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miércoles, 3 de febrero de 2010

Santa Águeda: celebraciones y testimonio

En algunas "eskeak" o cuestaciones no faltaba el burro
Santa Águeda, Santa Ágata (que significa "buena") o, en castellano antiguo, Santa Gadea es, debido a la peculiaridad de su martirio, motivo de celebraciones en todo el orbe cristiano. Su festividad es el 5 de febrero y, por ceñirnos a España, encontramos diversos tipos de celebraciones.

Navarra
Comenzando por Navarra, José María Iribarren "desolvida" un canto popular de la zona castellano parlante que dice así:
"Gloriosísima Santa Agueda
de las santas sin rival,
que le cuertaron los pechos
igual que se cuerta un pan".


De Murchante me manda este testimonio mi amigo Gaudencio:
"Tenteré nublo , tenteré tu, las campanas van con tú. Si eres agua ven acá, si eres piedra vete allá". En Murchante iban los monaguillos, con un cuadro deSanta Águeda pidiendo por los portales de las casas alguna pesetilla, huevos, chorizo, arroz etc. Con lo que se colectaba, se preparaba una comida (antes banquete) en casa del sacristán o sacristana; que de todo ha habido.
Castilla
Este romance religioso, de origen castellano, recoge en su final prácticamente las mismas palabras del canto navarro:
"Agueda que no quisiste
a los dioses adorar.
En prueba de tu constancia,
las tetas te han de cortar;
y le respondió la santa,
con afecto singular:
-que cuerten por donde quieran,
que cuerten si han de cuertar-.
Y le cuertaron las tetas
como aquel que cuerta pan".

En muchos lugares son especialmente las mujeres quienes toman la iniciativa ese día. Quizá el caso más llamativo es el de Zamarramala, pueblo situado a un kilómetro de Segovia. En una documentadísima página de la Fundación Joaquín Díaz se nos dice:


"Fiesta, que data del s. XIII, en la que mandan las mujeres. Todo se debe a la importante ayuda de las mujeres en la reconquista del Alcázar en tiempo de los musulmanes: las jóvenes de la población de Zamarramala salieron a bailar al son de la dulzaina y el tamboril vestidas con los trajes de fiesta; los sarracenos, sorprendidos de tal acontecimiento, salieron del Alcázar para verlas de cerca y descuidaron la defensa de la fortaleza, lo que aprovecharon los hombres para entrar y hacerse con el mando del Alcázar. Y, desde 1227, como premio a la colaboración, les concedieron a las mujeres ostentar el mando durante todo un día al año, el día de Santa Águeda."

País Vasco
En cuanto al País Vasco, la página de "Euskonews" nos habla de dicha celebración en los alrededores de Barakaldo:

"La postguerra, con el estancamiento económico y la represión de cualquier expresión de sociedad civil, conlleva la decadencia de estas romerías. Hasta que, en 1945, una cuadrilla de jóvenes nacionalistas organiza misa y bacalada en el chacolí anejo en 1945, regresando al son del txistu. Este semiclandestino revival comienza a atraer más gente cada año, consolidándose la repetición, que ya diez años después actúa como catalizador de la recuperación del 5 de febrero. Los romeros, tras oir misa, dedican el resto de la mañana a bailar al son del txistu y a saborear un bocadillo regado con la jarra de chacolí. La profusión de cuadrillas ataviadas con kaikus y txapelas, signos diacríticos de identidad vasquista, contribuyen a convertir Santa Águeda en un ritual de afirmación nacionalista."

La manipulación del nacionalismo en la celebración de Santa Águeda siguió presente posteriormente hasta el punto de que, en bastantes casos, lo que recogían quienes salían a cantar la víspera de Santa Águeda iba a veces destinado no ya a las ikastolas, sino también a los presos (ya sabéis a cuáles, ¿no?).
En los últimas décadas hay un intento de "descristianar" la fiesta de Santa Águeda, acompañando el cántico con bastones, palos (makila, en euskera), ritual pagano, precristiano, -dicen- para "despertar a la tierra tras el solsticio de invierno". No se dan cuenta de que la propia palabra makila llegó al vasco desde el griego [al rey se llama basilias (βασιλιάς), por llevar un cetro], pasando por el latín (bacilla, bastón pequeño). Los bacilos se llaman así por su forma de bastón.
En la propia letra que se suele cantar, el nacionalismo convierte el día de Santa Águeda ni más ni menos que en el día de Euscalerría. 



[Actualización 04.02.14: La manipulación a la que cierto nacionalismo somete a nuestras fiestas (hoy mismo a la de Santa Águeda) es tan asquerosa y tan brutal como este ejemplo que me ha tocado vivir en directo: Vestuario de una instalación deportiva. Un padre (?) con dos retoños de 4 ó 5 años. El padre: "¡Presoak kalera, amnistia osoa!". Padre e hijos: "Zorion etxe hontako denoi! Oles egitera gatoz...". ¡Pobre euskera, pobre fiesta de Santa Águeda y, sobre todo.., pobres hijos!]

