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viernes, 24 de marzo de 2017

'Dos pelaos y/o Asirón'. por Chon Latienda


Los incidentes del sábado 11 de marzo ponen de manifiesto las contradicciones que sufre Pamplona por tener un alcalde de Bildu. Y es que Asirón -por mucho que, con la boca pequeña, lo niegue- está más cerca, ideológica y sentimentalmente, de los agresores que de los pamploneses agredidos. Es lo que tiene haber puesto a la zorra a cuidar el gallinero.
Chon Latienda, con su agudeza y perspicacia habitual, pone el dedo en la llaga.
(Ver, al final, imágenes del primer escrache de la historia de la humanidad a un alcalde de Bildu)

Dos pelaos y Asiron 

por Chon Latienda
Que el alcalde de Pamplona hable de paz y convivencia, y a continuación saque la cara a los grupos de violentos es el colmo 
Sábado 11 de marzo. Concentración no autorizada organizada por el 'Movimiento pro Amnistía y contra la Represión'. Decenas de encapuchados siembran el caos en el casco viejo pamplonés. Cuatro detenidos, dos policías heridos y varios desperfectos en comercios, bares, cajeros y contenedores. Los encapuchados iban provistos de bolsas con piedras y de artefactos pirotécnicos que llevaban escrito el nombre del local al que iban a ser lanzados. 

El domingo 12 de marzo Asiron convoca de urgencia a la Junta de Portavoces y se acuerda “rechazar y/o condenar” (ver apartado final) los incidentes. El Gobierno de Navarra hace lo propio. Y hasta ahí, salvando ese continuo repelús que le da a Bildu utilizar la palabra “condenar” cuando se trata de acciones realizadas por sus cachorros, todo medio aceptable. 
Las primeras declaraciones públicas que hace Asiron las comienza diciendo a los periodistas: “me vais a permitir que hable a título institucional…”, ¿a título de qué si no? ¿de ciudadano profesor de ikastola?, ¿no será que con su entradilla quería mandar un mensaje a los suyos en plan “lo que voy a decir no es lo que yo pienso, pero como soy el alcalde, no me queda otro remedio que trasladar lo que el Ayuntamiento ha aprobado”? 
Lunes 13 de marzo. El juez califica de terrorismo los disturbios del sábado día 11. Los detenidos salen del juzgado en dirección a prisión y dos pelaos les esperan en la calle para darles ánimo. 
Y a los dos pelaos se les suma Asiron, que se hace caquita cuando un ex preso de Eta le compara con un alcalde franquista por rechazar los altercados, y Asiron reacciona diciendo que “la imputación de delitos de terrorismo no guarda principio de proporcionalidad”, y habla de “tribunales de excepción”, discurso seguramente más del agrado del ex preso de Eta que de la ciudadanía a la que representa. 
Y añade que “los altercados del sábado eran un tipo de incidentes que no tienen cabida en una ciudad como Pamplona que ha apostado de manera decidida por la convivencia”.
A ver, meter a todos los pamploneses en el mismo saco cuando la mayoría no han practicado jamás la violencia, es no tener agallas para señalar directamente a quienes durante años han roto la convivencia a la que se refiere.  
Si el Ayuntamiento de Pamplona ha sido capaz de personarse como acusación en la causa del famoso abuso sexual en sanfermines, con más motivo si cabe tendría que personarse como acusación en el caso de unos violentos que el sábado día 11 rompieron la cacareada “paz y convivencia” en las calles de Pamplona y destrozaron mobiliario urbano, además del privado.
Y si Asiron acudió a la manifestación que el Ayuntamiento de Alsasua convocó para mostrar “el más firme rechazo” a la imagen que se ha mostrado de la localidad después de la agresión a dos guardias civiles, podía convocar también desde el Ayuntamiento de Pamplona una manifestación para rechazar la imagen que un grupo de encapuchados ha mostrado de Pamplona.  
Y ya que estamos, Asiron podría investigar cómo unos encapuchados de Rentería manejaban unos artefactos personalizados a nombre de determinados comercios, personalización que conlleva conocer la titularidad de esos comercios y valoración de su tendencia política, dato determinante para ser objetivo de los violentos.
Dos pelaos y Asiron. Tres. 
Chon Latienda es comentarista política
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Policías municipales de Pamplona le montan un escrache a Asirón en su casa de Cizur Mayor.
Si los escraches a Maya fueron una vergüenza, el que le hacen a Asirón, también. Que unos policías se comporten bordeando el delito es otra de las contradicciones que padece esta ciudad.
Javier Goñi Ortueta Los policias municipales, en tanto que trabajadores, tienen unos derechos laborales y sindicales reconocidos y que hacen muy bien en ejercer. Dicho esto, los escrahes no son manera de reivindicar nada. Y hechos por policias deshonran al cuerpo, a los uniformes y a quienes los hacen. ¿Por qué? Porque la autoridad de ellos como agentes se resiente despues de verles actuar así.

Ello no quita para destacar el simpático detalle de la trabajada pancarta:

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