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miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿Qué hacer con el Fuerte de San Cristóbal?

Se publicó en la revista "La Ilustración Española y Americana", Madrid, 1881
Ocho siglos antes del actual Fuerte, hubo otro que también se llamaba de San Cristóbal.
El testimonio más antiguo, el de Guillermo Anelier referente a la Guerra de la Navarrería -entre mayo y septiembre de 1276-. Tras arrasar la Ciudad de la Navarrería, las tropas francesas, que acudieron en defensa del Burgo de San Cernin y de la Población de San Nicolas, "sometieron los focos de resistencia dentro de Navarra: el fuerte de San Cristóbal ("san Cristofol" dice Anelier), Mendavia, Punicastro, Estella y Monreal" (Gran Enciclopedia Navarra).

El fuerte enterrado, por Miguel Cornejo
Para los que no conocen el sitio ni la historia es una sorpresa increíble. Tiene un poco de escenario de cuento ‘steampunk’ postapocalíptico y otro poco de casa okupa. Lamentablemente, cada vez tiene más de ruina. Una fortaleza entera, oculta a la vista, enterrada en las laderas de un monte… a cuatro kilómetros de Pamplona. O a siete, si mides lo que queda de la carretera de acceso.
SITNA: Vértice geodésico: monte San Cristóbal; Fuerte:
Alfonso XII. Ezcaba es el pueblo y la loma pegada a Villava
Un testigo de la historia militar del siglo XX que nunca llegó a cumplir su destino, pero que ha visto de todo. Y que ahora no se ve, salvo excepcionalmente, como en la excursión de Pompaelo de esta semana. El fuerte de San Cristóbal, o Fuerte Alfonso XII, se creó tras la tercera guerra carlista para asegurar los accesos a Pamplona y para hacer de llave de una red de fortificaciones capaz de proteger con su fuego artillero toda la Cuenca. Tardó treinta años en construirse, dando trabajo a cerca de 15.000 pamploneses (en una población que no era precisamente la de hoy, cuando terminó la construcción se produjo una depresión económica). 
Jacinto (pincha) luchó contra el fascismo  y
 la Dictadura por una España Democrática
Con espacio para una guarnición de más de 1.100 soldados y capacidad de aguantar un asedio de cuatro meses, fue la mayor construcción de ingeniería militar de su tiempo. Es un antecesor directo de los conceptos desarrollados en la Línea Maginot francesa, pero los avances tecnológicos de la Primera Guerra Mundial lo superaron. Ya estaba obsoleto cuando se inauguró. Nunca llegó a montarse un sólo cañón en sus más de 60 espacios.
Desde Pamplona apenas se intuyen las troneras de algunos de los cañones. El fuerte, que tiene seis pisos de altura en muchos puntos (tres construidos, tres horadados) está cubierto de tierra como protección añadida contra la artillería enemiga. Es invisible. Hasta los tejados están cubiertos de tierra protectora. Y lo que era monte casi pelado se ha convertido en bosque bajo y maleza, que hoy deteriora muchos puntos de la construcción. 
El fuerte ha sido guarnición, cárcel y hospital para tuberculosos. Como cárcel, ha alojado a comunistas y anarquistas del levantamiento de 1934, presos comunes, falangistas rebeldes, y presos republicanos durante la Guerra Civil. Tiene hasta su propia fuga famosa, como nos contó el guía, experto en el tema, cuando 15 presos consiguieron abrir las puertas y se produjo una fuga masiva, rápidamente reprimida desde la ciudad. Más de 500 fugados muertos (y otras 21 personas que no lo eran), más de doscientos recapturados (alguno esperando el tren) que aún así vieron su pena conmutada a meses tras acabar la guerra. Dos que consiguieron llegar a Francia, y uno que se entregó después de pasar meses escondido en el monte. Parece que muchos de los presos huidos volvieron a entrar al ver que era inútil, hasta que uno de los cabecillas de la fuga cerró las puertas desde dentro. De película. 
El lugar es enorme. Desde finales de los 80, cuando el Ejército dejó de usarlo, ha ido decayendo, con etapas de vandalismo seguidas por reparaciones parciales. Hoy ya no es fácil verlo sin permiso militar, y va convirtiéndose en un montón de ruinas en silencio. La pregunta evidente es: ¿no se puede hacer algo para mantenerlo mejor, con un centro mínimo de interpretación para que este trozo de la historia de Navarra no se convierta en un simple túmulo bajo el monte de San Cristóbal? Entre Ministerio de Defensa, Gobierno Foral, Ayuntamiento y sociedad civil, ¿no se pueden encontrar soluciones viables? ¿No se puede al menos abrir un concurso de ideas? Porque estoy seguro de que no iban a faltar.
MIGUEL CORNEJO 
presidente de la Asociación y Peña Sanferminera Pompaelo

martes, 19 de noviembre de 2019

José Carroza, arrastrado al corral

La imagen puede contener: una o varias personas, perro y exterior
Como veréis, fue el sábado, 15 de julio de 1933
El algún sitio oí, de niño, esta terrible historia. Quizás me la contó mi padre, que solía llevarnos a ver el Encierro a la buhardilla de su amigo Loyola, en Estafeta. El toro enganchó, al entrar en la Plaza, a un mozo de la faja. Y ya se lo llevaba y estaba a punto de meterlo en los corrales, cuando el toro se quitó al mozo de encima. Me ponía los pelos de punta. Yo, porsiaca, casi nunca llevaba faja cuando corría el Encierro (y eso que corría en el Ayuntamiento). Pero, precisamente, la llevaba el día que me cogió. En los últimos tiempos, gracias a Ricardo Ollaquindia y a J.J. Arazuri, me he enterado de todos los pormenores de esta pesadilla.