Pero finalicemos con lo mejor. Este testimonio que vais a leer rezuma verdad por todos sus poros:

Ermita de San Adrián (luego Bilbao), con la vivienda bajo la chimenea
Testimonio del Bilbao prenacionalista
Sin embargo, bastante antes de la manipulación nacionalista, la celebración de Santa Águeda era la fiesta de los quintos, quienes iban cantando (o rezando) por los caseríos y con las viandas que recaudaban hacían una merienda de despedida. Así al menos me señala mi informante de Bilbao. Se trata de la transcripción de lo que su madre le cuenta en vasco a su hija. Tal testimonio tiene tanta verdad que lo reproduzco literalmente tanto en vasco como en castellano (y como quiere el Gobierno de Barcos: en euskera a la izquierda:
Santa Ageda  
Nire amak kontatuta: 
Bera Bilboko San Adriango baserri batean jaio eta bizi izan zen; baserria eta San Adriango baseliza eraikin berbera ziren. Sasoi horretan ez zegoen ez oraingo etxerik, ez pisurik, ez ezer, baserriak bakarrik. Orain, hartatik, auzoko izena baino ez da geratzen, eta baseliza zegoen lekutik autopista pasatzen da. 
Otsailaren 4an gauez, soldadutza egin behar zuten mutilak biltzen ziren eta baserriz baserri kantatzen ibiltzen ziren, Urizar Dorretik Pagasarriraino. 
Familia lotan zegoen eta mutilen etorrerarekin esnatzen zen. Nire amamarenera ere heltzen ziren, goizeko ordu batetan edo ordu bietan, galdetzen zuten lehenengo gauza ondokoa zen: "Kanta ala erreza?" Hori ennspetuaren seinalea zen, gaixo edo heriotzaren bat egon ahal zelako familian. Gero, mutilek Santa Agedaren koplak kantatzen zituzten, eta haien artean etxekoei koplaren bat dedikatzen zieten, zeren sasoi horretan guztiak ezagunak eta lagunak izaten ziren.
Nire amak gaueko iluntasunean, isiltasunean eta bakartasunean, Santa Ageda kantuak entzutea hunkigarria zela esaten du. Bertsio hau kantatzen zen, nik ez dut inon ez eta inoiz ere entzun:
Oles, oles atetan,
nor dabil denbora honetan?
mutil zoroak alkar hartuta
Santa Ageda kantetan.
Pobre ta humilde dabiltzanentzat
batuten borondatia...

Mutilek, biltzen zuten janariaz eta diruaz, soldadutzara joan baino lehen, afari bat egiten zuten, agurra bezala. 
Santa Águeda
Contado por mi madre: 
Ella nació y vivió en un caserío de San Adrián, de Bilbao; el caserío y la ermita de San Adrián eran el mismo edificio. En aquella época no había las casas de ahora, ni pisos, ni nada; solo caseríos. Ahora, de aquello no queda más que el nombre del barrio y, por donde estaba la ermita, pasa la autopista.
La noche del 4 de febrero se reunían los quintos, los chicos que tenían que hacer la mili, e iban cantando por todos los caseríos, desde Torre Urizar hacia el Pagasarri.
La familia estaba durmiendo y se despertaba con la llegada de los mozos. Cuando llegaban a la casa de mi abuela, a la una o a las dos de la mañana, primero preguntaban: "¿Canto o rezo?", como señal de respeto, por si había algún enfermo o había fallecido alguien en la familia. 
Luego, los jóvenes cantaban las coplas a Santa Águeda y, entre ellas, dedicaban alguna copla a los de la casa, porque en aquel tiempo todos eran conocidos y amigos. 
Mi madre dice que era muy emocionante oír el canto de Santa Águeda en el silencio, la oscuridad y la soledad de la noche. Se cantaba esta version. Yo no la he oido nunca en ningun sitio:
¿Quién anda llamando
a las puertas a estas horas?
Unos mozos chalaos cogidos del hombro
cantando a Santa Águeda.
Recogiendo la voluntad
para los pobres y humildes

Los chicos, con los alimentos y el dinero que habían recogido aquella noche, hacían una cena de despedida, antes de ir a la mili

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto si, y no la mamarrachada de los martes. EL martes que viene propón ir por san juan pidiendo para hacer una merienda, claro que tal y como cantais dudo que saqueis ni para mondadientes, y luego os vais todos a la mili. Que paz¡¡¡¡¡

patxi mendiburu dijo...

Vale, hecho!Tú ya sé que cantas como los ángeles. Así que al Flaco y al Ibita les mandamos callar y seguro que sacamos pa la merienda y algo más

Echenique dijo...

Y sus pechos se transformaron en montañas de Euskalherría. Es curioso cómo el nacionalismo vasco manipula todo lo que se le ponga por delante, llámese religión, historia, tradiciones, devociones ... al servicio de la causa, el paraiso euskaldun en la tierra. Y con qué facilidad se alternaron los inciensos y las pistolas y bombas.

Anónimo dijo...

Todos los nacionalísmos manipulan para la causa... va en su definición...

Anónimo dijo...

No se dan cuenta que hoy ya no les cree ni el tonto de baba del barrio...