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lunes, 4 de julio de 2011

Callejero, un albaserrada sanferminero

Sus cuernos (mira el pitón izquierdo) eran puñales. Foto Gómez (14.07.80)


Se llamaba "Callejero", 500 kilos, capa negra. Corrió en el encierro del 14 de julio de 1980. Había nacido cinco años antes, a principios de 1975, en Mirandilla, la finca que al noroeste de Sevilla tiene el Marqués de Albaserrada. En el encierrillo tuvo algún percance al meter una de las manos en una cuneta y quedó dolorido.

Cuando supe que en el encierro del día 13 había habido dos muertos, me juré no correr más. Pero...
A las ocho y un minuto, en la Plaza Consistorial, tras sortear al toro que venía adelantado, me encontré de frente con Callejero. La primera cornada fue brutal. Luego, me metió tres más que las sentí, pero no me dolieron (gracias, adrenalina).
Él, al pillarme, se resintió del tropezón del encierrillo. Llevaba sangre en la boca y cojeaba ligeramente. Caminaba despacio y daba continuos derrotes. Por Estafeta era tanta su indecisión que algunos mozos creyeron que se iba a dar la vuelta y corrieron hacia Mercaderes. A la altura de la Cafetería Belagua volvió a pararse sembrando el pánico. Gracias a la insistencia de los mozos, continuó, aunque lentamente, hacia la plaza. Pero no acababa de entrar por el callejón. Tuvieron que salir los dobladores. Al entrar a la plaza, giró a su derecha y pilló a un chico, a quien pudo darle un cornalón. Pero todo quedó en un puntazo. El toro no se cebó con él.
Para cuando entró en corrales, yo ya llevaba un rato en el hospital. Gravísimo, cuatro cornadas. Como dijo mi tío Tomás, presente en la operación que duró más de tres horas: "pudo ser más, pero también pudo ser menos".
Callejero no tuvo la oportunidad de demostrar su nobleza. No fue considerado apto para la lidía. Lo tuvo que matar un guardia civil.
Aquel toro pudo matarme. Pero, cuando yo ya estaba totalmente a su merced, se dio la vuelta y siguió su camino. Media docena de mozos hicieron lo imposible por quitármelo de encima.

Dos puñales astifinos,
cuatro feroces cornadas,
un combate desigual
entre un hombre y una bestia…
Un combate sin trincheras
en un espacio estrecho,
encajonado, entre tablas,
en el que no hay salida…
Un parapeto humano
te impide la retirada
por el frente y por los lados,
y por detrás, el peligro:
una bestia enfurecida
te acecha sin cesar
con dos lanzas puntiagudas…
Sisebuto



Toro Sanferminero [Colaboración de Víctor Manuel Arbeloa]
(Vuelve el toro mítico por sus fueros)
Los Sanfermines son unas fiestas eminentemente táuricas, no sólo taurinas, que conservan trazos y sobre todo el embrujo de viejos ritos culturales, que tuvieron como objeto al toro mítico desde los largos y oscuros tiempos protohistóricos.
Como casi todas las primitivas fiestas religiosas, también ésta acabó un día en fiesta civil y lúdica, pero no perdió del todo los ancestrales elementos cúlticos.