Podéis visitar este álbum de los encierros en blanco y negro, con imágenes ordenadas, datadas y comentadas:

Ricardo Ollaquindia Toros célebres en Navarra (pág 42)
Un toro de Sánchez Cobaleda, en el encierro del 15 de julio de 1933, enganchó por la faja a un muchacho y lo llevó colgando por el ruedo, protagonizando una de las cogidas más célebres y espectaculares de los encierros. 
Era sábado. Corrían muchos mozos ante las astas. Entraron apelotonados en la plaza. Entonces ocurrió el suceso. Lo contó' así el Diario de Navarra:
"Un toro enganchó por la faja -nunca más gráfica y expresiva esta frase- a un muchacho, y colgado de un cuerno, como si fuera un abrigo en una percha, lo llevó tres cuartos largos de plaza, desde la puerta de entrada al ruedo hasta un par de metros antes de la que da acceso al corral. 
Entonces se dio cuenta que le molestaba aquel peso y se lo sacudió bonitamente, dejándolo, previo un volatín, en el suelo; y no pasó nada. Es decir, pasó el toro por encima de él, tirándole un derrote sin tocarlo ni mancharlo. 
Podemos dar fe porque estuvimos poco rato después con este muchacho que hizo de «aviador», en el cuerno de un toro, que no le tocó ni un hilo de su camisa». 

El muchacho era José Carroza, de 18 años, muy conocido por tener un negocio de maquinaria agrícola y motores en Echavacoiz. 
El toro fue uno de estos ocho que se lidiaron aquel día: «Dominante» nº 5 cárdeno, «Avión» nº 21 negro, «Arriero» nº 24 cárdeno, «Cara de rosa» nº 39 colorado, «Almendrito» nº 40 negro, «Limpiador» nº 52 negro, «Gaditano» nº 59 negro bragao, «Giraldito» nº 68 negro listón. 
Si el calificativo de «aviador», dado por el periodista a José Carroza, tiene sentido de alusión, podemos pensar que el toro que le enganchó fue el nº 21, de nombre «Avión»; pero sin asegurarlo.
La imagen puede contener: una o varias personas, personas caminando, niños y exterior
Moncayola le quitó su presa y lo tiró
al suelo coleándolo con una mano

"Otro toro, uno negro lucero y jirón, -sigue contando el DN- se volvió de la manada y se quedó como un pasmado más de seis minutos en el ruedo, entre la gente, sin que se arrancara ni a los capotes que están allí prendidos para sujetar a los toros rezagados... Gracias a Moncayola que acudió con dos bueyes a recogerlo, pudo aquel toro entrar en el corral sin que produjera el menor disgusto 

J.J. Arazuri Fiestas de antaño Nº 20 Una cogida singular (DN 7-7-1981)
José Joaquín Arazuri tenía aún 14 años aquella mañana en la que vio a su amigo, José Carroza, colgando de un cuerno.

"En el año 1933 se celebraron las fiestas en dos tandas: una primera, comprendida entre los días 7 al 9, ambos inclusive, y una segunda, en la que sólo estaba programada celebrar una corrida el 16, pero, se amplió al día 15, en la que se corrieron toros de Cobaleda con divisa morada y roja.
En aquella mañana del 15, los palcos y las gradas estaban medio vacías, no así el recorrido del encierro en el que abundaron los corredores. 
Al llegar las reses al callejón, la última, que entró un poco rezagada, lanzó un derrote, alcanzando con su cuerno derecho a un joven por la cintura, con tal suerte, que. el asta enganchó limpiamente la faja. 
DN 7-7-1981: toda una
página dedicada
Los que estábamos en la plaza, presenciamos impresionados la dramática escena de la entrada a galope en el ruedo, de un toro, de cuyo cuerno derecho colgaba, enhebrado por la faja, un ser humano que, cual pelele, con sus brazos y piernas colgando, marcaba el compás que le imponía la carrera de la res. 
Los trágicos segundos que tardó el Cobaleda en atravesar el ruedo, resultaron minutos de angustia. Todos los espectadores, sin excepción, preveíamos la muerte del mozo en los corrales, corneado y desgarrado por las reses. 
A Dios gracias, cuando faltaban unos pocos metros para llegar al callejón de entrada de los toros, San Fermín hizo un bonito quite, cortando la faja. El mozo cayó pesadamente a la arena, para levantarse rápidamente y alcanzar el refugio de la barrera. Todos respiramos contentos.
A la salida del encierro, estuve con el protagonista de aquella singular cogida, el buen amigo José Carroza, castizo pamplonés, que no se cansaba de contar, cómo sólo recordaba el momento en que recibió el derrote y el de caer en la arena, al rompérsele la faja que, afortunadamente, era de algodón."

Y así para que la podáis leer:

sábado, 16 de noviembre de 2019

Leret, Rada y Ruiz de Alda

Los restos de Ruiz de Alda (fondo dcha, bajo la Higa) llegaron a Noáin el 18.06. 1939
Geroa Bai pretendía que Virgilio Leret, el militar republicano e inventor, diera su nombre al aeródromo Noáin-Pamplona. En fin...
Creo que estaba entrando desde Av. Galicia
Al final, el Pleno del Parlamento ha aprobado este jueves con los votos a favor de todos los grupos, excepto la abstención de Navarra Suma, una moción por la que se insta al Gobierno de España a instalar un monolito en el aeropuerto de Noain como homenaje al aviador pamplonés Virgilio Leret.
Muy bien esa abstención de Navarra Suma. Si Leret se merece un reconocimiento, también Pablo Rada y Ruiz de Alda.
Por supuesto, no estoy de acuerdo en cambiar el nombre del Aeropuerto pero un homenaje conjunto a los tres, ahora mismo. Cuenten con Desolvidar.

He encontrado en Opinión de DN este magnífico artículo de junio de este año en el que se habla de los tres navarros, pioneros de la aviación, y lo he completado con una documentación que sobrepasa todas las expectativas.

