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jueves, 15 de octubre de 2009

Aquel año 1984


En recuerdo de cinco victimas de ETA

Hace 25 años, Navarra sufrió la muerte de 5 personas a manos de Eta. En toda España fueron 33 los muertos y 52 quienes quedaron malheridos. Eta intentó extender el horror en todas las direcciones, para difundir el mensaje de que nadie que le plantara cara estaría a salvo. En enero, asesinó en Madrid al Tte. General Quintana Lacaci, pugnando por provocar a los militares apenas un año después del 23 F. En febrero, su objetivo fue el senador socialista Enrique Casas. Poco antes había dado un escarmiento mortal al etarra arrepentido, Miguel Solaun. En Pamplona, algún desalmado vigiló a Jesús Alcocer, militar retirado que a sus 65 años acudía de mañana a Mercairuña, facilitando datos para que sus verdugos lo asesinaran allí de dos disparos. Luego, los terroristas dejaron el coche convertido en una bomba trampa, que hizo volar por los aires a dos jóvenes policías: Juan José Visiedo, de 26 años, y Tomás Palacín, de 42. Juan José tenía una hija de apenas un año, y Tomás, dos niñas. También hubo una cobarde información para que la ETA adosara una bomba lapa y matara a Luis Ollo Ochoa, capitán de la guardia Civil, nacido en Ochagavía, que vivía en la 2ª Agrupación Orvina. Su propia mujer quedó también herida en el atentado. Los vecinos de Orvina dijeron, conmovidos, que Luis era un buen hombre. “En la casa no tenía enemigos” explicó un vecino. “No podía tenerlos”. Tanto Jose Luis Ollo como poco antes Jesús Alcocer no tomaron especiales medidas de protección. Seguramente pensaron que no eran objetivo de nada, que hacían su vida y desempeñaban su trabajo lo mejor que podían y al servicio de todos. Tal como dijo aquel vecino de Orvina, que habló tras la terrible explosión, ni tenían enemigos ni podían tenerlos. Lo mismo que los dos guardias que inspeccionaban un coche que resultó ser una trampa mortal. Cuesta hoy creer que unos y otros no tomaran más precauciones, que no existiera mayor protección, que pese a la repetición de atentados fuéramos tan confiados o tan negligentes.
Tras estos 4 muertos, ETA volvería a actuar en Pamplona matando al policía nacional Diego Torrente, de 30 años, que dejó tres huérfanos al morir. Diego estaba lavando el coche un domingo junto al Sadar en el plan sur, cuando un comando debió de acercarse y le disparó. Su cadáver apareció tendido a unos 10 metros del coche, como si hubiera querido huir en vano.
Quienes murieron en 1984 en Pamplona, como la mayoría de quienes cayeron esos años, eran policías, guardias civiles o militares. Servidores públicos con quienes tenemos una gran deuda. Mal pagados, separados de su tierra, despreciados muchas veces como gente de fuera, sin el linaje que algunos idiotas se otorgan, defendieron nuestras libertades y derechos en la práctica y muchos dejaron la vida en ello. Ni de lejos han tenido el agradecimiento y el pago que merecen. Algunas familias de esta buena gente se fueron y no han vuelto, algunos lo hacen ahora, con la cabeza alta a recibir nuestro homenaje.
Hace unos meses, tras la triste muerte de un deportista, vimos una reacción social muy grande, con multitud de gestos y homenajes, y pudimos ver la diferencia con la muerte poco antes de dos jóvenes guardias en Palma, a manos de Eta, que no logró tanto impacto. Fernando Savater, con lucidez, señaló entonces que al parecer damos más importancia a la muerte de quienes nos divierten, que a la de quienes nos protegen.
Hoy queremos dar la importancia que tiene a la muerte hace 25 años de Jesús, Juan José, Tomás, Luis, y Diego. Ellos eran nuestros vecinos, y su vida estaba dedicada a proteger la nuestra. Nunca los tuvimos como enemigos. Siempre estaremos en deuda con ellos. Con este pequeño gesto queremos decirlo alto y claro, para reparar un poco tanto dolor y tanto olvido. A las 8 de la tarde el 15 de octubre nos juntaremos frente al Monumento a las Victimas del Terrorismo, en la Plaza del Baluarte.

LIBERTAD YA

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como comprenderas, solo pude acudir a la cita in spiritu. Pero me uno a todos los que os convocasteis para honrar a los que dieron su vida para que vosotros tuvieeis más libertad.
Narciso