El toro universal
El toro ha evocado en todos los tiempos la potencia y fogosidad irresistible, la fuerza creadora y hasta el ardor cósmico. El bos primigenius (urus, uro) fue el primer objetivo de los cazadores primitivos, deseosos de sobrevivir, y se convirtió en algo más que en pieza de caza. El toro flechado, herido o acorralado de las cuevas de Lascaux, Altamira, Teruel o Levanzo, simbolizaba no sólo la virilidad animal sino también la prosperidad de un grupo humano por su enorme capacidad alimenticia.
Su caza solía acompañarse de ritos mágicos, prácticas ceremoniales y estrategias cinegéticas.
El culto al bravío animal se extendió, miles de años antes de nuestra era, al menos desde la India al Mediterráneo. Y así es el feroz y mugiente Rudra, fertilizador de la tierra, y llega a ser símbolo de los dioses superiores Indra y Shiva en el centro de Asia. O el toro celeste babilónico, de nombre Nlil, que los sacerdotes-astrónomos de Babilonia colocaron en la segunda constelación del Zodíaco. Representa al dios semita EL, proscrito por Moisés en Palestina. Y en Egipto al gran rey, dando origen a dioses creadores y solares.
Siempre en relación con la Gran Madre (la luna), las divinidades lunares mediterráneas aparecen con forma y atributos táuricos. La luna es el "poderoso novillo del cielo", y el toro el animal lunar de la tierra.
Además, desde tiempos arcaicos, el toro y el rayo son los símbolos de las divinidades atmosféricas. El mugido del astado se asimila al huracán y al trueno, manifestaciones de la fuerza que fecunda la Tierra.



Toros de Celtiberia e Hispania
No hay mito sin rito, y los múltiples mitos que tienen que ver con el toro fueron representados, vividos y revividos desde un principio por ritos correspondientes, que interpretan al hombre y su mundo, lo orientan, lo liberan, lo socializan.
En mil sitios de lo que se llamó Celtiberia, nuestra rugosa piel de toro, aparecen santuarios, exvotos, esculturas y esculturillas, pinturas, grabados, dibujos, monedas en torno al bóvido rey. Toros mitrados destinados al sacrificio se acuñan en Cascantum, Gracurris o Cesaraugusta. Es habitual el toro ofrendado a los dioses indígenas, como el del ara de Ujué a Lacubegis. Abundan hachas y puñales terminados en cabezas taúricas. Verracos con esa misma estampa coronan sepulturas como figuras votivas en terracota o bronce, a dioses tutelares. Y los toros se mezclan, repetidamente, con ciervos, figuras de la fecundidad, y con el cerdo y el jabalí, animales siempre gratos a los dioses pre-indoeuropeos.
Taurobolium de Arellano
Cuando los legionarios de Roma, de origen capadocio o latino, nos trajeron, si es que ellos nos trajeron, el culto tardío del dios védico y solar Mitra, favorecido entonces por los emperadores, a nuestros antepasados vascones no debió de sorprenderles mucho ni el rapto del "toro primordial" ni su degüello en la caverna, como fuente de fertilidad y de vida. Las aras y lápidas romanas en Ujué, San Martín de Unx, Aibar, Eslava, Artajona, Iruñuela, Gastiain, Sos o Uncastillo, con sus bucranios, cuernos de media luna, discos astrales, aras sacrificiales e instrumentos de pinchazo y descabello, tampoco les eran extraños: fueran figuraciones del culto mitráico o del ofrecido a la Magna Mater Cibeles, como sugiere el taurobolio recién encontrado en Arellano.

Del rito al juego
El toro era un viejo conocido de nuestra gente; animal sagrado, amigo-enemigo, sacrificial y alimenticio. Había quienes lo veían en sueños o hasta despiertos, de noche y de día, en cuevas y bosques, en forma de beigorri (vaca-toro rojos) o txekorgorri (becerro rojo), o echando fuego por la boca y las narices, o quemando las mieses y las metas.
El cristianismo, que fue ganando el corazón de los vascones, lentamente, pero no tanto como algunos se empeñan en afirmar, llevó al toro, como símbolo bíblico que es, a los altares. Lo vemos encaramado en el tímpano de Leyre, subido a la portada de Santa María de Sangüesa, bien situado en el ábside mayor de Irache, y activo, elocuente, significante, en ménsulas y capiteles de la catedral de Pamplona, desmitificado ya pero llevando en sus nobles lomos y cuernos leyendas como la del unicornio y milagros fantásticos como el del obispo Ataúlfo.
Los ritos táuricos festivos fueron evolucionando con el tiempo. De los mitos nacieron epopeyas, leyendas, cuentos, fábulas. El rito se hizo a su vez juego, espectáculo, diversión popular o lucimiento de nobles. Y así el toro nupcial, que prefiguraba la fertilidad de los mozos casaderos, se convirtió en corrida nupcial, de la que habla el Fuero de Tudela a comienzos del siglo XII, habitual en las cortes hispanas.
Del único toro, al que se le perdonaba la vida se pasó a varios todos de lidia y de muerte, en manos de caballeros y cortesanos. El rey Carlos II, nuestro señor, organizó la primera corrida de toros sueltos en 1385, y la Corte de Olite dio ejemplo y ánimos a muchas ciudades y villas navarras. Del toreo a caballo, con perros, venablos y lanzas, se pasó al toreo de a pie, en el siglo XVII, donde toreros navarros, de recia complexión física, se hicieron célebres con sus banderillas, desplantes, quiebros, recortes, saltos de garrocha, trascuernos, y el llamado "lance a la navarra" especialmente con toros navarros, pequeños, cortos de cuerpo y revoltosos.