Leret, Rada y Ruiz de Alda (17/06/2019)                                          por Fernando Hernández

Ruiz de Alda
Viuda e hijo de Ruiz de Alda
El lunes pasado, el Gobierno de Navarra anunciaba en una nota que había incorporado al Sitna (esa base de datos territorial compuesta, por un lado, de fotografías aéreas y de satélite, y, por otro, de referencias geográficas como el catastro, los municipios, o los centros de salud) unas imágenes casi centenarias. Son las que tomó el aviador Julio Ruiz de Alda entre 1927 y 1934 para su empresa, la Compañía Española de Vuelos Fotogramétricos Aéreos y que cubren tres cuartas partes de la Comunidad foral. La nota del Gobierno recordaba que Ruiz de Alda era uno de los protagonistas de la hazaña del Plus Ultra, el hidroavión que cruzó el Atlántico en 1926, en unos de esos raids que llevaban al límite la aviación de la época.
Era la única nota biográfica sobre el aviador. Es más, en la información sólo estaba la fecha de nacimiento (Estella, 1897), pero no la de su muerte (Madrid, 1936). Ni aparecían algunos detalles significativos de su vida, como que fue uno de los miembros fundadores de la Falange de José Antonio Primo de Rivera; ni de su muerte, como que fue asesinado en la matanza de la Cárcel Modelo de Madrid el 22 de agosto de 1936, donde estaba detenido desde abril de ese año, tres meses antes de que comenzase la Guerra Civil.
La ausencia parece significativa. Es más, parece que no decirlo es una forma de justificar que se utilicen esas fotografías de Ruiz de Alda, cuya obra, tocada por el pecado original de que fuera un destacado ultraderechista, estaría condenada a la misma damnatio memoriae que la vida de su autor (aunque, recordarán muchos pamploneses, tuvo dedicadas durante muchos años las instalaciones que hoy conocemos como Larrabide).
[Documentación nº 1: los restos de Ruiz de Alda llegaron a Navarra el 18 de Junio de 1939, y en Noáin y Pamplona estuvo Pascual Marín que nos ha legado  74 fotografías (pincha).
Documentación nº 2: 1954 corona de flores en la tumba de los Ruiz de Alda, en Estella
]

Virgilio Leret
No es el único que parece condenado a un olvido culpable. Lo sufrió antes, y durante setenta años, otro aviador navarro. Un mes antes de la muerte de Ruiz de Alda fue asesinado Virgilio Leret (1902-1936), que a su condición de piloto sumaba la de ingeniero. Leret fue fusilado en las primeras horas del 18 de julio por los sublevados, a los que se había enfrentado para impedirles el acceso a una base aérea de Melilla. En su biografía no figura un gran vuelo, sino algo igual de importante: un diseño de un motor a reacción, que patentó en 1935. No sabemos hasta dónde hubiese podido llevar ese diseño a la aviación Española.

Pablo Rada
El tercer protagonista de estas líneas es Pablo Rada Ustárroz, de cuyo fallecimiento se acaban de cumplir, como quien dice, 50 años. Rada, nacido en Caparroso, no tenía 25 años cuando se embarcó en el Plus Ultra. Mi abuela me cantaba una canción de los años veinte dedicada al vuelo del hidroavión entre Palos y Buenos Aires, dos de cuyos versos decían que “al compás de los motores/ Rada la jota cantaba”. Apagó con su ropa un incendio en pleno vuelo. Militante izquierdista, se exilió tras la Guerra Civil y solo volvió a España, en febrero de 1969, para morir pocos meses después en Madrid, en el sanatorio de la Marina.
[Documentación nº 2: (Actualización 19.12.16: hace casi tres años tuve la suerte de echarme como amigo en Face al nieto de Pablo Rada. Haced el favor de pinchar en este enlace y mirar los comentarios.
Documentación nº 3: Nuestras madres, mientras hacían las labores del hogar, cantaban esos "cantares de gesta" del Plus Ultra, y Ezequiel Endériz -republicano e izquierdista, cercano a la CNT- escribió para Raimundo Lanas esta jota. Así que me he puesto de acuerdo con Raimundo, y entre los dos las hemos desolvidado:
]

Tres vidas que son casi un símbolo de la tragedia de España en el siglo XX: asesinados dos de ellos en los primeros días de la Guerra Civil, exiliado el tercero. Leret, Ruiz de Alda y Rada. Podría ser un buen nombre para el aeropuerto de Pamplona (el orden es indiferente, pero así es como mejor suenan), como homenaje a los tres pilares de los primeros años de la aviación, a veces en condiciones heroicas: ingenieros, mecánicos y pilotos. Y como recordatorio de que todos somos complejos y no estamos marcados únicamente por nuestras posiciones políticas.

viernes, 15 de noviembre de 2019

V. Juaristi: Los caminos de Navarra (1)

Sª Mª del Villar Desde la antigua carretera, Idocin y la Higa de Monreal. Principios del XX
En estas semanas de homenaje a Victoriano Juaristi, os propongo la lectura de una novelita de 23 páginas que Victoriano escribió en 1935: Los caminos de Navarra. Hoy toca el primer capítulo. He respetado casi totalmente (salvo errores de edición) la grafía del autor.
Veréis qué gozada.

