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jueves, 14 de marzo de 2019

Pamplona, mi ciudad, mi casa


¿Os habéis fijado en que, desde hace unas semanas, ya no se habla del "Gazteche"? ¿Por qué será? Es un tema que electoralmente no les interesa, por la horrorosa gestión del Gobierno de Barcos, especialmente, y por los apoyos a la ocupación privada de espacios públicos de Podemos y Bildu.
Por otra parte, casi todos los partidos por Navarra lo están haciendo muy requetebién (hay algún verso suelto...) y esta vez aún hay menos excusas para no votar.
Y, como dice Arturo, "algo habrá que hacer para devolver la cordura y el progreso al lugar que llamas casa"

Meterse en política 
Nací hace 31 años en el hospital Virgen del Camino, un día 23 de febrero. Será por lo coyuntural de la fecha que algo de revolucionario se me quedó pegado a modo de tara.
La mayor parte de mi infancia y adolescencia la he pasado entre formación y divertimento en el barrio de Iturrama. Soy, como dicen los ingleses, “born and raised” (nacido y criado). 
Visten el fondo de muchos de mis recuerdos rincones del Casco Viejo, Azpilagaña, El Ensanche, Mendebaldea y por supuesto Iturrama.
Pamplona, para mí, es mi ciudad y es mi casa.

[Para todos los que consideráis a Pamplona vuestra casa, para todos los que os indignáis con lo que están haciendo con nuestra Ciudad, va esta joya de Iñaki Lacunza:
]


Cuando uno tiene este perfil y este ánimo tan local, lo que ocurre en la ciudad y las decisiones que se toman en ella no son cosas que a uno le pasen desapercibidas.
Nazkagarria (vomitivo)
Debido a una chiripa del destino y a varios cientos de votos que quedaron en el limbo democrático hace cuatro años, nuestra cuidad cayó en manos de los que menos se lo esperaban.
Señores y señoras (?) que han hecho de esta ciudad bastión de retroceso, irrealidad y falsa identidad. Atados de pies y manos a un gobierno con sede en Ajuria Enea y habiendo conseguido Pamplona como trofeo, se han dedicado a la política de minorías y a la del golpetazo sobre la mesa.
Entre el reguero de alcaldadas quedan la imposición de la ikurriña un 6 de julio, la dejadez y el ninguneo al comercio del casco viejo, varios homenajes al terrorismo y la permisividad con los ‘katxorros’ y sus ‘okupaciones’ entre otras.
Las decisiones tomadas, la actitud e ideología de quien las toma, unido al sentimiento de pertenencia a un lugar que también consideras un poco tuyo, hace que te coloques en tesituras que antes ni te planteabas y se te pasa por la cabeza que en tiempos de descontento, de polarización, de corrupción y de barro, algo habrá que hacer para devolver la cordura y el progreso al lugar que llamas casa. 
ARTURO LECUMBERRI MARTÍNEZ

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