De la tragedia... a la comedia

El rito tras el juego
Muchos aficionados, o todos quizás, olvidaron los viejos mitos y ritos. Pero mitos y ritos permanecieron en la misma piel de la fiesta, como clavados a fuego en ella.
El toro es en los Sanfermines elemento capital de ese reencantamiento simbólico del mundo que es toda fiesta frente a su desencantamiento funcional, adobado de cotidianeidad y de utilidad inmediata.
El Riau-Riau es el rito civil y tardío que funge como introducción calculada y cristianizada a los encierros de toda la semana. La procesión de San Fermín (1187) fue, antes del Riau-Riau, y sigue siendo todavía una santificación, formalizada y eclesial, de la hegemonía táurica. Por encima del totem (gran protector) de la tribu está el patrono católico, legendario asimismo, santo celestial "que todo lo ve" y que a todos protege con su capotillo:

"San Fermín, primer mozo. Milagrero
capote de mil suertes peregrinas",

escribió el poeta cristiano, taurófilo y sanferminero, J.M. Pérez Salazar.
Con el rito cristianizador de la procesión y su doble de la Octava enlaza la tonadilla madrugadora antes de comenzar el encierro, que es el rito primitivo, no sólo resto de tiempos primigenios sino eje y sentido de la fiesta actual.
En la inversión de valores que toda fiesta supone, el toro se hace dueño y señor de la calle festiva, y señor a la vez de la vida y de la muerte: por su imagen mítica, por su potencia, su agilidad, su prestancia. Mucho más que "casta, poder y pies" (Ortega), es el semi-dios, todo lo desmitificado y laicizado que se quiera. Porque basta no ya haber corrido el encierrillo (lunar) de la noche y sobre todo el encierro (solar) de la mañana, sino sólo haberlo visto de cerca para poder revivir de algún modo aquel temblor religioso-telúrico cuasi sobre humano que nuestros ancestros vivieron ante el "tremendo y fascinante" animal que los religaba con la Naturaleza-Madre, con la vida, con la muerte, con lo sobrenatural. Y los mozos que corren entre las astas ¿no sienten "la apetencia de muerte y el gusto de su boca", como el Sánchez Mejías de Federico?


...haberlo visto de cerca para poder revivir aquel temblor religioso-telúrico...
A las seis y media de la tarde, en la corrida-iniciación (capa, banderilla, muleta), dentro del coso tramposo y ritual, el torero, representante de la humanidad dominadora y "héroe civilizador" (J. Beriain), llevará a cabo, envuelto en las artes del juego taurino, el sacrificio tradicional que significa la regeneración periódica de las fuerzas sagradas, y la victoria -incluida la posible muerte del matador- personal y colectiva del hombre.
Pero en la verdadera "corrida" sanferminera que es el encierro volverá el toro mítico por sus fueros primordiales, que el solo juego taurino, redicho y rehecho, no puede expresar y mucho menos agotar.
V.M.A 