Capítulo I
San Ignacio, Olimpia, Roisin 1927
Sobre el bastión donde perniquebraron al que luego fue San Ignacio de Loyola, se ha levantado una capilla cuya fachada se continúa con las altas verjas de hierro del jardín de los Archivos de Navarra, tan recatado y risueño que engaña al forastero que por allí entra en Pamplona.
Algunas más flores hallará en la Taconera, y fuera de éstas no verá otras en todo el Reino, como no sean los geráneos de las casas de los indianos del Baztán y los alelíes de los huertos de los conventos y los lirios del artificio y las hojas de papel dorado de los altares.
1855-56  plantación 9-10.09.1933 rayo
En un ángulo, en contraste con las rosas delicadamente sostenidas, las cinerarias de seda episcopal y los tulipanes de cáliz policromado, traídos de Holanda, que advierten al pamplonés que el largo invierno ha terminado, se levanta la verdinegra pirámide de pino dela Diputación, al que un rayo de la República envió un saludo abrasador que se llevó el guión; otro le ha nacido que ya va para arriba. En el fondo, como una construcción teatral está el pabellón donde se guardan cuidadosamente hojas secas de la fronda histórica de Navarra.
Son pocos los indígenas que suben las escaleras de piedra del Archivo para interrogar al Pasado; les interesa mucho más (¡y así es natural!) el Presente que se fragua en los siete despachos de los siete hombres que desde el Palacio Foral disponen de los destinos de la provincia. Entre estos pocos, los más son gente de Iglesia o convento, dados a la rebusca de pergaminos que les revelen la genealogía de un apellido, los incidentes de un pleito entre comunidades y municipios; el nombre de un artífice que talló un retablo, y después de años y años de paciente trabajo, escriben un libro que no lee nadie, a pesar de su mérito.
ZULOAGA Huarte y Jauregui
Con las figuras de sotana se mezcla la de algún extranjero miembro de una Academia de Ciencias Históricas. Poniendo una nota viva y alegre entre los canos y calvos, brillan las ondas doradas de la cabecita de una univesitaria de Tolosa de Francia o de Montpellier que prepara su tesis doctoral.
Algunas veces, el silencioso recogimiento de la sala de trabajo se ve interrumpido por el ruido, difícilmente amortiguado, con advertencias, de un tropel de colegiales en visita de monumentos. Todos caen con su curiosidad, sus dudas, sobre el archivero, que no es un viejo con gorro bordado y frente ceñuda, sino un joven atildado y sonriente al que sólo se le conoce su pasión por los viejos papeles en que éstos le han comido el color y los ojos. Para todos tiene Joshe María Huarte una indicación precisa, una respuesta que lo aclara todo: la palabra indescifrable, el vacío de cien años, el folio perdido y hallado en la carpeta número 1.475 de la estantería 36 de la segunda galería de la sala primera.
Este día de abril en que, ponemos el de comienzo esta verídica historia, varios amigos esperaban al archivero en su despacho, mientras aquél acompañaba a un grupo de visitantes, enseñándoles cuadros, libros miniados, cartularios y chirimbolos diversos.
Una pintura grande, envío de un pensionado, representaba dos leñadores del Roncal partiendo a golpes de hacha las gruesas ramas desnudas de un árbol secular en el que estaban subidos. Otra, menor, era una escena de layadores, encorvados hacia los grandes terrones removidos por las agudas layas, como lanzas hincadas en el suelo y tumbadas luego para volcar el pesado bloque. En un paisaje de nieve había puesto Basiano la silueta gigante, desoladora, de la sierra de Andía, como una montaña del Asia; el pobre caserío se recogía a sus pies como un rebaño aterido. En otras telas, el sol doraba los trigos ondulosos o sacaba destellos de plata de los olivares de Tafalla.
Murió en Sancián, frente a China
—Esta es nuestra tierra —explicaba Huarte—. Dura, pero generosa para el que le dedica su vida. El hombre de la tierra, éste que tiene su color, éste que la rompe y la compone y le da alimento y se lo quita; éste que siega los helechos de la montaña y los trigos de la ribera, que hace y deshace los bosques, que apacienta los rebaños y persigue los lobos, éste es el navarro. Los otros, o tienen una patria tan pequeña que no es más que su casa o la tienen tan grande que es el universo o el reino de Dios.
—Aquí está Javier —explicaba luego ante un retrato del apóstol de las Indias—, el más universal de nuestros hombres. Santa violencia, divina impaciencia, corazón de fuego que llevó, como una antorcha, lejos de Navarra; era nuestro, pero no fue para nosotros.
Clautro Sepulcro de Espoz y Mina
—Otro violento, otro impaciente, sin santidad, fue este soldado que levanta su espadón al galope de su caballo. Esta furia, enemiga de toda paz, de toda tregua, fue el conde de Espoz y Mina. Salió entre las cuatro paredes de una pobre casucha de aldea, en Idocín.
No fue un héroe, aunque sí muy valiente; no fue un conquistador, fue... la pelea, el menudo guerrear, el guerrillero; astuto para la emboscada osado para el golpe de mano, inquietó y violento. Desde el caballo, desde la camilla, desde el lecho del que no se levantara sino para morir, levanta el sable contra Raille y contra Zumalacárregui; lo mismo amenaza con degollar al emperador de los franceses, que escribe: «Aquí fue Castellfulix». En uno de los despachos, se erguía, fanfarrón, un caballero velazqueño, más exactamente una figura de Rizi, el famoso y novelesco.
—Es don Tiburcio de Redín —explicaba Huarte—, «Capuchino español». Era temible galán y reñidor por mar y por tierra en los que hizo mil proezas que le valieron altos grados. Por su soberbia tuvo que huir al Panamá, de donde volvió con más laureles.
Y después de un vulgar lance nocturno de capa y espada, se metió fraile, sin que nadie, ni el mismo Papa a quien respondió con un relámpago de orgullo, consiguiese que aceptara ninguna dignidad eclesiástica.
—«No despertéis la domeñada y dormida ambición y violencia de mi alma —decía— pues no estaría segura ni la tiara sobre la cabeza de Su Santidad».
Mayor 31, Palacio de los Redín y Cruzat
Aún era su madre de mayor tesón. En ocasión de que la presentaron como madre del ilustre capitán de mar y tierra, dijo que éste era el que tenía la honra de haber nacido de doña Isabel de Cruzat.
