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domingo, 3 de septiembre de 2017

Savater: Con turbante... o con chapela

No es obligatorio llevar turbante para agredir a la democracia. Con una chapela sobre el vacío de neuronas (y una total ausencia de escrúpulos) basta y sobra
El terrorista Younes Abouyaaqoub, captado
por una cámara del mercado de La Boquería
Sabemos poco de los yihadistas que nos atacan:


  • sólo que son muy jóvenes, 
  • inasequibles a la persuasión porque están blindados con fervor y odio, 
  • de apariencia normal, incluso agradable, 
  • y sin el menor escrúpulo para asesinar o inmolarse. 

Desconocemos cómo prevenir sus crímenes y qué razones ofrecerles para lograr que renuncien a cometerlos. 
La mayoría han nacido entre nosotros: quienes les conocieron de pequeños o les trataron antes de su paso a la violencia se asombran de que hayan experimentado tan terrible metamorfosis. ¿Cómo puede ser...?
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Aunque también perplejo, esto último me choca menos que a otros. 
A ver, en el País Vasco (y en Navarra) hemos padecido un fenómeno similar. Jóvenes nacidos en una sociedad democrática y en una de las regiones económicamente más desarrolladas de Europa, con estudios para todos y mejores oportunidades laborales que en el resto de España, se convirtieron en serial killers (asesinos en serie). 
Afortunadamente, nunca tuvieron tendencias suicidas como los otros, pero su inverosímil bloqueo ideológico y su odio no son menores. 
Ni la magnitud de sus crímenes, pues la mayor matanza (Hipercor) de Barcelona la cometieron ellos y han lanzado coches bomba a un patio donde jugaban niños. 
A las 19.05 horas del 29 de mayo de 1991 varios miembros de la banda terrorista lanzaron un coche bomba contra el interior de la casa cuartel de Vic. En ese momento numerosos familiares de los guardias civiles estaban en sus casas y había niños jugando en el patio. Fueron asesinadas diez personas, cinco de ellas menores de edad, y resultaron heridas otras 44, la mayoría de ellos mujeres e hijos de los guardias.
Ventajas a su favor
  • nunca ha habido un consenso total contra ellos, 
  • una vez encarcelados se les llama “presos políticos”, 
  • cuando cumplen las condenas se les recibe con festejos, como a héroes, 
  • sus “ideas” (perdonen la expresión) están representadas en el Parlamento por simpatizantes o cómplices que se niegan a condenarlos, 
  • se consideran de izquierdas y otros partidos aceptan aliarse con ellos (ver imagen de portada) para formar un bloque “progresista”... 
... No es obligatorio llevar turbante para agredir a la democracia, con una chapela sobre el vacío de neuronas basta y sobra.

[Turbante, chapela o barretina. Este vídeo que corre por la red seguramente estará trucado. Pero lo trágico es que resulta totalmente creíble. La estupidez humana no tiene límites. Sobre todo en la Cataluña actual]

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se me llevan los demonios. Ahora que la eta está derrotada, sacan más votos que nunca.