18 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Oh! toro, mi toro bravo,
toro con casta y hermoso,
de multicolor pelaje
y balcón que mira al cielo…
Naciste para morir
peleando con buen arte
contra un humano en la arena,
sin desmayo, con ardor,
como gladiador ungido
de gran coraje y valor…
En Pamplona eres el rey,
porque recorres sus calles
entre mozos, caballeros
aguerridos, con linaje,
antes de ir al albero…
Recorres tu vía crucis
galano y con tronío,
que te llevará a la muerte
en un ruedo, tu Gólgota,
una gran cruz, en lo alto,
¡mortal espada de acero!…
Destino predestinado
para el que fuiste creado
por ese gran Hacedor,
¡Oh, amado toro bravo!

desolvidar dijo...

"una gran cruz, en lo alto,
¡mortal espada de acero!…"
Impresionante, Sisebuto!
Gracias por tu aportación

Anónimo dijo...

Creo que tuviste mucha suerte. Cuando te tiene contra la valla el toro pierde las manos y sigue a los mozos que te salvaron la vida. Les habrías invitado a algo, no?
Gerardo

desolvidar dijo...

Me has entendido perfectamente. Viendo las imágenes, me doy cuenta de dos cosas: si el toro no hizo más por mí fue porque no le dio la gana. Si sigue insistiendo... A los mozos que lo citaron los llamé al hospital y quedamos para una cena. Nos lo pasamos tan bien que al final me dijeron (palabras textuales). "A ver si el año que viene te pilla otra vez". Así es Pamplona

Anónimo dijo...

Un precioso tema, encabezado por un relato personal que sobrecoge y al que nunca nos acostumbraremos los navarros, pese a llevar en la sangre, por tradición y costumbre, unas ansias de desafío que nos atrae, más allá de lo racional, a medir nuestras fuerzas con un animal, el toro, de bella estampa, apostura y nobleza probada, pero en el que la provocación —un desafío siempre lo es— le llevan a aflorar sus instintos naturales…

Dos puñales astifinos,
cuatro feroces cornadas,
un combate desigual
entre un hombre y una bestia…
Un combate sin trincheras
en un espacio estrecho,
encajonado, entre tablas,
en el que no hay salida…
Un parapeto humano
te impide la retirada
por el frente y por los lados,
y por detrás, el peligro:
una bestia enfurecida
te acecha sin cesar
con dos lanzas puntiagudas…

Un precioso tema en un blog asimismo precioso, en el aparecen temas variados y de gran interés, redactados con seriedad, buen criterio y maestría; y con una sensibilidad y un gusto exquisitos… Pequeñas joyas literarias que nunca tratan de provocar —más bien todo lo contrario— aunque el tema tratado pueda parecer controvertido… De ahí mi perplejidad al observar en este blog algunas intervenciones fuera de lugar, guiadas por intereses muchas veces no confesados, aunque siempre presentes y visibles…

Nunca habrá concordia en esta tierra sin un debate sereno… La argumentación, la mesura, la racionalidad y el entendimiento son las herramientas que la inteligencia cabal puede y debe utilizar… Las ideas pueden ser distintas y muy alejadas pero la convivencia entre los hombres, que es un objetivo prioritario, es la que debe de primar…

Sisebuto

desolvidar dijo...

Perdóname el retraso, pero ahorita mismo acabo de leer tu maravilloso comentario. Esto se llama echar un capote! Como dices, necesitamos un debate sereno y la pena es que no son precisamente los sanfermines el momento adecuado. Y me encantaría que este blog fuera uno de esos espacios en los que, sin ira y con libertad, se debatieran los temas que nos dividen.
Sisebuto, gracias de mil amores

Anónimo dijo...