Despedidos los visitantes, volvió el sonriente y fino archivero a su despacho donde sus amigos le recibieron con broma cordial. Uno de ellos era bibliófilo. Azcona el «Caballerito de Tafalla» joven aún, pero con la cabeza y el recortado bigote canosos, muy a la moda en el porte y muy ameno en el decir. Tenía y tiene en su casa magnífica de la ciudad del Cidacos, una biblioteca espléndida sobre historia del país, especialmente las relacionadas con el período de las guerras civiles, pero sin que faltaran raros incunables, curiosos manuscritos, colecciones de estampas y toda clase de pergaminos y papeles que rebasaban las estanterías y tenían que refugiarse en los desvanes.
Archivo con el despacho de Huarte
En sus frecuentes viajes por las grandes capitales no dejaba  sin visitar en ellas sus «Desideratas» impresas que no se le escapase ni el más pequeño papelucho citado en las Historias del país vasco y de Navarra. No eran sólo la erudición y la curiosidad las que le llevaban a gastar mucho dinero y tiempo en libros, sino un amor de coleccionista al libro mismo, a la impresión esmerada, a la fina encuadernación. En su casa tenía un taller en el que pasaba algunas horas apilando en la hilera las hojas de un volumen, poniéndole tapas, dorando cantones y grabando con hierros títulos y viñetas sobre cueros y vitelas. Retenía en su magnífica memoria mucho de lo que lo leía en sus librotes y con su original manera de ver la historia y sus recursos, hubiera hecho una obra útil si su falta de perseverancia no diera al traste con sus propósitos. En esta ocasión, venía al despacho de Huarte para consultarle unos datos sobre la heráldica del país.
Monjardín: “Mons Garcianis” de Sancho Garcés
El otro visitante era un joven moreno enjuto y musculoso, de mirada viva e inquieta, pero que parecía algo intimidado o fuera de su campo en aquel despacho lleno de libros y carpetas. Carlos de Esteríbar y Azcona se conocían, porque en casa del primero había un bohardillón con arcones repletos de librotes viejos entre los que el Caballerito Tafallés había entrado a saco más de una vez.
Curiosa, la casa y la vida de los Esteríbar. En primer lugar, aquella no estaba en el pueblo de este nombre sino cerca de Estella, en el señorío de Garcés, en un cerro, acompañada de media docena de casuchas de braceros de la tierra y de una ermita, que tenía devoción por librar de los demonios a los poseídos por el malo. Atendía a esta ermita un cura flaco que había leído mucho sobre brujerías y sortilegios y creía en ellos. Las principales fuentes de su demoniología habían sido aquellos librotes del desván de los Garcés que había leído y comentado con otro cura, don Ramón Barrena, muy instruido pero algo extravagante, que pasaba en la Casa-Torre largas temporadas que dedicaba al descanso, a la pesca y a las investigaciones históricas. Este don Ramón había sido preceptor de los hijos del Pretendiente, Don Carlos, del cual conservaba muchos autógrafos y regalos. Luego, fue capellán en la alta sociedad española de París; después, se borró del mundo dejando al morir algunos legados para becas de seminaristas navarros. Había conocido al coronel don Fernando de Esteríbar, abuelo de Carlitos, en el Estado Mayor del Pretendiente y venía con gusto a pasar a su lado largas horas en que evocaban mil episodios de «la causa».
La Casa-Torre, núcleo de un señorío, pertenecía a la familia de la abuela de Carlos, y aún seguía llamándose de Garcés.
Lindachiquía 1934 Julio Cía;1935 Zubieta y Retegui
De los Garcés de aquella generación, quedaba una tía de Carlos, soltera, ya vieja, tía Mariana, que vivía sola en la calle Lindachiquía, de Pamplona. Carlitos y su hermana Isabel o «Isaba», paraban en su casa cuando venían a la capital, cosa que no podía hacer la muchacha con frecuencia y por largo tiempo, por la salud y los años de su padre, inmovilizado en un butacón de una sala adornada con trofeos de caza y de guerra.
El objeto de la visita de Carlos era descifrar unos escritos misteriosos, sobre los cuales había pasado largas horas el cura Barrena y que habían llamado la atención de Huarte y de Azcona, en una de sus incursiones a las arcas de la Casa-Torre. El archivero no sólo había logrado dar con la clave de aquella escritura, después de mucho rebuscar, sino que entre los libros de la Cámara de Comptos encontró uno que, con la apariencia de un breviario, era una interesante colección epistolar en la que se mezclaban negocios políticos con escabrosidades amatorias.
—Cuando se abolió la Orden de los Templarios en el siglo XIV por la presión de Felipe el Hermoso, de Francia, sobre Clemente V, entonces Papa en Avignon, brotaron sociedades secretas, como agrupaciones masónicas que siguieron teniendo fuerza y riqueza, que celebraban sus ritos y que respetaban las jerarquías fanáticamente. En Navarra, cuyo monarca Luis el Hutín o el testarudo, era hijo de aquel rey francés que se quedó con los dineros de la Orden, hubo una sobre todas, que desde las sombras imperaba sobre la política y los negocios, no sólo del Reino, sino de Estados lejanos. Nunca se tuvo la certidumbre de su existencia, aunque sí vivas sospechas y hasta se llegó a señalar y a pedir cuentas, en justicia, a determinada personalidad. Aunque el Tormento anduvo en el asunto, como en la causa de los Templarios, jamás salió una confesión de boca de acusado. En ocasiones, el prestigio y el poder de los sospechosos era tal que nadie se hubiera atrevido a ponerse frente a ellos.
El Gran Maestre era elegido en Asamblea secreta, sin que nunca se pronunciase su nombre. Hasta se dio el caso de que ni perteneciese a la Orden, sino que los Hermanos depositaban en la urna el nombre de un abad, de un salteador de caminos, de un magistrado o de una mujer, que recibía misteriosamente un escrito notificando el nombramiento y un medallón de plata, con la insignia de la Orden, que como saben ustedes, está repetida en muchos de los documentos que hemos examinado. Vedlo: «Un corazón y dentro de él cuatro clavos en cruz. La Orden del Corazón Clavado. Los que rechazaban el cargo morían repentina y oscuramente».
Echano (Valdorba)
Los papeles más antiguos datan de 1416. Los más recientes son de 1680; después de esta fecha en que fue nombrada Gran Maestre doña María de Olaz, amiga íntima del Virrey de Méjico, se pierde todo rastro.

