barcina no es santa de su devoción. ¿Qué me dice de Javier Iturbe? 
—Yo diría que le trato con más cariño del que recibo. 
—¿Cuándo fue la última vez que cruzaron dos palabras? 
—El otro día, durante una fiesta. Me acerqué a él; le agarré del cuello y le dije: «Javier, majetón». 
—¿Hablan ustedes de política en esos encuentros fortuitos? 
—Pues no. 
(pincha)
—No han comentado nada acerca de la maniobra que le apeó del Consistorio. 
—No he comentado nada porque es un hombre respetable al que poco tengo que decirle. De todos modos, estoy convencido de que no le ha gustado nada que le muevan la silla. 
—¿Pretende convencerme de que no están resentidos? 
—Tendría guasa que yo, que gané las primarias, estuviera resentido. Y en cuanto a él, le permito que esté dolido porque le tengo aprecio. 
—Le tiene tanto aprecio que se ha deshecho de su equipo. 
—¿Ha oído alguna vez aquello de dónde estaba usted el día que mataron a Kennedy? Pues eso digo yo. ¿Dónde estaban ustedes cuando se robaba en esta formación? Yo, desde luego, no estaba. Si tenemos que hacer un nuevo partido, vamos a olvidarnos de los que ocupaban consejerías y concejalías cuando mataron a Kennedy. El resultado, por lo demás, ha sido saludable. 
—¿Saludable? No lo dirá usted desde el punto de vista electoral. 
—En política, los incrementos espectaculares de votos sólo se producen en las revoluciones. 
—No era eso lo que vendía antes de los comicios. 
—Es posible que fuera algo ingenuo, pero no puedes presentarte en sociedad con aires de derrota. 
—Sonada fue su idea de traer agua del Pirineo para hacer un parque fluvial navegable. ¿Se la tomó prestada a Verne? 
—En Zaragoza siguen vendiendo la idea de que beberán de Itoiz. ¿Por qué no aprovechar el agua del norte de Navarra para usos lúdicos? El hacer un bypass desde Itoiz o el Ulzama no es descabellado. Luego, claro está, siempre hay algún estúpido que considera oportuno decir que mi propuesta es idéntica a la de quien propuso traer el Mediterráneo a Pamplona. 
—No exageraba cuando dijo que detesta los formalismos. Y eso no es lo común. A lo mejor es que es poco rentable salirse del guión. O a lo peor falta nivel. 
Reyes Berruezo
—En la Corporación hay un nivel de pobre para abajo. Ahí tiene, por ejemplo, a Luis Ibero, Javier Ayesa y Juan Luis Sánchez de Muniáin. ¿Y qué me dice de Begiristáin? Sólo tiene un tema: las barreras arquitectónicas. Pero, ¡ojo!, es normal que el nivel de del Ayuntamiento sea bajo porque el de la alcaldesa también lo es. Barcina es ideológicamente paupérrima. Y, ¡hombre!, eso guarda relación seguramente con su nivel intelectual. Otra cosa es que la apisonadora sea la apisonadora. Miro la bancada de UPN y allí no habla nadie. 
—Esos concejales a los que critica tienen por costumbre últimamente el tratar de arrebatarles la bandera del progresismo. 
—Si es que Barcina ha llegado incluso a echarme en cara el tener un origen familiar más humilde que el mío. ¿Si tan de izquierdas es por qué no se afilia al PSN? Yo nunca presumiré de ser de derechas, pero ellos no paran de alardear de progresistas. Acaban de presentar a la consejera de Bienestar Social Reyes Berruezo como una antigua militante socialista y yo me pregunto, ¿qué conocimientos puede tener acerca de Bienestar Social una solterona? 
—¿Solterona o mujer emancipada que decidió no casarse? 
—Cuidado, yo respeto a las solteronas, ¿pero qué ejemplo de familia puede dar una persona que ni ha constituido una familia monoparental? Tengo un amigo de extrema derecha que dice que todo el mundo habla de lo que no sabe. Ahí tiene a los curas disertando sobre el matrimonio. Lo de Berruezo es lo mismo. 
—A propósito de curas, a punto estuvo usted de tomarlos hábitos de los hermanos de Lasalle. 
—Incluso hice los votos de castidad y obediencia. Pero con diecinueve años, me caí del caballo. Era un intelectual y, en aquellos momentos, no estaba bien visto. 
—¿Y le quedó algún tic? 
—Sigo amando el gregoriano. 
—También sigue creyendo. 
—De vez en cuando, me arrodillo ante Dios. Ante quien no soporto arrodillarme es ante Barcina.

