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lunes, 9 de mayo de 2011

Seminario de Tudela, curso 61-62

En el Moncayo, 1º de Gramática del curso 61-62 (pincha para ver mejor)
Ya que en la entrada anterior hemos visto la alegre, castiza y hermosa Semana Santa tudelana, vamos a permanecer en la capital de la Ribera recordando aquel curso 1961-62 que pasé a orillas del Queiles.
Aquí tenemos una imagen que guardo de aquel año. Esta foto va a cumplir 50 años. Estamos en el Moncayo, a 2315 metros de altitud. Se nota, ¿verdad? Hay cinco curas: Javier Garde (1), Jesús Armendáriz (2), Ángel Echeverría (3), Sebastián Sotés (4) y Alejandro Aguirre (5). Yo, en el círculo rojo, con cara de frío y sufrimiento.
[Actualización octubre 2013. Mirad este documento gráfico del No-Do que acabo de encontrar. En mayo de 1960 subieron la imagen de la Virgen a la que se abrazan (en la foto de portada), dos años después, Lucia y Merino:

]
Pero esta entrada no va dedicada a mis vivencias, recuerdos, compañeros, profesores... de aquel año (tan sólo un poquito, el recuerdo de un buen amigo), sino a desolvidar unas canciones que aprendí aquel año.
Parece mentira: no recuerdo dónde dejé aparcado ayer el coche y, sin embargo, estas canciones nunca las he olvidado. Y digo desolvidar, no porque yo las haya olvidado y luego recuperado, que no es el caso, sino porque algunas de ellas en la red ni siquiera aparecen.

Señor, aquí estoy. Grano de trigo soy...
Domine, ecce adsum. Frumentum Christi sum...
Llamada también "El Molinero". Letra: Popular; música: Ramón Casajoana
Esta canción se cantaba los domingos en misa. Llegaba el momento de la comunión y se levantaban Lucia y Urzainqui. Y la bordaban.
Hay que reconocer (con el tiempo uno se da cuenta) que la letra es bastante masoquista y truculenta, pero a mí me gustaba porque la asocié al domingo, un día de fiesta.
Lucia, Juan Manuel Lucia Garayalde, era, además de compañero de curso, un buen amigo. Años antes, habíamos sido monaguillos en San Juan Bautista (Jesús y María), con Jesús Urdín, Heradio Villanueva, José Joaquín Zabala... y estudiado en la Escolanía Santa María la Real (fundada por D. Javier Redín). Aquí a Manuel se le llamaba "el abuelo" porque en la nuca tenía un corroncho de pelo blanco, muy definido, que contrastaba con el pelo rubio.
En Tudela, además de buen estudiante, jugaba muy bien a fútbol y, como digo, cantaba de maravilla. Vamos, que podía despertar la envidia (sana, por supuesto) de cualquiera. Y, sin embargo, por su carácter tranquilo y, sobre todo, por ser una buenísima persona, era muy difícil no sentir simpatía hacia él.
Manolo, recibe desde este blog un fuerte abrazo.


Señor, aquí estoy; grano de trigo soy,
segado y trillado en tus eras.
Señor, cuando quieras me puedes moler,
que yo quiero ser polvito de harina
que forma tus hostias de amor.
¡No tardes, si quieres, Señor!
¡Oh mi Dios Molinero!
Echa a andar tu molino harinero.
Y muele la harina,
que quiero ser hostia de amor.
Señor, ¡que te espero! ¡Empuja la rueda, dolor!
Señor, Señor, aquí estoy.
Señor, aquí estoy, aquí estoy.

La canción del viejo poeta
Otra canción que recuerdo de Tudela es la que se titula (ahora lo he descubierto) "La canción del viejo poeta", cuyo autor, aunque en la SGAE figura Antonio Iturriaga Herrera, es sin duda el claretiano Luis Iruarrízaga Aguirre. Melodía muy parecida a "La golondrina" y, como ésta, también muy emotiva:


Pasar yo ví la alegre primavera
y, de ella al par, la más bella ilusión.
Pasó ante mí cual sombra fugitiva
y me llenó* de frío el corazón.
Y vi caer las hojas en otoño,
del vendaval al viento bramador.
Así pensé: los años se disipan
y caen, ay, las hojas del amor
*según Félix. "y se me heló"
Tengo de subir al monte
Mucho más alegre, el popurrí "Tengo de subir al monte", cuyo comienzo es el mismo que "A Ponferrada me voy", de José Antonio Ortega Fernández.