Hola:
No es verdad que "en mil sitios de lo que se llamó Celtiberia" se encuentren restos de un supuesto culto al toro. Más bien esos restos son escasos, muy escasos en comparación con Francia, Italia o incluso Norte de Europa. Los mitreos no abundan precisamente en nuestro suelo y esto tiene una lógica, al tratarse el mitraísmo de una religión practicada en medios militares y fronterizos. El toro es un motivo mitológico y decorativo recurrente en la cultura occidental y oriental, y por tanto no característico de Hispania. Además se trata de un elemento importado de culturas orientales, con lo que su supuesto origen autóctono es pura especulación no sustentada ni con fuentes escritas antiguas ni con arqueología. El Taurobolio romano encontrado en Aragón (Sos del Rey Católico) nada tiene que ver ni con antiguos ritos locales ni por supuesto con vascones, que por aquél tiempo remoto no habitaban Hispania y además ni se describen en las escasísimas fuentes en las que aparecen como pertenecientes a una misma etnia monolingüe. Se trata de un culto típicamente greco-romano. Ejemplares similares de taurobolios se encuentran en Italia y Francia. Y corridas del tipo de los frescos de Creta se han hallado también en Egipto, pero no en Hispania y mira que mosaicos encontrados casi intactos no nos faltan. Acerca de los encierros de bóvidos, estos también están presentes en otros países europeos en tiempos anteriores, antes de ser prohibidos. Y en Navarra no son casuales, ya que el territorio de la actual Comunidad Foral fue parte de un reino independiente del mismo nombre que se extendía al norte de los Pirineos (Bearn) hasta finales del siglo XV, y ese tipo de fiestas de toros están arraigados en el sur de Francia desde al menos la Edad Media. Resumiendo, tratar de establecer una relación entre la tauromaquia actual y ritos ancestrales es un lugar común repetido hasta la saciedad pero que se desmonta con las escasas fuentes antiguas que se conservan. Como también establecer la edad de una supuesta tradición que no es tan antigua y que es, dicho con todos los respectos, más negocio que otra cosa.
Saludos cordiales

desolvidar dijo...

Para el anónimo (¿por qué?) del 29.08.11:
El autor del artículo no puede en estos momentos dar una contestación más detallada y me ha mandado este correo:
"Estoy ahora lejos de poder echar mano de mis libros. Pero puedes recomendarle los mútiples estudios del mejor conocedor de la España romana y uno de los mejores de nuestra protohistoria, José María Blázquez, o la enciclopedia del toro de J.M Cossío, muy divertida para el último verano.
Cordialmente, VM."

Anónimo dijo...

Hola de nuevo:

No me consta que Blázquez contabilizara y documentara en Hispania más mitreos y altares de taurobolio que los que yo ya he mencionado arriba. En realidad son poquísimos y no más abundantes que en Francia, Italia y Reino Unido o el Mediterráneo Oriental. Seamos serios. La evidencia de esos artefactos no es prueba alguna de que los pueblos de Hispania fueran especialmente dados al espectáculo taurino -que entonces no existía como tal, ni que sean característicos únicamente de Hispania o de nuestro carácter. Muy al contrario. Se trata de restos ROMANOS, de manifestaciones culturales ROMANAS, comunes en otras partes del imperio. El mitraísmo no arraigó demasiado en nuestras tierras, ya que no era zona militarizada. De ahí que salvo el mitreo de Mérida y algún otro y un par de estelas con figuras de toros, poco más. Algún torito mitológico ibérico, céltico o fenicio anterior. Y para de contar. Por otro lado, Cossío no es más que un propagandista, no es un especialista en historia antigua, sino que escribe sirviendo a unos intereses. La tauromaquia no es algo típicamente nuestro, como él pretende hacernos creer, producto de una tradición remota, sino un negocio promovido por terratenientes que arranca desde la época romántica. No porque diga Cossío esto o lo otro, o el despistado de Conrad, va a ser cierto. No hay fuentes antiguas que lo demuestren, como tampoco hay un enlace entre esos mitreos y taurobolios con la fiesta de toros actual en cualquiera de sus manifestaciones (corrida en la plaza, encierro, correbous, etc.). Los encierros de Pamplona -o los correbous catalanes o valencianos- tienen su origen en la Edad Media, lo mismo que el lanceo a caballo (o rejoneo) y su existencia demostrada en Francia (aún existente) y Norte de Europa (desaparecida) nos da una pista de unas tradiciones igualmente importadas. A modo de anécdota, sacrificios de toros tienen lugar hoy en día en zonas tan lejanas como Pakistán. Me parece muy bien que a la gente le guste los toros y los sanfermines, pero no está bien falsear la historia.
Saludos cordiales

Anónimo dijo...

