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sábado, 26 de noviembre de 2016

"Para Isabel" (Marcos Ana)


¿Te has parado a pensar lo que tiene que ser recuperar la libertad después de 23 años entre rejas? Te lo cuenta Marcos Ana, comunista y poeta, recientemente fallecido. 
Descansa en paz, amigo.

Marcos Ana fue encarcelado a los 19 años, sin haber conocido mujer. Cuando salió, en 1961, era ya un hombre de 42 años y, por supuesto, seguía como había entrado.
Poco tiempo después de recuperar la ansiada libertad, un compasivo amigo lo llevó por una zona de bares de copas. Viendo que Marcos Ana no se decidía, le dio 500 pts. a una joven prostituta para que se lo llevara a su habitación. Y subieron.
Pero Marcos Ana no estaba cómodo, a solas con una chica… Por fin rompió a hablar y le contó que no había estado jamás con una mujer. Al extrañarse ésta, le dio el verdadero motivo: había pasado 23 años en la cárcel.
Isabel, la joven prostituta, se compadeció de él y, para que se relajara, lo llevó de paseo por las calles de Madrid y, después, a cenar. Marcos Ana hablaba y hablaba. Isabel escuchaba y lloraba.
Luego, con la complicidad de unos amantes, volvieron a la habitación, y con la mayor naturalidad del mundo hicieron el amor, con amor.
Marcos Ana durmió esa noche tan profundamente que fue al despertarse cuando se dio cuenta de que Isabel ya se había ido. En la mesilla estaban las 500 pts. Y un papelito: “para que vuelvas esta noche”.
Pasó Marcos Ana todo el día en la duda. No sabía si ir o no. Al final se decidió.
Fue a una floristería y compró 500 pts. de flores, las que más le recordaban a ella.
Las dejó en la recepción del hotel. Con otro papelito: “Para Isabel, el primer amor de mi vida”



Muere a los 96 años Marcos Ana, poeta y antifascista
Encarcelado durante 23 años tras la Guerra Civil, su obra cumbre es ‘Decidme cómo es un árbol’, considerada autobiográfica 
Colpisa. Madrid 
Fernando Macarro Castillo, más conocido como Marcos Ana, el poeta comunista encarcelado durante 23 años tras la Guerra Civil, falleció ayer a los 96 años. 
“Los presos políticos fuimos los primeros en aceptar la política de reconciliación nacional, pero una cosa es la amnistía, que era necesaria, y otra la amnesia”, decía Marcos Ana, que firmaba bajo este seudónimo literario, en recuerdo de sus padres campesinos, Marcos Macarro y Ana Castilla. 
De origen humilde, nació el 20 de enero en el pueblo salmantino de San Vicente de Alconada, aunque creció en la vecina Ventosa del Río Almar, donde a los 15 años vivió el estallido de la contienda civil. Tras recoger el cadáver de su padre entre los escombros de su casa destruida, se alistó en el bando republicano y cuando acabó la guerra, en marzo de 1939, fue capturado en el puerto de Alicante. 
Aunque consiguió evadirse y ocultarse en Madrid, a los pocos días fue detenido y comenzó su periplo por las prisiones españolas: la cárcel del Conde de Toreno; Ocaña; Alcalá de Henares y el penal de Burgos, donde pasó 15 años.



Fue durante su estancia en el penal de Burgos, hacia 1954, cuando escribió sus primeros poemas. Cuando recuperó la libertad, en 1961, se exilió a Francia y emprendió una campaña internacional contra la represión política en España. Una actividad que le llevó a viajar por medio mundo. Conoció a Pablo Neruda, Salvador Allende, así como al poeta Rafael Alberti y a Miguel Hernández, con quien coincidió en la cárcel de Conde de Toreno (Madrid centro), en el 39. Su obra cumbre es Decidme cómo es un árbol (2007), una novela en la que entremezcla la poesía y calificada por él mismo de autobiografía. El año pasado firmó su última obra, Vale la pena luchar, sobre el activismo del 15M.

Nota: Para quienes habéis oído "cosas feas" sobre Marcos Ana, os recomiendo esta página de Wikipedia (si no estás de acuerdo con lo que dice, presenta las pruebas y cámbiala). Y de paso que vuelvan a escuchar, al menos el principio de "Libertad sin ira (sin IRA, sin GAL y sin ETA)", una canción de la Transición de hace 40 años, pero que algunos todavía no han hecho.


2 comentarios:

Alex Zabalegui dijo...

Sin duda, una amarga historia. Una gran historia. Descanse en paz.
No he podido evitar pensar en el libro presentado hace pocos días por la Navarra Teresa Gutiérrez de Caviedes "libre entre rejas", basada en la historia de Van Thuan.
Son muchas las personas asesinadas, torturadas y encarceladas por sus ideas. No es algo de la historia porque en el mundo la libertad es algo que apenas valoramos los que la tenemos, pero que ansía todo el que la perdió. Podríamos decir que incluso muchos que no la han perdido, seducen a su propio cerebro y al de algunos de sus paisanos con la idea de que no la tienen, porque es una inyección de adrenalina para defender consignas irracionales o actividades ilegales. Permitidme que yo no entre a más detalles, por no extenderme y por si siendo tan obvio pueda parecer pedante.

Enhorabuena Patxi.

Alejandro Zabalegui

Patxi Mendiburu dijo...

Creo que queda muy claro, Alex, que te refieres a los que identifican libertad sólo con independencia.
Gracias por tu bonita reflexión