Tengo de subir al monte,
al monte que hay en Las Caldas;
tengo de pisar la nieve,
la nieve heladica y blanca.
Y después de haber subido
y mirado en lontananza,
del calor de mi familia
he sentido ya nostalgia.
Que vengo de lavar,
de lavar del río
el pañuelo de seda
de mi sobrino;
que vengo de lavar,
de lavar del río.
Que tanto lavé,
que tanto he lavado;
que tanto lavé
para el pago que me han dado.
Lalaralalala lalaralalá lalá lalá
Montado en tu caballo ¿por qué te fuiste?
¿Creías que en la guerra daban convites?
Anda y no temas,
que mi caballo tiene silla y bandera.
De mañana sale el sol;
de mañana sale el sol;
sale el sol, sale la luna,
sale la luna y el sol

Hoy, amigos, levantemos
Y la más festiva de todas fue una que aprendimos poco antes de las vacaciones de verano y precisamente con dicho motivo: "Hoy, amigos, levantemos", con música del Canon de Mozart.


Hoy, amigos, levantemos
nuestras voces, si queremos.
Todo es gozar la vacación
que es fruto de nuestro sudor.
Sin ella el libro es letra muerta,
que seca presto la cabeza.
Y sin tardar viene el dolor
las ilusiones de la vida a matar.
Tras la tormenta es fuerza de venir
un nuevo sol que alumbre el porvenir.
Cantad, gritad, abrid el corazón a la expansión


¡Ah! Ya perdonaréis tan lastimosas grabaciones, pero sólo he podido contar con un miembro del Dúo Pampilona.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

"Quandoque et haec meminisse iuvabit" Pero no te he podido reconocer..."Quanto mutatus ab illo" Ayudame a que te reconozca. Un abrazo. Narciso

desolvidar dijo...

la cabecica que tapa el hombro derecho de Jesús Armendáriz. Ves la cara de sufrimiento: subí con unas zapatillas rotas. Imagínate la bajada por esos canchales

Anónimo dijo...

Ya te he visto de pequeño en Moncayo y de grande en Mendillorri. La cara es la misma sin barba o con ella. El "quantum mutatus ab illo" en ti no se verifica. Saludos. Narciso

unjubilado dijo...

Todavía recuerdo fragmentos de alguna oración en latín.
Ave Maria, gratia plena, Dominus, tecum, benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Jesus...
Estudié en los dominicos y un cura, quería a toda costa que fuera al seminario, me señalaba con el dedo y yo le contestaba de la misma manera con toda la mano de derecha a izquierda diciendo que no.

Anónimo dijo...

hola, buenas tardes a estas horas en argentina.
quiero agradecerte, que pude conocer por vos la canción del viejo poeta, es que un gran amigo español, madreleño, me la cantaba hoy en una comunicación por skype. le sorprendía que no la conociera (tal vez la diferencia de edad y origen).
de nuevo, te agradezco.
la tuya es una patria que quiero mucho.
no quiero ser anónimo, así que yo soy claudia miriam cortazzo, profe de castellano en buenos aires. estoy en facebook.
un gran abrazo

desolvidar dijo...

Un fuerte abrazo para tí, claudia. Seguro que tu gran amigo madrileño te la ha cantado mejor que yo. Yo la aprendí con 12 añitos, alla por el 61-62, vamos, anteayer. En mi blog tienes tu casa. Te puedo recomendar esta entrada?:
http://patximendiburu.blogspot.com/2011/04/que-triste-pero-que-hermosa-maria-la.html
A tu disposición, y gracias por tu amable visita,
Patxi

Anónimo dijo...

No se puede ni imaginar lo que he gozado recordando estas canciones que tantas veces cante. Soy navarra y aunque estoy lejos de ella,me acuerdo. Gracias