Bonita tu idea. Desolvidar. Pongo mi granito de arena, de algo que escribí ya hace unos años, despues de correr un encierro,,, espero que sirva para desolvidar...

Anónimo dijo...

"Quedan solo 3 minutos para que empiece. Todo el mundo esta ya preparado. Mi tramo de Postas con Real es muy rápido, por lo que conviene calentar bien durante un buen rato. Como mucho te da tiempo a correr 200 metros, y es casi todo al sprint. Me gusta llevar pantalón y manga larga, por si me caigo o me tengo que tirar no me haga muchos rasponazos.
2 minutos y se notan ya los nervios. Casi todos estamos dando saltitos y trotando para no quedarnos fríos. Hay algunos que no dejan de hablar hasta el último momento. Somos mas o menos los de siempre, con algunas caras nuevas, dependiendo del día. Si es fin de semana hay mas gente, lo que supone mas peligro de caerte. Hoy es jueves.
1 minuto. Ya me invade ese miedo particular de esta situación, esa sensación que hace que al día siguiente vuelvas a correr. En ese momento ya te olvidas de todo lo demás y solo esperas el petardo. Esperas que suene ya, y a la vez que no suene. Pero suena
¡Pum! Inmediatamente después se oye el barullo de los que están mirando. En donde estamos nosotros no hay talanquera, empieza en la Calle Real. Los mas veteranos animan a todos los demás. ¡Esperar! ¡ No os mováis!. Es difícil estarse parado sabiendo que 6 Miuras vienen corriendo hacia ti. Pero para correr bien este tramo hay que esperar a que doblen la esquina de Real Vieja con Postas para empezar a correr. Desde aquí es lo que se ve, la esquina dichosa.
Empiezan a doblar algunos corredores, luego el grupo grande, y luego....la manada. Se chocan contra la talanquera. ¡Ahora, chicos, nos toca! Empiezo a correr hacia Real, miro para atrás pero no veo bien la manada. Como los toros son mas bajos que la gente, hasta que no están cerca es difícil verlos. Alguien grita que viene uno adelantado, así que todos aceleramos. Justo cuando doblo la esquina miro atrás y veo al morlaco derrapando y chocándose contra la tabla de la frutería. Joder, lo tenia a dos metros. Por eso salimos desde la mitad de la Calle Postas, porque cuando te alcanza el toro tu doblas la esquina y ellos derrapan, y te da tiempo a separarte.
Sigo corriendo pero me aparto a la derecha porque el adelantado va por la izquierda a toda leche. Luego me centro y corro unos metros delante de otros dos bichos. Luego me aparto a la valla porque ya no puedo aguantar."

El video de tu cogida lo deberían ver todos los guiris que vienen a los encierros, el porque nunca hay que levantarse cuando se cae con la manada cerca.
Un abrazo desde Sanse

Anónimo dijo...

Ya q estamos en epocas de crisis y recortes a los q acuden y azuzan los encierros, corridas.....y saliesen heridos..a esos les negaba yo asistencia medica, les dejaba muriendose..ellos lo buscaron...q pena q no sean mas los heridos

Anónimo dijo...

Al A.del 12-7-12 (habitual majadero , cobarde y anónimo, de páginas taurinas, más morlaco que el ídem): ¡y mira que has leído una página con poesías que podían haberte evocado sensibilidad humana!; te deseo que con la crisis no nieguen asistencia médica a neuróticos que escriben frustrados a las 6.18 de la mañana.