No se sabe si el Corazón Clavado quedó entre los Incas para siempre o si volvió a Navarra; tampoco se sabe nada sobre el fin de doña María de Olaz, que tuvo gran habilidad para la intriga.
—¿Bravo, Joshe Mari! —interrumpió Azcona—. ¿Pero esto que nos cuentas, es producto de tu imaginación calenturienta o tiene un poquillo de verdad?
—Vais a verlo vosotros —respondió Huarte, abriendo un armario y sacando de él un libro y una carpeta voluminosa.
Echano (Valdorba)
—Esta es la clave que yo he encontrado y este es el breviario, que, en determinadas páginas tiene un puntito de tinta debajo de ciertas letras. Escojamos una cualquiera, esta por ejemplo. Escribir en una cuartilla las letras punteadas y poned debajo las que corresponden en la clave.
—Yo dictaré —dijo Azcona—. Escribe tú, Carlitos.
—Se pusieron rápidamente a la obra, y a los dos minutos estaban reconstituidas estas líneas:
«Y podeís estar seguro de que el mensajero no llegará a Roma. Deseo besar las finas manos de Madame Beatriz, que...».
—¿Creéis, ahora, hombres de poca fe? —preguntó Huarte a sus amigos—. Pues si estas dos líneas nos intrigan, veréis como os apasionan las páginas que voy completando con los papeles de Carlitos. Faltan muchos hilos que atar, hay grandes vacíos, pero con tiempo y paciencia irán saliendo de las entrañas del Archivo, de esos millares de legajos que he traído de la Audiencia, de tu misma casa, querido Azcona y de algunos conventos. La señal para seguir la pista, es el Corazón con los clavos en cruz, que, como en este breviario se encuentra más o menos disimulado, en todos los escritos relacionados con la Hermandad.
Echano (Valdorba)
—La verdad es —dijo Azcona— que este vicio de los papeles viejos tiraniza despertando nuestro interés por el pasado, que revive. Yo encontré hace pocos días, uno firmado por otro Gran Maestre en el que disponía que su cuerpo fuese enterrado en determinado lugar de una pequeña iglesia, hoy fuera de culto, sin inscripción alguna. Sí debió cumplirse su deseo, porque hace años, sobre el púlpito de esa iglesia había un adorno como una bola o casco, blanqueado con cal como las paredes. Un avisado visitante la hizo bajar, la limpió y dejó al descubierto un morrión o celada de labor maravillosa, que se llevó casi de balde. El resto de la armadura está, seguramente, en el cuerpo del caballero bajo una losa; será un pieza única, de un valor enorme.
Colegiata desde el este
—¿Y por qué no vamos por ella, una noche, con linternas sordas y palanquetas? —propuso entre bromas y veras Carlitos—. Alzamos la losa, vemos al Maestre con su armadura y su espadón y...
—Lo haríamos oficialmente, en nombre de la Comisión de Monumentos, si no temiera que algún descendiente del Maestre lo reclamara como cosa suya y lo llevase fuera de Navarra.
Clautro de Roncesvalles invadido por nieve
Por un Maestre de San Juan con armadura, bien pagarían medio millón en los Estados Unidos.
—¡Y estamos buenos los de la Comisión! «Ni hacer ni dejar hacer» es el lema que pudiera tener su sello. Bueno, amigos, ¿cuándo vamos a la Colegiata? Tengo que ver muchas cosas por allí; aprovecharía la ocasión para rebuscar esta del «Corazón Clavado».
—¿Cuándo? —respondió Azcona—. La mañana está pidiendo gozarla y el coche está a la puerta. Ata los cordones de esas carpetas, cierra puertas y armarios y vamos hacia las alturas. Almorzaremos en Burguete; luego habrá tiempo para la rebusca, y estamos de vuelta al caer la tarde, que ya va siendo más larga.
—Aceptado! ¿verdad, Carlos?
—Por mi parte con entusiasmo.
Zaragüeta Roncesvalles 1936-39
Ya salían, cuando llegó otro visitante, bibliófilo también, el vizcaino Ibarra, que coleccionaba libros y estampas taurinas. Papel o antiguo pergamino donde estuviera la palabra toro en cualquier lengua, entraba en la biblioteca del corpulento erudito, después de escrupuloso registro. De sus estantes había sacado Graciano Díez los principales datos de su obra. Lo singular es que ni éste ni Ibarra eran «aficionados» a la taurina fiesta. En cambio Azcona, a quien no le interesaban los libros de tauromaquia, había tenido entusiasmo por las corridas, hasta el punto de haber actuado de «mataor» elegante y corajudo en varias plazas de Navarra. En una ocasión, corrió la aventura de llevar cuadrilla por esos pueblos de Dios; tenía como banderillero a un médico de piernas largas y arqueadas, «con todo el físico del empleo» como dicen los franceses. Eran curiosos y divertidos pero a veces dramáticos los lances de aquel atildado «caballerito», académico de la Historia en España y en Francia, en las bárbaras plazas de los pueblos. Aún tiene en su casa de Tafalla la negra y fiera cabeza de un torazo que un profesional no quiso matar y que él rindió de una estocada hasta la cruz. Luego renunció a la coleta por la peluca de Voltaire.
Después de un breve diálogo con donosas burlas para las aficiones de cada cual, dejaron al vizcaíno frente a la redonda cabeza del oficial del Archivo, y salieron los tres amigos camino de Roncesvalles.
Continuará