FICHA PERSONAL 
Lugar y fecha de nacimiento. Baracaldo (Vizcaya). 8 de enero de 1949.
Estado civil. Casado y padre de dos hijos. 
Formación académica. Hizo Magisterio de la Iglesia en Irún. Posteriormente, obtuvo el título de Graduado Social en la Escuela de Estudios Sociales, dependiente de la Universidad de Zaragoza. 
Trayectoria profesional. En 1968, comenzó a trabajar para la administración del estado. Seis años después accede al cuerpo superior de técnicos. En la actualidad, es subdirector de la oficina pamplonesa del Instituto Nacional de la Seguridad Social. 
Trayectoria política. Colaboró en su día con UGT y CC OO. Hace cuatro años se afilió al PSN. En 2000 entra en su ejecutiva y desde el pasado 25 de mayo, es portavoz del grupo municipal socialista del Ayuntamiento pamplonés. 
Salario. Percibe por su empleo de funcionario alrededor de 40.000 euros brutos anuales. Del Consistorio obtendrá unas dietas de 90 euros por día trabajado (como máximo, puede percibir novecientos euros al mes). 
Propiedades. Posee un piso, ya pagado, de unos cien metros cuadrados en Pamplona, además de un duplex que este año acabará de pagar en Villanúa (Huesca). «Por último, tengo un coche viejillo y dos hijos. No ahorro, pero disfruto», dice.

DE PUERTAS ADENTRO 
Un lugar de vacaciones. Villanúa (Huesca). Su mujer suele decirle que ése es, en realidad, su pueblo.
Un lugar para vivir. Santander o Gerona. 
Un rincón de Pamplona. El Caballo Blanco. 
Su mayor defecto. Textualmente dice que es un «absoluto desordenado». 
Su virtud.«No se me reconocen, pero alguna tendré», asegura. A renglón seguido recapacita y añade: «Soy impulsivo y enérgico. Posiblemente, tengo capacidad de convicción». 
Algo para comer. Lechuga y cebolleta de la Magdalena, amén de carnes y pescados jamás fritos. En suma, casi todo. 
Algo para beber. Tinto con gaseosa; cerveza y gin-tonic, por ese orden natural. 
Pecados perdonables. Dice que hay que perdonarlos todos, especialmente los de la lujuria, que, a su juicio, ni siquiera son pecados. 
Pecados imperdonables. El asesinato y la explotación de los semejantes. 
Libro que le gustaría haber escrito. La versión de San Juan de la Cruz del Cantar de los Cantares o El Principito de Saint Exupery. 
Libro que le regalaría a Yolanda Barcina. El jugador, de Fedor Dostoyevski. Según dice, halla un paralelismo perfecto entre el protagonista y la alcaldesa. «Es una mujer absolutamente endiosada que necesita alimentarse de cosas que acaban siendo peligrosas. Su destino es perder», sostiene. 
Película que preferiría no haber visto. Preferiría no haber visto las terceras de Ingmar Bergman «ni las de ese monicaco flaco norteamericano» (a la sazón, Woody Allen). Según dice, «cuando empiezan ambos dos con esas interioridades intelectuales aburren hasta a un muerto».

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