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lunes, 25 de enero de 2016

De okupas a usuarios, por la gracia de Bildu

De okupas a usuarios. Poca dignidad por ambas partes
Porque, además, estos de Bildu no tienen esa fea costumbre de pedir perdón, y no van a reconocer que adjudicar un local municipal a quienes ilegalmente lo han ocupado, además de muy poco educativo, ha sido una gravísima injusticia, especialmente para los jóvenes que se pagan la bajera de su bolsillo.
Encima tienen la (des)fatxatez de saltarse a la torera –y en esto son especialistas- la legalidad, aduciendo que van a dar “ropaje jurídico” a su actuación irregular. 
¿Ilegalidad? ¿Qué ilegalidad? ¡Ahora mismo lo revestimos de "ropaje jurídico"!¡Pues no tienen fondo de armario ni na!
Pues nada, adelante, disfracemos de legal lo ilegal.
Que empiezan los carnavales.
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Por JOSE MURUGARREN
“Ropaje jurídico” a una cesión irregular  
La cesión de un local público por parte del Ayuntamiento de Pamplona sin que medie concurso es una irregularidad en la forma de gestionar el patrimonio público y una tremenda injusticia. Por la vía de la entrega directa y sin ningún procedimiento de participación u oferta pública, el equipo de gobierno que lidera Bildu en Pamplona ha buscado acomodo a un grupo de jóvenes que habían ocupado, es decir entrado sin permiso en una vivienda propiedad del Gobierno de Navarra en la calle Compañía, y les quiere ceder el chalet de Caparroso.
El asunto no es menor. Ni siquiera se trata de debatir si los jóvenes okupas merecen o no locales públicos. Ese sería otro debate. El meollo es que el tema precisa del rigor en el procedimiento que Bildu reclamaba cuando estaba en la oposición.
Si alguien quiere un local, debe solicitarlo, y si el ayuntamiento está dispuesto a donarlo, le corresponde hacer una relación de los inmuebles que quiere ofrecer y después, sólo después, elaborar la relación de colectivos juveniles que aspiran a inmuebles públicos. El último paso sería el concurso público, libre concurrencia y adjudicación. Lo contrario es dar carta de naturaleza a la ocupación de viviendas.

Para disfrazar la operación Bildu dice ahora que dará “ropaje jurídico”  a la actuación. Incluso el lenguaje elegido confirma la peor de las sospechas: primero la adjudicación directa y después el “ropaje” jurídico, como si se pudieran “vestir” normas que den apariencia de legalidad a un desaguisado.

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