miércoles, 13 de noviembre de 2019

"Yo la vi", por J.I. Palacios

Remírez (por la viuda de Beiro): "Es que es de Vox". 
¿Y la exparlamentaria de HB que tienes al lado?
Riau-Riau 1991. "Asun Apesteguía, madre de Javier Remírez, le habrá contado las dos largas horas de angustia que allá vivió ella y el resto de la Corporación hasta que pudo abandonar el Ayuntamiento por la puerta trasera... Una parlamentaria de HB dirigía a las huestes que pretendían asaltar el Ayuntamiento."

Yo la vi                                                                                                       por José Ignacio Palacios
En su etapa de ministro del Interior, cuando él o el Gobierno al que pertenecía recibía alguna crítica adversa por parte de las víctimas del terrorismo, Jaime Mayor Oreja respondía: “Las víctimas siempre tienen razón”. Por el contrario, el vicepresidente del Gobierno de Navarra y portavoz del Gobierno, Javier Remírez Apesteguía, ante la negativa de la viuda del cabo Beiro a saludar a la presidente Chivite en el homenaje a su marido -porque no la consideraba “grata”-, lo que hizo fue descalificarla diciendo que actuaba “condicionada” por su ideología política. Y esto lo dijo en una rueda de prensa, teniendo sentada a su izquierda a la consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Itziar Gómez López.
El 25 de septiembre de 2002 asistí en Sama de Langreo al funeral de Juan Carlos Beiro, asesinado el día anterior en Leiza, y allá sentí muy de cerca el dolor de una familia rota y desconsolada y el llanto de una viuda joven y de dos niños de cinco años que habían quedado huérfanos de padre. Desde entonces han pasado 17 años y siempre que he podido he acudido a Leiza para asistir al homenaje que, año tras año, le organizan a Beiro ‘Vecinos de Leiza’ y al que jamás ha faltado su viuda, María José Rama, y familia. 
Recuerdo que, después del incidente que ésta tuvo con la presidente Barkos en 2015, pidió al Gobierno de Navarra que no acudiera, alegando para ello que no le parecía “lógico”. 
Ahora ha cambiado el Gobierno y la nueva presidente, que ha accedido al cargo gracias a la abstención de EH Bildu y ha propiciado que esta coalición se haga con la alcaldía de Huarte, se presentó en Leiza y la viuda, que parece ser más consecuente que ella, le negó el saludo y, ya sabemos, como decía Jaime Mayor… “las víctimas siempre tienen razón”.

No dudo que el vicepresidente Remírez recordará que once años antes del asesinato de Beiro, el 6 de julio de 1991, por primera vez en su historia, el Riau-Riau no llegó a salir a la calle.
Y supongo que su madre, la entonces concejal Asun Apesteguía, le habrá contado las dos largas horas de angustia que allá vivió ella y el resto de la Corporación hasta que pudo abandonar el Ayuntamiento por la puerta trasera.
Y no dudo que recordará que esa tarde un grupo de jóvenes violentos asaltó el Ayuntamiento de Pamplona y con petardos de gran potencia y con los maderos procedentes del vallado del encierro trataron de derribar la portezuela contigua a la entrada principal para entrar y linchar a los ediles.
(7/14)-Después de un año de suspensión, el Riau-Riau se volvió a celebrar con total normalidad. La fiesta duró menos tiempo que en años anteriores aunque no faltaron los empujones, los saltos y la multitud. 
JORGE NAGORE / DIARIO DE NAVARRA-San Fermín-
Éste de 1985 era el Riau-Riau habitual de HB-Bildu
Y sabrá de la magnífica actuación de la Policía Municipal con unos agentes que, desde dentro, desde el zaguán de la Casa Consistorial, protegieron esa puerta con todo tipo de muebles, mesas y sillas, para atrancarla, y otros, desde fuera, vestidos de pamplonica, que hicieron labores de información.
Sabrá que uno de estos fue reconocido y linchado con palos y a patadas y que acabó en la UCI y que otros policías resultaron también heridos.
Sí, fueron dos largas horas angustiosas y terribles en las que lanzaron botes de humo al interior del zaguán y, a los gritos de “Caña, caña, caña, esto no es España” y “Nafarroa Euskadi da”, embadurnaron una fachada que estaba recién restaurada, pintando en su puerta principal inscripciones tales como ‘ETA’, ‘Amnistía’ y la ‘A’ de "ácrata".
Los destrozos fueron grandes, los dos leones situados a ambos lados del escudo de Pamplona fueron arrancados y al día siguiente se podía leer en la prensa local: “Hacia las 19,30 de la tarde, el zaguán del Ayuntamiento de Pamplona era más propio de alguna escena sacada de la Revolución Francesa o de la de octubre de 1917”. Nadie me lo ha contado. Fui testigo de todo lo que allá sucedió desde un lugar privilegiado: desde un balcón de Casa Seminario.
Resultado de imagen de riau riau 1991"Dos días después, el 8 de julio, y desde la cama del hospital, el alcalde Jaime declaró a una emisora de radio: “Es cierto y está demostrado y corroborado y los vídeos que tenemos demuestran, que es una parlamentaria de HB la que estaba dirigiendo a las huestes que tenían abajo, por lo menos moviéndose, dirigiendo. Santiago Cervera (entonces concejal), que ha visto los vídeos, dice eso y será cierto”.
Pues bien, la hoy consejera Itziar Gómez, la misma que el vicepresidente Remírez tenía a su lado cuando descalificó a la viuda de Beiro, en ese momento era parlamentaria de HB (con Patxi Zabaleta, Adolfo Araiz, Mauricio Olite y Floren Aoiz). Yo sé quién era esa “parlamentaria” de la que hablaba el alcalde Jaime, porque la vi, y no dudo que Itziar Gómez también recordará quién era.
[Ésta es la penúltima hazaña de Itziar Gómez, un mes antes de la comparecencia con Remírez
]