Al A.culto y radical con la historia: ¿la ausencia de restos es la prueba de inexistencia ? El encierro de Pamplona, era y gracias a San Fermín algo persiste, jugarse la vida delante de toros bravos por muchas cosas menos por negocio. Le he leído con mucho interés .

Al A.de la página: me ha emocionado encontrar, ¡de absoluta casualidad! el testimonio de tu historia . Una obra de arte. La foto de tu primera cornada es una de las fotos míticas de la época del blanco y negro. Se supone que habrás sufrido mucho por la morbosidad de la gente. Me atrevo a decir que el encierro del 14-7-80 es uno de los más importantes de la historia del acto tras la catástrofe del día anterior. Me habría encantado haberlo corrido pero sólo tenía 14 años. Fue un año horrible (el día 9 salvaron de milagro a otro mozo con la femoral partida). Las leyes divinas e incompresibles que nos rigen hicieron que sufrieras semejante cogida. Pero no podías morir. No podía ser tras aquel 13 de julio.
¿Cómo has conseguido el vídeo?
Cuando veía la famosa foto me quedaba siempre intrigado pensando qué le habría pasado realmente a ese mozo . El documento visual lo aclara , corrige errores que se han escrito sobre tu cogida, y produce angustia al buen aficionado a los encierros. Fue peor de lo que imaginaba.
Me despido. Hasta siempre.
Carchebe (acrónimo, no pseudónimo)

desolvidar dijo...

Carchebe: Me ha alegrado muchísimo, tu comentario en el que repartes leña a quien se la ha ganado a pulso, atención e interés a quien escribe con corrección y admiración por una imagen tan terrible como la de mi cogida. No recuerdo bien cómo llegó a mis manos el vídeo, pero al hospital vino cantidadd de gente con imágenes que había captado de mi cogida. La imagen de portada sé que ganó el premio del Café Viena.
Y ya ves lo que le pasó realmente a ese mozo: en tres semanas estaba corriendo las vacas de Estella. Milagros de la medicina del Hospital de Navarra.
Muchísimas gracias por tu comentario.
Patxi Mendiburu Belzunegui

Les carnets du mayoral dijo...

Hola, Soy Fabrice Torrito, el actual mayoral de la ganadería del Marqués de Albaserrada. Me gustaría contactar con la persona (Patxi Mendiburu ?) que ha escrito el artículo "Callejero, un Albaserrada Sanferminero". Me gustaría pedir permiso para colgar el texto y las fotos (necesito el autor de las fotos y saber si existen más de este toro) en mi blog "Les carnets du mayoral".
Gracias y saludos.

Patxi Mendiburu dijo...

Hola, Fabrice Torrito: Soy Patxi Mendiburu, autor del blog Desolvidar y del artículo sobre Callejero, el toro de su ganadería.
Por supuesto que puedes disponer tanto del vídeo como de las imágenes, texto... del artículo. En el vídeo se ve primero la grabación de mi cogida y luego voy poniendo todas las fotos que en su día conseguí.
Por cierto, cuando estuve en el hospital (julio de 1980), vino a verme el Marqués de Albaserrada quien me invitó a su finca para recuperarme. Y mira si estaba atontado que decliné el ofrecimiento del marqués!
Un cordial saludo y a tu disposición para lo que quieras.

Anónimo dijo...

Es impresionante la grabación y las fotos. Qué bien lo cuentas. Hay algún video disponible de lo que pasó en el encierro del día anterior?

Gracias y felicidades por el blog.

Norma

Patxi Mendiburu dijo...

Gracias, Norma, por tu comentario. Seguramente habrá imágenes, pero serán particulares. Los fotógrafos de la época: Zubieta y Retegui, Mena, Galle... es posible que tengan fotos. Pero vídeo de esas cogidas del día 13 dudo que exista. Lo único que conozco son las imágenes del Diario de Navarra del día 14.
Un saludo