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jueves, 12 de agosto de 2010

Una lápida junto al Calvario de Huarte


Corría el año 63, el año en que mi hermano y yo aprendimos a nadar. Habíamos cogido tal afición, que nos íbamos andando desde la calle Aralar, 36 hasta El Tronco (a más de 4 km), en Huarte, cien metros, Arga arriba, del puente que está junto al Calvario, en la margen izquierda del río.
Salíamos de casa y, atravesando las casas de Ruiz de Alda, pasábamos despacito por aquellos chalets de la colonia Argaray que tenían piscina, y nos quedábamos mirando con envidia, poniendo cara de pena, y deseando que saliera la dueña y nos preguntara: "¡Chavales! ¿Os apetece daros un baño?". Así, casi todos los días del verano. Pero, ni siquiera un día tuvimos esa suerte.

Se llamaba así, El Tronco, porque en la orilla se levantaba un árbol seco que había sido cortado a metro y medio del nivel del agua. Era un verdadero trampolín y un auténtico reto el ser capaces de tirarse de cabeza desde allí arriba. Además tenía unas raíces al nivel del agua que eran comodísimas para agarrarse a ellas cuando querías salir.


Hacíamos nuestro aprendizaje debajo de una pequeña presa, donde nos cubría hasta la cintura. Eso nos daba mucha seguridad. El día que consideramos que ya estábamos preparados, "a la de tres" (yo, que era el mayor, esperé un poco), nos lanzamos en el mismísimo Tronco, donde nos cubría enteros, y cruzamos hasta la otra orilla. ¡Ya sabíamos nadar!

En aquel lugar descubrimos que, tras la muerte de Juan XXIII, "el Papa bueno", el candidato a sustituirle era (según el listo del grupo) el cardenal Montini. Y acertó: enseguida ese cardenal se convirtió en Pablo VI. Mi hermano aún recuerda esa anécdota.
También descubrí que, a pesar de ser un lugar frecuentado por los seminaristas de la zona, aparecía casi siempre un grupo de chicas que, a mí al menos, me dejaban ojoplático, sobre todo una más jovencita que las demás. Era una delicia agarrarse a las raíces del Tronco, con ella al lado, aunque no nos dijéramos nada.
Un día el río bajaba que parecía chocolate. Habría habido una tormenta y no nos apeteció bañarnos. Así que fuimos a investigar los alrededores.

Cruzamos el puente que va al Calvario de Huarte y encontramos, pasado el puente, a la izquierda, una lápida medio tapada por la vegetación. Yo ya no me acordaba de lo que ponía, pero sé que me impresionó porque hablaba de la muerte de un señor que había caído de una caballería allí mismo.
Verano, juventud, amor... y muerte.
Hoy, justo 47 años después, he vuelto "al lugar del crimen" y, me ha costado, pero creo que he conseguido descifrar lo que decía esa lápida.

AQUI TUVO LA DESGRACIA
DE CAER DE LA CABALLERIA
D. FRANCISCO TRIGO
EL DIA 17 DE ABRIL DE 1926
A LOS 29 AÑOS DE EDAD
RECIBIENDO EL GOLPE QUE
A CUYA CONSECUENCIA
FALLECIO A LAS 12 HORAS

Al fin legible. Foto de Gema

Tiene toda la razón Ana (ver comentario) cuando me corrige la fecha: es 17, no 12 de abril, como había puesto yo incicialmente.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Alguna vez quise leer la lápida pero desistí. ¿Cómo lo has conseguido? El Ayuntamiento de Huarte debería limpiarla y conservarla. Muy bonito, Patxi
Germán E.

Anónimo dijo...

Me ha encantado, estás hecho un verdadero "artista".
Pepa.

patxi mendiburu dijo...

Gracias Germán, gracias Pepa. Que cómo lo conseguí? Recuerdas cuando copiábamos una moneda a un papel pasando el lapiz por encima? Pues en algunas partes de la lápida tuve que hacer algo parecido. Totalmente de acuerdo con que el Ayto. la limpie y conserve

RIPODAS TRIGO dijo...

En el extranjero desde hace mas de 35 años y buscando trozos de familia por Internet, le agradezco profundamente por el desolvido de la lapida de mi tío que ya conocía de pequeño y que creía desaparecida con la construcción de la desviación Villava-Huarte. No conocí a mi tío puesto que nací en 1946.
El procedía de Aranguren, de casa Mauricio, y venia una vez por semana a Pamplona en caballería para vender-comprar mercancías. Ese día la caballería se espantó, ignorando el motivo, y al caer se golpeò la cabeza contra el muro de protección. Sus hermanos y hermanas ya están en el otro mundo. Le quedan sobrinos en Pamplona y cercanías pero que ya no deben recordarlo.

desolvidar dijo...

Yo sí que te agradezco, Ignace Rípodas Trigo, que alguien, un sobrino, me diga que tiene parentesco con D. Francisco Trigo.
Nunca nadie ha sabido explicarme el motivo por el que le hicieron esa lápida. Hay ahora unas personas que están recobrando la memoria perdida de Huarte. Me pondré en contacto con ellos para ver si me dan algún dato más. Mil gracias por un comentario que está en el camino de desolvidar a tu tío

Ana dijo...

Esta equivocado cuando usted dice que murió el 12 de abril,en la inscripción pone el 17 de abril de 1926.Aunque no soy de Huarte me intrigo la inscripción y la leí y la recuerdo muy bien.No deseo molestar ,tal solo que se corrija .Un saludo :Ana

Patxi Mendiburu dijo...

Ana, tiene usted toda la razón. Disculpe mi error, fruto seguramente de la emoción y la precipitación. En la misma foto donde aparezco agachado, se ve perfectamente: 17, no 12. Gracias por la ayuda y ahora mismo la corrijo