Páginas vistas en el último mes

miércoles, 16 de julio de 2014

Negro José, en Plaza del Consejo


No, no es Negro José
Hace más de 40 años que el argentino "Chato" Ternavasio (Roberto Ternán) quedó sorprendido por la forma de bailar candombe de un joven, "Negro José". Esa anécdota fue la que le inspiro para componer "Candombe para José".

(pincha)
Esta  canción ha recorrido desde entonces el mundo entero.
Y fue en 2010 cuando, de la mano de La Cofradía, empezó a ser bailada por los gigantes Toko-toko y Braulia a la vuelta de la procesión de San Fermín.
Posteriormente, fue interpretada también el Día de San Saturnino.
Y estos Sanfermines'14 ha tenido doble actuación: en la Procesión y el día 14 en Calle Nueva con Plaza del Consejo: 




Ésta es la letra que nos ha proporcionado la propia Cofradía:


4 comentarios:

Echenique dijo...

Los sanfermines están cuajados de tradiciones. Las bellas permanecen, las otras desaparecen por sí solas. Ésta esta llamada a permanecer pues la irriga el mejor talante sanferminero. Gracias una vez más por hacerte eco del Negro José.

Grissom dijo...

Insisto una vez más... ¡es mundial este baile, como los cofrades!

Alberto Senosiain Arregui dijo...

No tenía ni idea de la existencia ni de la Cofradía San Saturnino, ni tampoco de este "momentico" tan especial. Lo descubrí en Facebook alguno amigo lo colgó, y me pareció genial. De hecho la jodida cancioncilla resuena una y otra vez en mi cabeza. Desconocía cuando se cantaba. Y ¡ohh fortuna! el día 14 tras la 8ª, pude disfrutar in-situ de la mano de sobrina y amigos de este "momentazo" que tiene visos de convertirse si no lo es ya, en acto "oficioso" pero imprescindible y perdurable por los tiempos de los tiempo en Sanfermines. Y por lo que veo también en San Saturnino ¡¡Enhorabuena!! y prometo no fallar en próximos años.

Patxi Mendiburu dijo...

Muchas gracias, Alberto, por tu animoso comentario. Ahora que ya conoces a la Cofradía, busca un buen contacto por Facebook o por este blog, para no perderte ni una. A mí, cuando los descubrí, me cambió la vida