El vicepresidente Remírez ha demostrado tener una doble vara de medir. Para él una víctima del terrorismo que ha ocupado un puesto de relleno en una lista electoral de Vox está descalificada para siempre, mientras que una que ha sido cargo electo de Herri Batasuna -parlamentaria-, tras su paso por Aralar y su aterrizaje en Geroa Bai, ha quedado limpia de polvo y paja y con ella no hay ningún reparo para pactar o tenerla de compañera en el mismo equipo de Gobierno.
Me da que Remírez no quiere saber nada de lo que aquí cuenta Palacios
¡Así escriben algunos la memoria histórica!
José Ignacio Palacios Zuasti 
Exconsejero foral

martes, 12 de noviembre de 2019

Adiós a la Ordenanza del euskera de Bildu


Para mucha gente interina de la Escuela de Música o Escuelas infantiles, todo un respiro.
Dos detalles:
1. Sé de buena fuente que algún funcionario del Ayuntamiento de Pamplona, en toda su vida laboral de varias décadas, tan sólo ha recibido una única instancia escrita en euskera.
2. Fijaos, en la foto de portada, el gol que nos ha metido la Academia Vasca de la Lengua de la mano de Bildu. 'Iruña' es en vasco la denominación oficial; por el contrario, 'Iruñea' y sus declinaciones: Iruñeak, Iruñeko, Iruñera... no son oficiales, sino lo que propone Euskaltzaindia. Cuando, tradicionalmente, tanto en contexto vasco como español, hemos utilizado con verdadero cariño la palabra vasca 'Iruña' (¡la Vieja Iruña!) para 'Pamplona'.., cuando, desde hace más de cien años, cafés míticos llevan el nombre de 'Iruña', en Pamplona, en Bilbao... es entonces cuando Euskaltzaindia, del brazo de Bildu, no tiene mejor ocurrenshia que endilgarnos ahora 'Iruñea'. Pobres de Los Iruña'ko, que para adaptarse a la normativa de la Real Academia de la Lengua Vasca tendrán que llamarse a partir de ahora Los Iruñe'ko!
Para que veamos quiénes están detrás de Iruñea y sus declinaciones
Pamplona elimina la ordenanza del euskera de EH Bildu y vuelve a la de 1997
El texto regula aspectos como el bilingüismo en la imagen municipal y elimina la obligatoriedad de la valoración del euskera en la provisión de los puestos de trabajo
Pincha y fíjate en lo subrayado
El Ayuntamiento de Pamplona eliminará la ordenanza del euskera impulsada por EH Bildu en mayo de este año y regresará a la que funcionaba hasta entonces, datada en 1997, con la que se volverá a implantar “una política lingüística justa” y “se garantizará la igualdad en el acceso al empleo público”.
Así lo han señalado en rueda de prensa el alcalde, Enrique Maya, y la concejala de Cultura e Igualdad, María García-Barberena, quienes han apuntado que esta regresión está amparada por la ley y garantiza los derechos de la ciudadanía en las condiciones en las que debe hacerse en la zona mixta, eliminándose lo que consideran una “imposición” desequilibrada del euskera.
Garía Barberena ha señalado que se modifican prácticamente todos los artículos de la ordenanza vigente, volviéndose al texto de 1997 a excepción de un cambio en dos artículos dirigidos a eliminar la obligatoriedad en el bilingüismo.
Este proyecto, aprobado este lunes por la Junta de Gobierno Local, “no impone el bilingüismo completo en las relaciones interadministrativas, sino que hace depender el uso de uno u otro idioma de la voluntad del destinatario” ha explicado Maya.
Asimismo, ha señalado, “garantiza el derecho de la ciudadanía a dirigirse en euskera y ser respondido en el mismo idioma” tanto de forma escrita como oral, pero sin que eso cree “multitud de puestos de trabajo restringidos a aquellos que dominen el idioma”, ya que en vez de exigirse plazas reservadas a vascoparlantes, se establecerán figuras de referencia con conocimiento de este idioma.
“Si una persona hace una instancia en euskera se le responderá en euskera”, ha asegurado matizando que si lo que quiere es que un funcionario concreto le atienda en euskera no podrá ser posible, ya que “esto obligaría a que todos supiesen euskera”, una realidad, ha apuntado, muy diferente a la que se vive en Pamplona y Navarra.
Hasta cometen errores garrafales
El proyecto regula también el bilingüismo en la imagen municipal “de manera equilibrada distinguiendo según los destinos de la información y no de manera indiscriminada como lo hace la norma vigente”, ha informado.
Además, el nuevo texto adecua la presencia del euskera en los anuncios publicitarios hasta un 25 % del total, un porcentaje que, ha puntualizado el alcalde, va “más allá del porcentaje de uso”, pero se evita la obligatoria presencia al 100 % que impone la norma vigente.
La nueva ordenanza también elimina la obligatoriedad de la valoración del euskera en la provisión de los puestos de trabajo y, aunque prevé que existan puestos que precisen el conocimiento de esa lengua, esto no se hará con carácter general, siendo el Ayuntamiento quien determine su conveniencia y el grado de conocimiento necesario para desarrollar cada labor.
De toda la vida
En el caso de las convocatorias sin perfil en euskera, se podrá hacer una valoración del euskera un 25 % mayor que la que se otorgue al conocimiento del resto de idiomas comunitarios, pero esto será opcional y responderá a las características del puesto.
El proyecto de ordenanza, según Garía-Barberena, ha sido sometido a una consulta pública en la que se recibieron 12 escritos con distintas sugerencias que “han sido aceptados o rechazados en base a su legalidad” en base a un informe de la Asesoría Jurídica municipal y al proyecto de la nueva ordenanza.
Entre otras cuestiones se señalaba la necesidad y oportunidad de cambiar la ordenanza del euskera porque “no puede mantenerse un régimen en materia de acceso a la función pública difícilmente compatible con el principio de igualdad de la Constitución Española”.
Los grupos presentes en el Ayuntamiento cuentan ya con el texto íntegro de esta propuesta, que se presentará el martes en Comisión de Asuntos Ciudadanos. Maya espera que se incluya en el pleno del día 14 para su aprobación, si bien ha reconocido que podría posponerse si el proyecto no consiguiese el apoyo necesario.

Actualización 12 horas del 12.11.2019:
Os aconsejo que echéis una ojeada a los comentarios de esta noticia en DN
¡Lamentable el PSN!