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martes, 6 de noviembre de 2018

Zufía, un problema donde no lo había


“Nos sentimos atropellados, no han escuchado ninguna de nuestras alternativas y hemos recibido la notificación este mismo martes. Llevaba décadas ahí, eran del pueblo, les poníamos una corona en Todos los Santos y nunca había habido un problema”
De los 49 combatientes, estos son los nombres de los ocho hijos de Zufía fallecidos. De aquí no los van a quitar:
Francisco Garraza López
Jesús Nieva de Alzola
Salvador Barbarin Iriberri
Vicente Lánder Zudaire
Marcelino Pascual Echeverría
Miguel Roldán Aramendía
Ignacio Barbarin Berasategui
José Luis Nieva Azpilicueta

Respeto a la dignidad de los antepasados
En la edición del pasado día 27 se recoge en este medio de comunicación la información sobre la retirada de una placa en recuerdo a ocho fallecidos de Zufia en la guerra civil. Con la publicación de esta carta deseo ampliar su contenido, tratando de hacer un relato complementario y veraz de todo lo ocurrido.
En la citada localidad de Estella nunca se ha manifestado deseo ni producido solicitud para que se quitara una placa a la memoria de ocho vecinos fallecidos en la Guerra Civil. Lo que ahora ha producido división en el pueblo ha sido la decisión del Ayuntamiento de Metauten, con mayoría de concejales de la candidatura “Sarzaleta”, amparándose en que era una obligación derivada de la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica 52/2007 de 26 de diciembre. 
El citado texto legal, en su artículo 15, punto primero, dice textualmente
“Las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura” y en su punto segundo matiza que “lo previsto en el número anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.” 
Zufia, Metauten (Navarra). Iglesia de San Miguel.
Fotografía: Antonio Villaverde, 2004.
Las familias de los fallecidos, así como el conjunto de los vecinos del pueblo, siempre han manifestado su conformidad con el cumplimiento de la citada Ley, pero dudan seriamente de que sea aplicable a este caso. Y por ello no aceptan una imposición del Ayuntamiento y desean que sea la autoridad judicial competente quien determine si la citada placa está o no bajo la aplicación de la Ley. El Ayuntamiento tomó el acuerdo en sesión del día 6 de septiembre, sin dar ninguna información ni participación a los afectados ni a los vecinos, y el día 22 envía una nota escrita a todos los vecinos, indicando que el día 26, a las diez y media, se iba a proceder a la retirada de la placa.
La oposición de los vecinos también viene refrendada por el hecho de que el Ayuntamiento se haya negado a valorar la propuesta aceptada por el Gobierno de Navarra, para que se retirasen únicamente aquellas “partes simbólicas” que pudieran existir en la placa, y que supusieran-si fuera el caso - la exaltación de la victoria del régimen franquista, manteniendo el resto del conjunto. 
Con el escaso tiempo de información a los vecinos, estos recogieron firmas solicitando una reunión, primero con el Presidente del Concejo y después con la alcaldesa del Ayuntamiento, renunciando ambos a cualquier tipo de reunión. Esto demuestra el nulo talante de diálogo y su carácter impositivo, quiero suponer que siguiendo instrucciones sectarias del grupo político al que puedan pertenecer.
Se hizo llegar al Ayuntamiento una copia del recurso interpuesto ante el Tribunal Administrativo de Navarra, solicitándoles que paralizaran la ejecución de su acuerdo hasta la resolución del recurso, y también desoyeron tan sensata petición.
En el momento de la retirada de la placa, los concejales que habían tomado tal decisión no tuvieron la valentía de hablar con los vecinos allí presentes; sus miradas, perdidas en el suelo, no resistían el ultraje que estaban cometiendo con su pueblo, con su gente, con sus vecinos y con su historia
El Ayuntamiento, para garantizar la ejecución de su acuerdo y quiero pensar que también su tranquilidad, solicitó previamente la presencia de la Policía Foral, hecho que se produjo con la asistencia de dos furgones de las unidades especiales de Intervención desplazados desde Pamplona, y de dos unidades de Prevención y Seguridad Ciudadana de la Comisaría de Estella. Todo este despilfarro de recursos públicos para garantizar la seguridad ante un pueblo pacífico de unos ochenta vecinos, muchos de ellos, en un viernes por la mañana, en sus labores agrícolas, laborales, escolares o familiares. Por cierto, que la actuación de la Policía Foral fue en todo momento exquisita y profesional, como también lo fue el comportamiento de los vecinos allí congregados. 
Imagen de Google Maps
El párroco del pueblo, como representante del Arzobispado, titular de la Iglesia en cuya pared estaba adosada la placa, intentó por todos los medios conseguir la paralización, al menos temporal hasta la resolución judicial de la retirada de la placa, pero nada pudo conseguir ante la decisión del Ayuntamiento. A mi juicio, parte de culpa de la situación creada la tiene el Arzobispado por no haberse opuesto administrativamente, en tiempo y forma, a los acuerdos del Ayuntamiento y no haberlos recurrido hasta las últimas instancias judiciales.
Confío que en el día de Todos los Santos, también este año, ante el vacío silencioso de la placa se haya rezado un responso, como siempre se ha hecho, por los vecinos que figuraban en la placa y por todos los caídos en la guerra, sin distinción alguna.
Las personas que no respetan la dignidad de sus antepasados, no son dignos de la suya propia. 
Deseo terminar haciendo una llamada para que este desencuentro no afecte a la convivencia que debe reinar en un pueblo como el nuestro, donde siempre debe primar la armonía, la colaboración, la buena vecindad, la paz y la concordia.
JULIÁN SAINZ BARBARIN, natural de Zufia.

Nota de Desolvidar
Por dos veces aparece el nombre del pueblo, Zufía, y las dos sin tilde, cosa extraña, ya que en la Toponimia Oficial de Navarra y en Wikipedia aparece con tilde. Quizás Julián se ha contagiado de quién borró la tilde del letrero del pueblo.
Es la única queja que tengo. Lo demás, para enmarcar. Especialmente, el último párrafo.

5 comentarios:

Zaaimer dijo...

Triste aquele que apaga o passado pensando construir um futuro melhor...

Patxi Mendiburu dijo...

muy triste, Zaaimer

MVSSM dijo...

Otro atentado a la memoria. Estos sí que son unos auténticos dictadorzuelos.

Rodrigo dijo...

Creo que debe destacarse que no fueron simplemente combatientes fallecidos, sino muertos por la Religión y por la Patria, como rezaba la inscripción. Y eso no es ensalzar el franquismo, ya que muchos navarros, particularmente los requetés, salieron a luchar exclusivamente por Dios y por España, sin más. El franquismo fue otra historia y la lápida no tenía ninguna simbología franquista. Llama la atención que de un pueblo que tiene actualmente 79 habitantes salieran 49 combatientes. Eso quiere decir que prácticamente todos los hombres del pueblo con edad militar salieron a campaña, quien sabe si quizá también los abuelos de los que han quitado la lápida. Curioso además que en pueblos en los que pese a la enorme presión separatista (consentida durante décadas por el gobierno central y foral) siguen ganando las opciones españolistas en las elecciones generales, al final salen elegidos alcaldes que odian España (y la religión).

Patxi Mendiburu dijo...

Totalmente de acuerdo:
¿El Carlismo, franquista? ¡Tururú! https://patximendiburu.blogspot.com/2017/01/martorell-el-carlismo-franquista-tururu.html