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martes, 17 de julio de 2018

Unamuno, de niño, ya cantaba "Anguleros"

Anguleros, Aguinaga, 1932 (pirograbado de Manu Pagola)
El testimonio más antiguo (hacia 1875) y de la persona más relevante que haya cantado la canción bilbaina "Anguleros" es -que yo sepa- el de Miguel de Unamuno, nacido en el barrio de las Siete Calles, filósofo y escritor perteneciente a la Generación del 98. De niño aprendí el popurrí que empieza por "Anguleros" y hoy lo revivimos con detalle
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En el verano de 1960, la familia pasamos de Dormitalería 18 a vivir en la calle Aralar 36 y, en consecuencia, dejé de ser monaguillo en San Juan Bautista (Jesús y María) para serlo en Los Caídos hasta octubre del 64 (que la parroquia se trasladó a la actual Cristo Rey).
En una entrada anterior, "Bendita sea la luz del día", ya conté algunos detalles del templo, del párroco (don Nicolás Muruzábal) y de algunas canciones de misa, como la que da título a esa entrada.
Pero hoy quiero dedicar la entrada a un popurrí de canciones bilbainas que nos enseñó Don Luis Aguinaga.

Don Luis Aguinaga
Estuvo poco tiempo, porque se decía que iba a ir de "capellán castrense". Este dato me ha venido muy bien para dar, muy posiblemente, con él y conseguir su 2º apellido y fecha de nacimiento. En este enlace de la Biblioteca Virtual de Defensa aparece un Luis Aguinaga Alfonso, nacido en el 32 y que ingresó en la I Región Militar en 1964. Los datos se ajustan muy bien al Luis Aguinaga que nosotros conocimos a comienzos de los años 60.
Antes de ir al popurrí, un par de anécdotas:
Parte del coro. Yo, 2ª fila, dcha.
  • Uno de los integrantes del coro, una tarde, por lo que fuera, no tenía ganas de ensayar y se escapó, escaleras de caracol abajo, hasta la puerta de la cripta. El pobre Don Luis Aguinaga cometió el error de ir a por él. Nosotros, desde arriba, oíamos los gritos de uno -el chico- y los jadeos del otro -el cura-, y apostábamos por quién ganaba. Al fin el cura consiguió subir a rastras al chaval hasta la sacristía de ensayos. Empapado en sudor, con la sotana negra, blanca ahora de la cal de las paredes, con la respiración acelerada como cuando llega a meta un cuatrocentista... En cuanto soltó al chaval, se le escapó por la otra puerta.
  • Al final del curso, nos llevó de excursión por el norte de Navarra e incluso nos bañamos en la Concha de San Sebastián. Para unos cuantos fue la primera vez que veían el mar. Fuimos en taxi, seis atrás y el taxista, don Luis Aguinaga y otro chaval adelante. Aunque en aquella época no había cinturón de seguridad, tampoco hacía falta de lo apretados que íbamos. Guardamos un bonito recuerdo de aquel día.
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Casa de anguleros de Aguinaga en Usurbil 1940
Miguel de Unamuno cantó 'Anguleros'
Sea por ese apellido tan relacionado con las angulas, el caso es que fue don Luis Aguinaga quien nos enseñó este bonito ramillete de canciones bilbainas.
  • En alguna página se lo atribuyen a Timoteo de Urrengoechea (1899-1993) pero se tratará de una armonización, ya que Telesforo de Aranzadi publica un artículo "Angulas y anguilas", en 1908 (cuando Timoteo tenía 9 años). Es un trabajo muy ameno sobre algo que siempre apasionó a los bilbaínos de las siete calles, las angulas y su origen, un tanto misterioso por lo complicado de su reproducción y crecimiento. Al terminar el artículo, Aranzadi recuerda un típico estribillo cantado por los anguleros del Bilbao popular:
Chir, chir, chir las angulas al cedazo han de venir. 
Con su linterna , con su farol; anguleros, anguleros tengáis valor
  • El testimonio de Miguel de Unamuno (1864-1936) aún lleva más lejos el origen de esta canción. En agosto de 1904 escribe en La Lectura, Revista de Ciencias y de Artes (año IV, tomo segundo, Madrid, 1904), "El perfecto pescador de caña (después de leer a Walton)". Ahí podemos leer (en la página 688, buscando 'anguleros'):
"A mí, que soy de Bilbao me ha interesado muy mucho lo que el bueno de Walton dice de las angulas... Leyéndolo recordé los años de mi infancia, en que más de una vez fui a orillas del Nervión a ver a los anguleros, en las frías noches de invierno, tener su linterna para atraer al reflejo de su luz a las angulas, y pasar luego el cedazo por debajo de éstas. Y aquello que cantábamos de:
Con la linterna, con el farol, anguleros, anguleros, tengáis valor"
El Unamuno niño nos lleva, pues, a los alrededores de 1875 con esta canción bilbaina.
Y creo que deberían nombrarle Angulero y Bilbainero (canciones bilbainas, nunca 'bilbainadas') y Sietecallero Mayor (nació en el 16 de la calle Ronda, en el barrio de las Siete Calles). Por lo menos.
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Mención especial merece la tercera canción del popurrí, inspirada sin duda en la mexicanísima La Casita, con letra de Manuel José Othón (1858‐1906) y musicada por Felipe Llera (1877‐1942) y que podéis escuchar (en la cara B) en la voz de nuestra amiga Carmencita Aubert en 1932, gracias a este enlace de la BNE.
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Hace unos cinco años fui a un ensayo del Coro de voces graves Sª Mª la Real de Pamplona para grabarles. Y lo primero que cantaron (sin haber hablado conmigo del tema) fue este popurrí que ellos llaman "Barrencalle" y que coincide en el orden, música, letra -excepto alguna palabrica-, con lo que aprendimos de don Luis Aguinaga 50ypico años antes. Fue muy emocionante.


1. Anguleros
Chir, chir, chir, las angulas al cedazo han de venir. Con su linterna van a la taberna, con su farol van al obrador. ¡Anguleros, anguleros, tengáis valor!

2. Cuántos quisieran tener
Cuántos quisieran tener la mula que tengo yo, para poderla vender y comprar otra mejor, y comprar otra mejor, otra mejor, cuántos quisieran tener la mula que tengo yo

3. La Casita
La, laralalá ¿Que de dónde, amigo,vengo? (laralalá) de una casita que tengo allá abajo, en el trigal (laralalá), de una casita muy chica (....) para los buenos amigos que quieran acompañar (...). Hay en el frente unas parras (...), donde cantan  las cigarras y se hace polvito el sol, (...), un jardín hay en el frente (...), en el jardín una fuente (...) y en la fuente, un caracol.

4. Qué chaquetita más curra
Qué chaquetita más curra (¡curra!) qué bonito tiene el corte (¡corte!) dime la (?) quién la hizo chin chin chin chin, con mangas y capirote. Me la hice, me la hice, en el corte de la Ría, con el sastre Amuraría (?) que sin agujas hacía.

5. Ellos creían
Ellos creían que con aldeanos tropezaría, se quivocaron; eran bilbainos los que allá había, vaya un tiberio que allí se armó. Los bilbainitos en el verano chacolí gorri suelen beber, bajo las parras del Puente Nuevo, buenas moskorras suelen coger. 

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