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martes, 12 de septiembre de 2017

¡Etarras, aprended!


Lo que sucede en Cataluña supone, sin duda, el mayor reto al Estado de Derecho. Pero no todo lo que está ocurriendo en estos momentos es negativo. Aunque eso del 'seny' catalán ya ha quedado en el olvido, creo -o al menos quiero creer- que el independentismo catalán le está dando a su homólogo de Euskadi sopas con honda, al menos en dos aspectos:

1. Las vías exclusivamente políticas son más eficaces
El nacionalismo vasco que vio en ETA el camino para lograr la independencia está recibiendo -aunque no lo reconozca- un severo correctivo.
Aquellos que, cuando llegó la Constitución, en vez de frenar, pisaron el acelerador del terror, hoy están viendo los resultados de su decisión, de su exclusiva, libre y terrible decisión.
Engañaron a la juventud con consignas: “borroka armatua da bide bakarra” (“la lucha armada es el único camino”); les señalaron a quiénes tenían que matar; les convencieron de que matar a su vecino era un paso adelante en la liberación de Euskadi (luego Euskal Herria), provocaron el exilio de quienes temían por su vida o de quienes no querían ceder al chantaje...
"Violencia de género. No es delito llamar zipaio a un zipaio"
 Pusieron en su punto de mira a todos los que no veían con malos ojos los avances democráticos, el desarrollo del Estatuto o del Amejoramiento. Ni siquiera aceptaron una policía vasca, la Ertzaintza, a la que llamaban ‘cipayos’.
Más de cuatro décadas de terror en democracia (no lo olvidemos: el verdadero enemigo de ETA no fue Franco, fue España, la España democrática) llenaron de muertos los cementerios, las cárceles de presos. Convirtieron a muchos de nuestros jóvenes en asesinos o en chivatos. Crearon -sobre todo en los pueblos pequeños- un ambiente irrespirable… 
Y todo ello en plena democracia, cuando sus reivindicaciones (más nacionalismo, independencia…) eran perfectamente legales.
¿Y qué consiguieron?
Cuando ven a sus homólogos catalanes que aplauden y jalean a los mossos d’esquadra, incluso cuando abaten (los mossos no matan, y menos asesinan; apenas detienen; sobre todo, abaten) tienen que alucinar. En Euskadi, en cambio, la Ertzaintza, además de estar en el punto de mira (15 asesinados), era mirada con lupa. Muchos ertzainas tenían que cambiar de domicilio y vivir en provincias limítrofes para poder sobrellevar el acoso al que se veían sometidos.
En este aspecto del terrorismo el independentismo catalán le está diciendo a Sortu, Bildu…: “cuando en el 78, con la Constitución, decidisteis seguir matando, además de estar manchados de sangre, vuestra trayectoria ha sido una enorme equivocación; ‘ellos’, aquellos a los que matasteis, tenían razón y ahora lo estáis reconociendo; os estáis integrando en el juego democrático que rechazasteis en la Transición. Tantos muertos, tantas vidas destrozadas... ¿para qué? Mirad en cambio nosotros: sin pegar un solo tiro, el día 1 de Octubre…".
Por supuesto que los testaferros de ETA no lo van a decir, pero sí que lo tienen que pensar (¡es tan evidente!). Y seguro que con lo de Cataluña ellos mismos les tapan la boca a las corrientes de ETA que quieren volver a la “lucha armada”.
De todos modos, claro que el independentismo catalán también está produciendo una tremenda fractura social, pero sin asesinatos siempre será menos fractura y será más fácil recomponerla.

2. Sin ti, Navarra, sin ti no soy nada 
Otra lección que el independentismo catalán le está dando al vasco. El nacionalismo independentista catalán no está esperando a que el resto de “Países Catalanes” (Valencia, Baleares..., según ellos) le acompañe en la travesía hacia la independencia. Ellos tiran p’alante y el que venga detrás, que arree.
Mientras que el independentismo del País Vasco está aquejado -y no les falta razón- de un tremendo complejo de inferioridad. Euskadi sola no va a ningún sitio. 
Y es que sin Navarra no son nada, sin Navarra no quieren… ni la independencia. Que tomen ejemplo de Cataluña, que tiren p’alante como los independentistas catalanes... y nos dejen en paz a los navarros. Que se estrellen solos.


Lo que todo independentista debe saber
Pero, eso sí, tanto el independentismo catalán como el vasco tienen que ser conscientes de que cuando unos quieren abandonar el barco (España), se van con todas las consecuencias (Liga incluida). Lo que no se les permite es llevarse el camarote (Cataluña, Euskadi), arrastrando -de paso- a los que quieren quedarse en España. A lo sumo pueden pedir -con educación- un bote, por si un día se arrepienten y deciden volver con las orejas gachas y la señera sin la estrellada (bueno, estelada, que es lo mismo)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que pasa en Navarra? Después de toda la barbarie terrorista, gobiernan Navarra, Pamplona y la mayoría de ayuntamientos. Hay que hacer algo ya. Pachi, tu si que tienes narices. Además liderar upn ya.