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jueves, 25 de febrero de 2016

Contraportada de DN: Oroz y Dulanz


La última página de un periódico se llama contraportada. 
Dice mucha gente -entre la que me incluyo- que le gusta empezar Diario de Navarra por la contraportada.
Y es que la última de DN es de categoría. Dudo de que haya muchas  -entre periódicos o panfletos que nos circundan- que se le puedan comparar. 
Combina dos elementos contrapuestos: la tira de Oroz y la columna de Dulanz.


El humor de Oroz es inteligente y amable. Que yo sepa, nadie (recuerdo ahora a Spiderman Cuenca) que haya aparecido en su tira se siente ofendido. Cuando veo a alguien leyendo el periódico y esbozando una sonrisa, ya sé que está leyendo el chiste de Oroz (y que lo ha pillado). No sé cómo lo hace, pero Oroz consigue caer bien a izquierda y a derecha, a nacionalistas y no nacionalistas. Quizás en eso radique su secreto: en que es muy, pero que muy bueno.
Dulanz, por el contrario, aunque es tan bueno como Oroz, no puede caer bien a todo el mundo. Su columna (siempre 40 líneas) es ácida y dice las cosas claras, sin medias tintas: blanco sobre negro. Su crítica -siempre certera- puede herir porque no tiene pelos en la lengua. Dice las cosas de tal modo que consigue picar, molestar a su adversario. Aguijonea con mucha intención.
Esa dualidad, la mezcla de ambos elementos, el yin y el yang, lo dulce y lo amargo... hacen de la contraportada de DN un verdadero placer, un lujo para todos los navarros.
Comprobadlo:

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